José Prudencio Padilla López (Camarones, Riohacha, 19 de marzo de 1784 Bogotá, 2 de octubre de 1828) fue un militar, marino y prócer colombiano que participó en las guerras de independencia.
Toda su vida fue excluido por su ascendencia parda,pero gracias a sus destacadas acciones militares llegó a ser nombrado como general de división de la república el 24 de noviembre de 1826, pero al desempeñarse como comandante de las fuerzas navales independentistas, se le ha conocido de manera errónea, como Almirante, rango que nunca le fue concedido. Sin embargo, la costumbre histórica ha hecho que el general Padilla sea conocido como almirante de Cartagena y por haber sido senador de la Gran Colombia en 1822. Se le recuerda por comandar el decisivo triunfo en la Batalla naval del Lago de Maracaibo el 24 de julio de 1823.
Fue acusado de participar en la Conspiración Septembrina, a pesar de encontrarse encerrado en calabozos por haber participado en levantamiento de oficiales en Cartagena que se oponían a firmar el documento en el cual afirmarían el apoyo a una constitución vitalicia propuesta por Bolívar, y un tribunal encargado de los acusados por la conspiración ya lo había absuelto de cargos por tal evento. Sin embargo en un momento de furia Bolívar disolvió el tribunal, nombrando como juez único al general Urdaneta a quien dijo "no aceptaba absoluciones", la sentencia de Padilla fue anulada junto a otras más siguiendo instrucciones de Bolívar, y por órdenes de Urdaneta quien actuó sumariamente bajo cargos de conspiración y traición, Padilla murió ejecutado en Bogotá el 2 de octubre de 1828.
En carta dirigida a Pedro Briceño Méndez con fecha del 16 de noviembre de 1828, Bolívar manifiesta su arrepentimiento por las muertes de Piar y Padilla, en vista que podría perder el apoyo de seguidores pardos.
Fueron sus padres Andrés Padilla de Sabanalarga, carpintero y constructor de embarcaciones menores y Josefa Lucía López, descendiente de wayús.
Para 1803, Padilla, que ya había cumplido diecinueve años, ingresó a la Real Armada española del Nuevo Reino de Granada. En 1805, en el marco de la alianza entre Napoleón I y Carlos IV de España, se organizó la invasión a las islas británicas por parte de una escuadra franco-española. El 21 de octubre la flota inglesa haría frente a la invasión, dando lugar así a la que pasaría a conocerse como la batalla de Trafalgar. Padilla participó en esta batalla a bordo del navío de línea español: San Juan Nepomuceno. Con el triunfo inglés, los marinos sobrevivientes fueron hechos prisioneros, entre ellos José Padilla.
En 1808 Padilla fue amnistiado y liberado, tras lo cual recibió nombramiento de contramaestre del apostadero de Cartagena de Indias, estableciéndose en el arrabal de afrodescendientes de Getsemaní, ubicado en esa ciudad. El 11 de noviembre de 1811 tomó parte en el amotinamiento del pueblo de Getsemaní, que tenía el objetivo de presionar a la junta de gobierno de Cartagena para que se declarase un "Estado libre, soberano e independiente", como quedaría consignado en la constitución publicada en 1812. Este proceso independentista había sido desencadenado por la invasión napoleónica a España, la cual generó una crisis de legitimidad, que buscó solucionarse por medio del traslado de la soberanía, que hasta entonces había residido en el rey, al pueblo.
Participación en la Campaña libertadora del Caribe
Desde 1812 participó exitosamente en la lucha contra las provincias realistas de Santa Marta y Riohacha, siendo nombrado contramaestre del bergantín Independiente. En 1813 conoció a Simón Bolívar, aceptándolo como líder. En 1815 concurrió a la acción naval de la Batalla de Tolu y con el cañonero republicano “Concepción” derrotó a la fragata española "Neptuno". En reconocimiento a esta acción, el gobierno granadino premió a Padilla con el ascenso a alférez de fragata. En 1815 fue encarcelado, al ser acusado de traición por Mariano Montilla, un criollo venezolano que desde entonces se convertiría en su mayor opositor.
