Tal Día como Hoy

José Tomás Boves

Militar español

Anúncio

José Tomás Millán de Boves y de la Iglesia​ (Oviedo, 18 de septiembre de 1782-Urica, 5 de diciembre de 1814), también conocido como el León de los Llanos, el Urogallo, la Bestia a Caballo o simplemente el Taita,​ fue un jefe realista en la guerra de independencia venezolana,​ autonombrado comandante general del Ejército Real de Barlovento​ (también llamada la Legión Infernal)​ y caudillo de los llaneros en el transcurso de la guerra de Independencia de Venezuela durante la Segunda República (1813-1814).

A lo largo de su breve pero notoria carrera militar, Boves se transformó en un auténtico caudillo popular. Valiéndose de los resentimientos sociales de las clases más bajas contra los abusos y explotación de que eran objeto por la aristocracia criolla, desencadenó una feroz ofensiva contra los ejércitos independentistas y se convirtió en un auténtico peligro para la causa republicana de las élites venezolanas.

El liderazgo y el accionar de Boves constituyeron una causa fundamental para la caída de la Segunda República. Sin embargo, nunca llegó a gobernar el país ya que perdió la vida al mando de los realistas en la decisiva batalla de Urica.

Nacido en la calle del Postigo de Oviedo (Asturias), hijo de Manuel Boves y Manuela de la Iglesia. Su padre falleció cuando tenía apenas cinco años por lo que tanto su madre como sus dos hermanas (María y Josefa) tuvieron que trabajar de criadas.​​ Cursó estudios de Náutica y Pilotaje en el recién inaugurado Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía entre 1794 y 1798, de donde pasó a prestar servicio en la Real Armada Española y en buques mercantes o de correos.​ Involucrado en el contrabando por la necesidad de ayudar a mantener a su familia en España,​ fue juzgado y sentenciado a 8 años de prisión y deportado al castillo de Puerto Cabello en la entonces Capitanía General de Venezuela. Gracias a que Lorenzo Joves, amigo de su padre, le consiguió los servicios del abogado criollo venezolano Juan Germán Roscio, futuro primer vicepresidente de la Gran Colombia, vio conmutada su pena de prisión por la de destierro a la Villa de Calabozo.

Cesáreo Fernández Duro (1830-1908) afirma que su verdadero nombre era José Tomás Rodríguez, que había nacido en Gijón y que mandó un buque corsario. No obstante, en su expediente militar no hay constancia de su servicio en ningún buque corsario. De hecho, España no organizó apenas este tipo de fuerzas en aquella época.

Después de su sentencia se asentó en la región de los Llanos donde abrió una pulpería, actividad considerada infame por los mantuanos de Caracas; ampliando luego sus actividades comerciales con tráfico de ganado cimarrón o salvaje. Rechazado por la aristocracia criolla Boves prefería pasar su tiempo con el pueblo llanero formado por negros, mulatos, mestizos e indios a los que trataba como iguales y por lo que ellos empezaron a llamarle Taita (papá).​ Allí contrajo nupcias con la mulata María Trinidad Bolívar con la que tuvo un hijo (José Trinidad Bolívar).

En cuanto a su semblanza física, Boves es frecuentemente descrito como grueso de cuerpo, cabeza grande de frente alta y chata, barba rojiza, rubio y «hundidos ojos azules de los que emanaba una clara mirada con fulgores primitivos».​

Según Pérez Tenreiro, los retratos publicados hasta entonces no correspondían a la verdadera imagen de José Tomás Boves.​

Por su parte, Valdivieso Montaño afirmó que el único retrato auténtico de Boves fue el pintado por Daniel Florencio O’Leary, basado en los testimonios recogidos de oficiales y soldados que lo conocieron.​

Al estallar la guerra de Independencia de Venezuela en 1810, Boves intenta unirse a la causa independentista apoyándola económicamente con su patrimonio.​ A pesar de su experiencia militar y de su habilidad como jinete, su solicitud de un mando militar fue rechazada por los criollos de Caracas debido al desprecio a su condición social. Inesperadamente, fue acusado de traidor y sentenciado a muerte en San Carlos (Venezuela), posiblemente por enemigos personales. Su pulpería fue saqueada y quemada y su mujer asesinada delante de su hijo. Finalmente, fue liberado en Calabozo (Venezuela) por los jefes militares realistas Eusebio Antoñanzas y Antonio Zuazola cuando estos tomaron la ciudad el 20 de mayo de 1812. A continuación, se unió a la columna de vanguardia del ejército de Domingo de Monteverde (1773-1832) bajo el mando de Antoñanzas.​​

Participó en la sangrienta toma y saqueo de San Juan de los Morros el 23 de mayo, destacando por su valor. Gracias a esto, fue nombrado comandante del Cuerpo de Urbano de Calabozo, unidad de milicianos a caballo.​ Poco después, el 29 de julio Monteverde entraba en la capital venezolana y la Primera República quedaba liquidada.

