Josip Broz (en serbocroata cirilizado: Јосип Броз; Kumrovec, 7 de mayo de 1892-Liubliana, 4 de mayo de 1980), llamado Tito (Тито) y conocido como el mariscal Tito por su rango militar, fue un político comunista, militar y presidente de Yugoslavia desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta su muerte en 1980 a los ochenta y siete años. La ideología política y las políticas promulgadas por Tito se conocen como titoísmo.
Tito nació de padre croata y madre eslovena en Kumrovec, en la actual Croacia, entonces parte del Imperio austrohúngaro. Reclutado para el servicio militar, se distinguió, convirtiéndose en el sargento mayor más joven del Ejército austrohúngaro de esa época. Después de ser gravemente herido y capturado por los rusos durante la Primera Guerra Mundial, fue enviado a un campo de trabajo en los Montes Urales. Tito participó en algunos eventos de la Revolución rusa en 1917 y la posterior guerra civil rusa. A su regreso a los Balcanes en 1920, ingresó en el recién establecido Reino de Yugoslavia, donde se unió al Partido Comunista de Yugoslavia. Habiendo asumido el control de facto sobre el partido en 1937, Tito fue elegido formalmente su secretario general en 1939 y más tarde su presidente, título que mantuvo hasta su muerte. Durante la Segunda Guerra Mundial, después de la invasión nazi de la zona, lideró el movimiento guerrillero yugoslavo, los Partisanos yugoslavos (1941-1945). Al final de la guerra, los partisanos, con el apoyo de los aliados desde finales de 1943, tomaron el poder en Yugoslavia.
Después de la guerra, Tito sirvió como primer ministro (1944-1963), presidente (1953-1980; desde 1974 presidente vitalicio) y mariscal de Yugoslavia, el rango más alto del Ejército Popular Yugoslavo (JNA). En 1945, bajo su liderazgo, Yugoslavia se convirtió en un estado comunista, que finalmente pasó a llamarse República Federativa Socialista de Yugoslavia. A pesar de ser uno de los fundadores del Cominform, su partido se convirtió en el primer miembro de la organización (y él en el único líder durante la vida de Iósif Stalin) en desafiar la hegemonía soviética en el Bloque del Este, lo que resultó en la expulsión de Yugoslavia de la organización en 1948 en lo que se conoció como la ruptura Tito-Stalin. En los años siguientes, junto con otros líderes políticos y teóricos marxistas como Edvard Kardelj y Milovan Đilas, inició el peculiar modelo de socialismo autogestionario, en el que las empresas eran gestionadas por consejos obreros y todos los trabajadores tenían derecho a la democracia en el lugar de trabajo y a una participación equitativa en las ganancias. Tito dudó entre apoyar una federación centralizada o una más descentralizada, y terminó favoreciendo esta última para controlar las tensiones étnicas. Así, la constitución se desarrolló gradualmente para delegar el máximo poder posible a cada república, de acuerdo con la teoría marxista de la Extinción del Estado. Concibió la República Federativa Socialista de Yugoslavia como una «república federal de naciones y nacionalidades iguales, libremente unidas bajo el principio de Hermandad y Unidad para lograr un interés específico y común». En torno a él surgió un poderoso culto a la personalidad, que la Liga de Comunistas de Yugoslavia mantuvo incluso después de su muerte. Tras la muerte de Tito, el liderazgo yugoslavo se transformó en una presidencia rotatoria anual para dar representación a todas sus nacionalidades y evitar el surgimiento de un líder autoritario. Doce años después, con el colapso del comunismo en Europa del Este y la escalada de las tensiones étnicas, Yugoslavia se desintegró y se sumió en una serie de guerras interétnicas.
Los historiadores críticos de Tito ven su presidencia como autoritaria y lo ven como un dictador, mientras que otros lo caracterizan como un dictador benévolo. Fue una figura pública popular tanto en Yugoslavia como en el extranjero, y sigue siéndolo en los antiguos países de Yugoslavia. Tito fue visto como un símbolo unificador, con sus políticas internas que mantenían la coexistencia pacífica de las naciones de la federación yugoslava. Obtuvo mayor atención internacional como cofundador del Movimiento de Países No Alineados, junto con Jawaharlal Nehru de la India, Gamal Abdel Nasser de Egipto, Kwame Nkrumah de Ghana y Sukarno de Indonesia. Con una reputación muy favorable en el extranjero, en ambos bloques de la Guerra Fría, recibió un total de 98 condecoraciones extranjeras, incluida la Legión de Honor y la Orden del Baño.