En 1815 Fernando VII llegó al trono y ordenó la reconquista de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela, acción que quedaría bajo el mando de Pablo Morillo. En razón a la llegada de la expedición pacificadora, Padilla fue liberado, tomando partido en la defensa de Cartagena que duró 106 días sitiada, tras lo cual la ciudad se rindió por causa de la hambruna. Aunque muchos de los patriotas fueron capturados, y algunos ejecutados, no fue el caso de Padilla quien pudo escapar en una goleta, que logró romper la línea de la escuadra realista que impedía la salida de los sitiados. Destino diferente tendría su padre, quien fue hecho prisionero y encarcelado por los españoles.
Padilla arribó a Los Cayos, Haití, donde, seguramente, le causó gran impresión ver un gobierno compuesto por negros y mulatos, por lo cual soñaría con replicar esa posibilidad en la Nueva Granada. Bolívar que se encontraba exiliado en Jamaica, llegó al mismo tiempo a Haití, desde donde organizó la expedición que zarpó de Los Cayos de San Luis el 31 de marzo de 1816, a la cual se uniría Padilla. Esta expedición contemplaría la victoria naval de Los Frailes (2 de mayo) y el desembarco de Carúpano (1 de junio), sin embargo, una vez en tierra, la ofensiva lanzada por Francisco Tomás Morales como respuesta al desembarco ocasionó el regreso de Bolívar a Haití. Padilla no retornó con él sino que se integró a las tropas del general Manuel Piar. Cuando Bolívar volvió a tierra firme con la segunda expedición financiada por Haití ordenó al almirante Luis Brión la captura y fusilamiento de Manuel Piar, por causa de su origen afro, y el temor de una guerra racial.
Padilla en su calidad de pardo, fue elegido por Bolívar para mantener la disciplina de las tropas, compuestas mayoritariamente por pardos, negros, mestizos e indios, siendo por ello, promovido a capitán de navío.
Entre 1817 y 1819, Padilla ejerció mando en importantes expediciones en el Orinoco y el Atlántico. En 1819 participó en la campaña de Casanare en la que tuvo a su cargo el transporte de tropas y material de guerra. El 12 de marzo de 1820 actuó, como segundo al mando, tras Luis Brión, en la toma de Riohacha, así como en las batallas de la Laguna Sala', Pueblo Viejo, Tenerife, La Barra, Ciénaga de Santa Marta y San Juan.
En enero de 1821 tropas patriotas bajo el mando de Mariano Montilla y la escuadra al mando de Padilla, iniciaron el sitio terrestre y marítimo de Cartagena. El 4 de mayo la flota de Padilla logra entrar a la bahía de Cartagena. El 24 de junio, sucedió la más decisiva de estas batallas, en la llamada Noche de San Juan, la escuadra de Padilla logró derrotar a la armada realista, logrando su rendición el 1 de octubre, quedando así Cartagena en manos de los patriotas neogranadinos. Por sus acciones el gobierno de la Gran Colombia ascendió a Padilla al rango de general de brigada el 19 de abril de 1823, y lo nombró comandante general del Tercer Departamento de Marina y de la Escuadra de Operaciones del Río Zulia.
Batalla naval del Lago de Maracaibo
Si bien las tropas comandadas por los patriotas habían tenido éxito en tierra firme, habían fracasado en los intentos de liberar la región costera venezolana, por lo que la provincia de Maracaibo seguía bajo dominio español. En 1823 Padilla fue designado por el vicepresidente Santander para dirigir la campaña de Maracaibo desde Riohacha, al mando de cinco bergantines, siete goletas, y otras diecisiete embarcaciones más. El 24 de julio de 1823, Padilla logró alzarse victorioso frente al castillo de San Carlos, en la batalla naval del Lago de Maracaibo, con lo que se apoderó del lago, siendo despedazada y humillada la escuadra española, lo que derivó en la capitulación del mariscal de campo Francisco Tomás Morales el 3 de agosto siguiente. Por su triunfo en Maracaibo, Padilla fue ascendido a general de división, se le otorgó una medalla de oro y una pensión anual de 3.000 pesos, compensación inferior a la que recibieron la mayoría de jefes militares participantes en la campaña libertadora, que eran nombrados en altos cargos tras sus acciones, lo que sin duda era causado por su origen pardo.