En Cartagena de Indias se reunían numerosos oficiales venezolanos exiliados. Ahí empezaron a fraguar un plan con el que recuperar Venezuela, rápidamente reunieron un ejército gracias al apoyo de las Provincias Unidas de Nueva Granada e iniciaron una impresionante ofensiva militar encabezada por Simón Bolívar (1783-1830), la famosa Campaña Admirable.

Entre tanto, la unidad de Boves se unía al ejército de Juan Manuel de Cajigal y Martínez (1757-1823), segundo de Monteverde, que marchaba al oriente dónde otro grupo de exiliados había desembarcado el 13 de enero de 1813 en Güiria bajo el mando de Santiago Mariño (1788-1854), Manuel Piar (1774-1817) y José Francisco Bermúdez (1782-1831), todos procedentes de la Trinidad, donde habían contado con apoyo británico. Establecieron su base de operaciones en Barcelona, ciudad a la que Cajigal puso bajo asedio e intentó tomar por asalto el 20 de marzo, 11 de abril y 25 de mayo, fracasando en las tres ocasiones. Por este motivo la ciudad fue llamada por Bolívar Tumba de los Tiranos.

Tras el tercer y último fracaso, Cajigal abandonó la idea de tomar Maturín y decidió apoyar a Monteverde, quien se mostraba incapaz de contener el avance triunfante de Bolívar por el occidente. Ordenó a Boves ir con su unidad de setecientos jinetes a los Llanos y reclutar a todos los locales que pudiera en nombre del rey.​ Pronto Boves utilizó un discurso muy demagógico contra las élites clasistas y racistas bajo el lema ¡Guerra a los blancos explotadores del pardo y del indio! ¡Las tierras de los blancos para los pardos!,​ unidas a promesas de botín, revancha y ascenso social llevaron a que en octubre, apenas dos meses después del inicio de su guerrilla, tuviera bajo su mando más de 2000 hombres, y para diciembre alcanzaran los 3.000, momento en que envió a su segundo, Francisco Tomás Morales (1781-1845), a reclutar más hombres en la provincia de Guayana.​ Después de la segunda captura de Calabozo dispondrá, según los informes del oidor de la Real Audiencia de Caracas e inmigrante dominicano, José Francisco de Heredia y Mieses (1766-1820), de 12.000 lanzas llaneras.​ En cambio, el general e historiador Lino Duarte Level (1846-1929) dijo: «Diez y nueve mil hombres tenía bajo sus órdenes cuando murió (5 de diciembre de 1814) y de ellos movilizaba doce mil para la campaña. Todos eran venezolanos. Todos organizados por él».​ Para esto se basa en lo que afirmaba en una carta de Morales:​ «Diecinueve mil hombres mandaba Boves, y tenía reunidos para acciones hasta 12.000».​ Boves castigaba con dureza a los desertores, imponía una férrea disciplina y vivía con y como sus hombres.​ El escritor Rufino Blanco Fombona (1874-1944), en su ensayo de 1942 Bolívar y la guerra a muerte: Época de Boves, 1813-1814 afirma que: «Veinte mil llaneros lo siguen; o lo esperan en aquel inmenso depósito de hombres, caballos y vacunos que son los Llanos de Venezuela. En los campos agricultores y ganaderos, "las fieles gentes de color", ignorantes y codiciosas, corren tras el botín que les promete (...)».​ El realista venezolano José Domingo Díaz afirma sobre la población de los Llanos: «Sus numerosos habitantes, capaces entonces de poner 18 ó 20.000 hombres sobre las armas, son casi universalmente zambos, mulatos, indios y mestizos».​ A inicios de 1814, en Calabozo, habría reunido 1.000 fusileros y 5.000 a 6.000 lanceros.​ Cajigal estima que eran 7.000 cuando intentó unirse a Ceballos en la primera campaña en los valles de Aragua.​ Sus tropas, aunque inicialmente actuaron como montoneras que obligaban a sus enemigos a dispersarse por la región, llegado cierto punto actuaron como un ejército capaz de vencer a tropas regulares en batallas campales.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
José Tomás Boves | World in Stories