Tal Día como Hoy

José Miaja

Militar español

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José Miaja Menant (Oviedo, 20 de abril de 1878-Ciudad de México, 13 de enero de 1958) ​fue un militar español, conocido por su papel durante la guerra civil española y, particularmente, en la defensa de Madrid.

Tomó parte en la guerra del Rif, durante la cual obtuvo varios ascensos y mandó varias unidades. En el transcurso de la guerra civil Miaja fue una persona clave en la defensa de Madrid, entre noviembre y diciembre de 1936, ostentando la jefatura de la Junta de Defensa. Posteriormente dirigió el Ejército del Centro y tomó parte en conocidas batallas como Jarama, Guadalajara o Brunete, y luego el Grupo de Ejércitos de la Región Central (GERC).​ Ello le convirtió en el jefe militar republicano de la zona Centro-Sur. En el transcurso de la contienda concentró más poder militar que ningún otro general republicano.​ Sin embargo, su actitud y su desempeño militar en determinados casos han generado dudas en la historiografía.

Crítico con el desenlace que la contienda tomó para la Segunda República, en marzo de 1939 apoyó el llamado golpe de Casado y aceptó presidir el Consejo Nacional de Defensa que intentó negociar, sin éxito, el fin de las hostilidades. En los últimos días de la guerra civil abandonó España y marchó al exilio, primero en Francia y, después, en México.

Hijo de un maestro armero en la industria armamentística de Asturias,​ ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1896. Tras licenciarse su primer destino fue Asturias, desde donde solicitó traslado a Melilla,​ en 1900, cuando contaba con 22 años de edad. Intervino en la guerra de Marruecos, durante la cual destacó reorganizando la línea defensiva en Sidi Musa y en el asalto a la bayoneta de Talusit Bajo; le fue concedido el empleo de comandante de infantería por méritos de guerra.​ Aunque considerado hombre poco aficionado a la cultura, destacó como estudioso de la lengua árabe. Durante la Segunda República continuó con su carrera. Ascendido a general de brigada en agosto de 1932,​ se le confirió el mando de la 2.ª Brigada de Infantería de la I División, acuartelada en Badajoz. Posteriormente, a finales de 1933 —durante el Gobierno presidido por Diego Martínez Barrio— se le otorgó el mando de la 1.ª Brigada de Infantería de la I División Orgánica,​ de guarnición en Madrid.

Era considerado un militar de ideología liberal,​ aunque en esta época Miaja se afilió a la derechista Unión Militar Española (UME).​​ En 1935, durante el ministerio de Gil Robles, Miaja fue destituido​ y enviado a Lérida, uno de los destinos alejados de la capital que se solían dar a militares que no gozaban de la plena confianza del gobierno. El motivo alegado fue una mala presentación en el desfile de sus regimientos.​ En febrero de 1936, al formar Gobierno Manuel Azaña, este designó ministro de la Guerra al general Masquelet, pero al estar ausente llamó a Miaja para hacerse cargo de tan importante función,​ aunque por poco tiempo. Miaja volvió a mandar la 1.ª Brigada de Madrid y, posteriormente, ocupó accidentalmente la jefatura de la I División Orgánica en sustitución de su anterior titular, Virgilio Cabanellas.​

En estos años también destacó por su actividad en el seno de la organización juvenil Exploradores de España.​ En 1933 fue elegido uno de los 5 comisarios generales de la institución, como enlace con el Gobierno, Ministerios de Educación y Guerra, con 75 votos de la asamblea.​ Pese a las reticencias que ciertos sectores republicanos tenían respecto a esta organización —se criticó su vinculación con la monarquía borbónica—, el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, aceptó en 1933 la presidencia de honor de Exploradores de España; según Francisco Armada, en esa decisión tuvo mucho que ver la influencia del general Miaja.​

En julio de 1936, al iniciarse la rebelión militar que desembocaría en la guerra civil española, José Miaja estaba al mando de la 1.ª Brigada de Infantería, de guarnición en Madrid. Muchos de sus subordinados formaron parte de la sublevación y él mismo, en un primer momento, no adoptó una actitud decidida, quizás pretendiendo mantener buenas relaciones tanto con los golpistas como con el gobierno republicano.​​ Quizás influido por la desorganización de los conspiradores en Madrid,​ Miaja decidió permanecer leal al Gobierno,​ y fue designado ministro de la Guerra en el fugaz gabinete de Diego Martínez Barrio, en la madrugada del 18 al 19 de julio de 1936.​ Cuando José Giral formó Gobierno, Miaja declinó continuar como ministro y dimitió.​ El 25 de julio de 1936 fue nombrado jefe de Operaciones del Sur; partió el 28 de julio de Albacete al mando de una fuerza de 5.000 hombres con la que llegó a las puertas de Córdoba, pero vaciló y su indecisión le hizo perder un tiempo precioso que permitió la intervención de la aviación de los sublevados, por lo que sufrió una gran derrota el día 22 de agosto.​​ La actuación de Miaja en Córdoba generó muchas dudas y sospechas en la zona republicana.​ Tras el fracaso fue trasladado a Valencia como gobernador militar, donde temporalmente tomó el mando de la III División Orgánica.​​