Josip Broz Tito nació el 7 de mayo de 1892 en Kumrovec, en la actual Croacia y por entonces parte del Imperio austrohúngaro, en un área llamada Zagorje. Fue el séptimo hijo de Franjo Brozovic y Marija Javeršek. Su padre era croata, mientras que su madre era eslovena. Su familia era campesina, pero no de las más pobres del lugar. Después de pasar sus primeros años con su abuela materna en Podsreda (actualmente Eslovenia), entró en la escuela de primaria de Kumrovec, la cual dejó en 1905. Recibió escasa educación formal.
En 1907, fuera del ambiente rural, empezó a trabajar como aprendiz de cerrajero en la ciudad de Sisak. Allí comenzó a interesarse por el movimiento obrero y participó por primera vez del Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo del mismo año. En 1910, se hizo miembro de la Unión de Trabajadores de la Metalurgia y el Partido Socialdemócrata de Croacia y Eslovenia. Entre 1911 y 1913, Broz trabajó por breves periodos en Kamnik, Eslovenia, Cenkovo y Bohemia para luego pasar a Alemania (Múnich y Mannheim), donde trabajó para la fábrica de automóviles Benz. Más tarde fue a Viena, Austria, donde trabajó en la Daimler. En todos estos trabajos demostró interés por el mundo sindical, acudiendo a manifestaciones y formando parte de huelgas por los derechos de los trabajadores. En 1913 fue reclutado por el Ejército austrohúngaro y alcanzó el grado de sargento mayor. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial fue enviado a Ruma. Lo arrestaron en la prisión de Petrovaradin por realizar propaganda contra la guerra. A finales de 1914 combatió en el frente serbio. En 1915 es destinado a Galitzia, en la Europa central, para luchar contra Rusia. Estando en Bukovina un proyectil de un obús le hirió el omóplato en marzo de ese año.
En abril el Ejército zarista ruso capturó a todo su batallón. Broz pasó unos meses en un hospital a causa de su herida y luego fue trasladado a un campo de trabajo en los montes Urales. Organizó manifestaciones entre los prisioneros de guerra, lo que le valió volver a ser arrestado. Logró escapar justo antes del estallido de la Revolución de Octubre y se alistó al Ejército Rojo en Omsk, Siberia aunque no participó en la revolución.
En 1919 ingresó en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, que más tarde se transformaría en el Partido Comunista de la Unión Soviética. En 1920 regresó a la nueva Yugoslavia, casado con una ciudadana rusa. Durante los cuatro años siguientes trabajó como gerente de una fábrica de harinas en Croacia y se afilió al partido comunista yugoslavo. En 1924 fue elegido para un cargo del Partido Comunista Yugoslavo, ilegalizado desde 1921.
En los siguientes años Tito organizó distintas manifestaciones y tuvo importante participación política, lo que le costó estar en la cárcel desde 1928 a 1934, tras haber sido denunciado por un informante de la Policía. Tras ser liberado en 1934, infringió de inmediato la orden de permanecer recluido en su localidad natal y volvió a ser buscado por la Policía. De sus muchos sobrenombres como activista, "Tito" resultó ser el definitivo; participó en el congreso del partido en Viena en 1934. Exiliado en Austria, en esta época trabajó como enlace entre el comité central del partido y sus camaradas en Yugoslavia, cruzando a menudo la frontera de manera ilegal. Viajó a Moscú para informar sobre el partido al comintern y más tarde por Europa occidental con misiones para el partido.
En 1936, cuando se encontraba en París, colaboró con la oficina de reclutamiento para las Brigadas Internacionales que apoyaron a la Segunda República española durante la Guerra Civil. Ese año envió un informe negativo al servicio de inteligencia soviético, el NKVD, sobre el secretario general del Partido Comunista de Yugoslavia, Milan Gorkic, a quien acusó de traidor y trotskista, y que un año después fue ejecutado en Moscú.