José Simón Pardo y Barreda (Lima, 24 de febrero de 1864-Lima, 3 de agosto de 1947) fue un abogado, diplomático y político peruano, que ocupó la Presidencia del Perú en dos ocasiones: entre 1904 y 1908 y entre 1915 y 1919.
Hijo de Manuel Pardo y Lavalle, líder del Partido Civil y presidente del Perú. Nieto del político y escritor Felipe Pardo y Aliaga. Estudió en el Instituto de Lima. Era todavía adolescente cuando se enroló en el ejército durante la guerra del Pacífico, participando en la defensa de Lima. Luego ingresó a la Universidad Mayor de San Marcos, donde se recibió de abogado. Se graduó también de doctor en ciencias políticas y administrativas.
Fue nombrado secretario de la legación en España y encargado de negocios (1888-1890), y se encargó de redactar el Alegato o la defensa del Perú en el conflicto de límites con el Ecuador, cuyo arbitraje había sido confiado al rey de España. De regreso al Perú se dedicó a las actividades agrícolas en su hacienda azucarera de Tumán, en Lambayeque.
Fue catedrático de Derecho Diplomático y de Historia de los Tratados del Perú en la Universidad de San Marcos, elaboró el proyecto de reforma de la enseñanza secundaria, y fue presidente del Consejo de Ministros y ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Manuel Candamo (1903-1904).
Representó una nueva generación de civilistas con anhelos renovadores para el desarrollo del Perú. En las elecciones de 1904 desplazó a la vieja guardia civilista y se lanzó como candidato a la presidencia, obteniendo el triunfo. Durante este primer gobierno (1904-1908) apoyó firme y eficazmente a la educación pública, la cultura y la defensa nacional.
El gobierno de José Pardo se caracterizó por una sólida política externa que tenía su base firme en la no cesión de territorios nacionales; por el respeto a la ley y a la Constitución; por ser celoso guardián de la Hacienda Pública y por la iniciación, en su primer período, de una inteligente política de Instrucción.
Terminado su gobierno, viajó a Europa. Regresó al Perú en 1914 y fue nombrado rector de la Universidad de San Marcos. Luego volvió a postular a la presidencia del Perú, que ganó nuevamente. Su segundo gobierno (1915-1919) se caracterizó por la violencia política y social, síntoma del agotamiento del civilismo como opción política y de la crisis mundial derivada de la Primera Guerra Mundial.
Tras ser derrocado por Augusto Leguía, fue desterrado a Nueva York. Cayó del poder, víctima de la ambición desenfrenada de quienes lo tomaron por la fuerza, para abrir camino a la más reprobada dictadura que ha ensombrecido al país. Pasó a Europa y se instaló en Biarritz (Francia), hasta que en 1944 retornó al Perú alentado por una opinión pública favorable, recibiendo homenajes que le hicieron experimentar intensa satisfacción, al reconocérsele como a uno de los más hábiles estadistas y patriotas que ha tenido el Perú. Tres años después falleció en Lima.
Nacido en Lima como el tercero de los diez hijos de una de las principales familias del Perú, propietarios de la Hacienda Tumán y de abolengo aristocrático, por ser descendiente del conquistador Jerónimo de Aliaga.
Su padre fue el hombre de negocios Manuel Pardo y Lavalle (luego alcalde de Lima, líder del Partido Civil y presidente del Perú), hijo a la vez del poeta y escritor Felipe Pardo y Aliaga, que fue también ministro de Relaciones Exteriores de Manuel Ignacio de Vivanco y de Ramón Castilla.
Su madre fue Mariana Barreda y Osma, hija del acaudalado hombre de negocios Felipe Barreda y Aguilar, apodado «el hombre de los Cinco Millones», a través del cual estuvo emparentado con diversas personalidades políticas.
Entre sus hermanos figuraban Felipe Pardo y Barreda, V.° marqués de Fuente Hermosa de Miranda, y el ingeniero de minas Juan Pardo y Barreda, quien fue Presidente de la Cámara de Diputados.
Asimismo, fue primo de Felipe de Osma y Pardo, Pedro de Osma y Pardo y José de la Riva-Agüero y Osma, marqués de Montealegre de Aulestia; y sobrino de José Antonio de Lavalle y Enrique Barreda y Osma. Es por estas relaciones familiares que Manuel González Prada ironizaría años más tarde:
Su padre fue asesinado en 1878 cuando ocupaba la presidencia de la Cámara de Senadores, aunque su familia logró rehacer su fortuna.
José Pardo cursó estudios escolares en el Instituto de Lima bajo la dirección de profesores alemanes. Por entonces estalló la guerra con Chile y Lima se vio asediada por fuerzas enemigas. Los hermanos Felipe, Juan y José Pardo se enrolaron en el ejército. José Pardo contaba entonces con 16 años y llegó a ser cabo, pero por una enfermedad tuvo que retirarse del ejército y marchar a Jauja. Sus hermanos Felipe y Juan intervinieron en la batalla de Miraflores.
Cuando la capital peruana se hallaba ocupada por las tropas chilenas, en 1881 ingresó en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos matriculándose en las facultades de Letras y Jurisprudencia. Obtuvo los grados de bachiller (1882) y licenciado en Letras (1883); luego los de bachiller (1884), licenciado (1885) y doctor en Ciencias Políticas y Administrativas con la tesis sobre los «Principios que el Derecho Internacional Privado establece para resolver los conflictos de Leyes en materia de matrimonio» (1885). También se graduó de bachiller en Jurisprudencia (1885) y finalmente se tituló de abogado (1886). Acto seguido, se incorporó a las filas del Partido Civil que había fundado su padre, convirtiéndose con el tiempo en uno de sus líderes.
En 1888, bajo el gobierno del general Andrés Avelino Cáceres fue nombrado Secretario de Primera Clase de la Legación del Perú en España teniendo que asumir las funciones de Encargado de Negocios, del 2 de julio de 1888 al 16 de octubre de 1890, así como la defensa del Perú durante el conflicto de límites con el Ecuador, cuyo arbitraje fue confiado a la Corona española. En esta ocasión le correspondió redactar el primer Alegato del Perú en tres volúmenes, un importante estudio jurídico que fue desde entonces un fundamental documento sustentatorio de la posición peruana en ese asunto de límites. El alegato presentado por José Pardo demostraba que su autor poseía un vasto dominio de la historia, de la geografía y del derecho internacional. Tales fundamentos hicieron presagiar que el triunfo del Perú fuera seguro, lo que decidió al Ecuador a repudiar ilegal y violentamente la jurisdicción arbitral a la que se había sometido. El fin de nuestra cuestión de límites fue la firma del Tratado de Río de Janeiro entre los cancilleres del Perú y del Ecuador El juicio arbitral se hallaba en suspenso, cuando José Pardo presentó su renuncia al cargo diplomático que con tanto acierto había desempeñado. Tal fue la brillante actuación cumplida, al asumir la defensa jurídica de nuestros legítimos intereses hasta la fecha en que fue aceptada por el gobierno el 16 de octubre de 1890.
Empresario y docente universitario