Josefa Amar y Borbón (Zaragoza, 4 de febrero de 1749-21 de febrero de 1833) fue una pedagoga y escritora española de la Ilustración. Ingresó en 1782 en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, en la que fue la primera mujer, en 1787 a la Junta de Damas de Honor y Mérito de Madrid, y como miembro honorario a la Sociedad Médica de Barcelona. Entre muchas actividades, fue ensayista y centró su producción en defender la capacidad de las mujeres en actividades intelectuales, políticas y de gestión, lo que generó controversia en su época.
Según la partida de bautismo de la iglesia de San Miguel de los Navarros, sus padres fueron José Amar y Arguedas, médico de cámara de Fernando VI, e Ignacia de Borbón y Vallejo, casados en la capital aragonesa en diciembre de 1740.
Quinto vástago de la pareja, fue la primera hija. Tuvo seis hermanos y cinco hermanas. Los varones se dedicaron a la milicia, excepto Francisco, el menor, que fue sacerdote en Zaragoza, beneficiado y, posteriormente, canónigo de la parroquia de San Miguel. Falleció en 1826. Su hermano mayor, Antonio José Amar y Borbón, llegó a ser virrey, capitán general y presidente de la Audiencia de Nueva Granada en 1802. La tradición profesional e intelectual familiar, sin embargo y por ambas ramas, había sido hasta entonces la medicina.
Su bisabuelo materno, el zaragozano Felipe Borbón, autor de Medicina doméstica, publicada en 1686 fue un afamado facultativo y profesor universitario.
Miguel Borbón y Berné, su abuelo, nacido en Zaragoza en 1691 y cirujano en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, catedrático y médico de Fernando VI, fue nombrado vicepresidente del Real Tribunal del Protomedicato de Castilla en 1746 y perteneció también al protomedicato de Cataluña. Afianzada su posición, no dudó en ejercer su influencia para favorecer a su yerno, el padre de Josefa, quien figura ya en 1749 como médico de Cámara de Su Majestad.
Su padre, nacido en Borja el 28 de abril de 1715, obtuvo el grado de doctor en medicina por la Universidad de Zaragoza a los 24 años. Fue admitido en el Colegio de San Cosme y San Damián y desempeñó la cátedra de Anatomía desde 1743. También fue catedrático de Aforismos hasta 1754. Ese mismo año, tras la llamada de su suegro, viajó a Madrid para prestar sus servicios como médico real para Fernando VI, alcanzando la vicepresidencia de la Real Academia Médica Matritense. Carlos III le confirmó en su puesto. También es conocido que contó con el apoyo del médico Andrés Piquer.
Su esposo Joaquín Fuertes Piquer, era natural de Valbona (Teruel). Fue sobrino del médico aragonés Andrés Piquer, colegial de San Ildefonso de Alcalá de Henares, abogado ejerciente en Madrid y relacionado con el conde de Aranda, a la sazón presidente del Consejo de Castilla. En 1772, obtuvo una plaza como alcalde del crimen en la Audiencia de Aragón. Fue miembro activo de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País desde su fundación en 1776, donde llegó a ocupar el cargo de director segundo. En 1787, tras un severo ataque de apoplejía sufrido el año anterior, solicitó la jubilación de su puesto en el tribunal. Falleció el 3 de septiembre de 1798 a los 72 años.
Su hijo fue Felipe Fuertes Amar, nacido en 1775. En 1802, al tiempo que su tío Antonio era nombrado virrey de Nueva Granada, obtuvo el cargo de oidor en la Real Audiencia de Quito. Los movimientos secesionistas que se produjeron en las colonias americanas tras la invasión napoleónica de la península en 1808 tuvieron su reflejo en Nueva Granada. El oidor Fuertes Amar, en su intento de reprimir el movimiento independentista, encontró la muerte en 1810, a los 35 años, al enfrentarse contra la oligarquía quiteña que estaba destinada a hacerse cargo del poder.
Nacida en Zaragoza en 1749, su familia se trasladó muy pronto a Madrid. Recibió una sólida formación humanística en casa, principalmente guiada por dos maestros y lingüistas aragoneses, el bibliotecario Rafael Casalbón y el sacerdote Antonio Berdejo. Dominó el latín, el griego, el francés, el italiano y el inglés, que le servirían para su labor de traductora. También, aprendió literatura, geografía, historia y matemáticas. Se vinculó a obras de escritoras francesas, como Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, Stéphanie du Crest y Anne-Thérése de Marguenat de Courcelles, marquesa de Lambert, así como de la sueca Sophia Weber y de la matemática italiana Maria Gaetana Agnesi.
Se casó a los 23 años con Joaquín Fuertes Piquer, de 47 años de edad. Fueron padres de Felipe, en 1775.
Tras casarse, volvió a Zaragoza, donde desarrollaría su trabajo intelectual. Intercaló las traducciones de libros con textos propios en defensa de la educación y el acceso a cargos públicos de las mujeres. Tradujo textos en francés, italiano e inglés sobre agronomía y pedagogía, y sobre autores como Griselini, Xavier Lampillas y John Locke.
En cuanto a su participación pública, fue elegida por unanimidad en octubre de 1782 como primera mujer socia de la Real Sociedad Económica Aragonesa, y en 1787 ingresó a la Junta de Damas de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Su principal mentor en la Sociedad Aragonesa fue Juan Hernández de Larrea. En 1784, presentó un proyecto para poner a mujeres a cargo de las escuelas de hilar, según consta en las Actas de la Sociedad Aragonesa. Fue miembro honorario de la Sociedad Médica de Barcelona, como reconocimiento a la divulgación de conocimientos médicos.
Permaneció activa hasta la muerte de su esposo en 1798, tras la cual dejó de ser un personaje público. Su actividad pública fue muy intensa desde que ingresó en las Sociedades, colaborando tanto en proyectos de formación, asistenciales y de caridad como en actividades intelectuales, políticas y de gestión. La controversia sobre la capacidad de las mujeres en estos últimos temas es en la que centró su producción ensayística. Murió olvidada por todos en 1833.
El ambiente familiar en que se educó pudo tener una influencia significativa en el desarrollo posterior de sus aptitudes intelectuales. De sus dos preceptores, Casalbón, helenista, fue bibliotecario real tras el fallecimiento de Juan de Iriarte en 1772. Berdejo, presbítero, fue miembro de la Sociedad Económica Aragonesa y también un experto en lenguas clásicas.
Una de sus ocupaciones fue la traducción de obras extranjeras, mayoritariamente científicas. Entre 1782 y 1784 tradujo anotados los seis tomos del Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos del abate Francisco Javier Lampillas contra Girolamo Tiraboschi. A este añadió además un Índice de autores y materias. Por esta traducción, fue nombrada socia de mérito de la Sociedad Económica Aragonesa, teniendo por tanto la misma consideración que cualquier socio.
La Sociedad de Amigos del País de Zaragoza le encargó además la traducción del Discurso sobre el problema de si corresponde a los párrocos y curas de aldea instruir a los labradores en los elementos de la economía campestre, acompañado del plan de Francesco Griselini. Prologó la edición en 1783.
En 1783 estaba escribiendo una Aritmética española y tradujo el Diario de Mequinez.
También, se tiene noticia de un libro con el título de Importancia de la instrucción que conviene dar a las mujeres, impreso en Zaragoza en 1784, pero no se conserva ningún ejemplar.