A finales de octubre volvió a Madrid como jefe de la Primera División Orgánica.​ En noviembre de 1936, al evacuar el Gobierno la capital ante la inminente llegada de las tropas franquistas, fue nombrado presidente de la Junta de Defensa de Madrid y jefe de la defensa de la capital.​ En aquel momento eran muchos los que pensaban que Miaja no lograría defender la capital de los legionarios y regulares marroquíes.​ Sin embargo, con el teniente coronel Rojo como jefe de Estado Mayor,​ los republicanos lograron reorganizar sus defensas y sus principales unidades en la capital. Las milicias y brigadas republicanas lograron detener al enemigo en el Manzanares tras feroces combates. Una ruptura del frente en la Ciudad Universitaria —la posteriormente denominada batalla de la Ciudad Universitaria— hizo peligrar la situación, por lo que por un momento pareció que la resistencia iba a quebrarse. Miaja visitó el frente, en el sector amenazado por los regulares marroquíes, y tras sacar su pistola, arengó a sus hombres: «¡Cobardes, volved a vuestras trincheras. Morid con vuestro general!».​ La arenga de Miaja logró revertir la situación en ese sector.​ Finalmente, la capital logró salvarse, por lo que Miaja alcanzó una gran popularidad entre el pueblo madrileño.​ Buena parte de esta popularidad fue producto de la propaganda comunista,​ de la que Miaja se aprovechó. Algunos autores señalan la presencia de Miaja en la capital como el motivo principal por el que el ejército franquista no entró en Madrid.​ Otros, sin embargo, consideran que el verdadero organizador de la resistencia fue Vicente Rojo.​ El éxito de Madrid le valdría posteriormente (en 1938) la concesión de la Placa Laureada de Madrid.​

Tras el éxito militar de Madrid, Miaja pasó a mantener muy buenas relaciones con los comunistas, y algunos creen que llegó a ser miembro del PCE.​

En febrero de 1937 fue nombrado comandante del Ejército del Centro, en sustitución del general Pozas, al frente del cual tomó parte en las batallas de Jarama, Guadalajara y Brunete,​ por lo que se convirtió en uno de los militares más destacados de la zona republicana. Sin embargo, la actuación militar de Miaja volvería a tener varios aspectos polémicos: durante los combates en Brunete mostró lentitud en la toma de decisiones, especialmente cuando se produjo el contraataque franquista.​ Unos meses antes, durante la batalla de Jarama, Miaja ya había sostenido serias diferencias con el general Pozas en cuanto a la dirección de las operaciones.​

En abril de 1937 la prensa franquista desmiente una información aparecida en United Press según la cualː

El 21 de abril de 1937 la prensa franquista recoge una noticia de Radio CNT según la cual Miaja habría sido víctima de un atentado, del que resultó herido de consideración en el brazo izquierdo.​

Su actuación volvió a generar numerosas críticas internas en la primavera de 1938 —durante la gran ofensiva franquista en el Frente de Aragón—, cuando Miaja rechazó que tropas de su ejército fueran enviadas a este frente.​ No obstante, estos hechos no impidieron que continuara siendo uno de los militares republicanos más famosos. En abril de 1938 fue nombrado comandante del recién creado Grupo de Ejércitos de la Región Central,​ con lo que se convirtió a efectos prácticos en el jefe militar de la zona centro-sur que todavía conservaba la República tras el corte de su territorio en 2. Aunque oficialmente seguía siendo un militar fiel, a medida que la situación militar de la República fue empeorando Miaja tomó una postura cada vez más obstruccionista. En diciembre de 1938 se opuso a la realización del Plan P y, como había hecho en el pasado, se opuso a proporcionar tropas para un previsto desembarco anfibio que formaba parte de dicho plan.​ El jefe de Estado Mayor de Miaja, el general Manuel Matallana, fue uno de los que más oposición mostró a la realización de este plan.​​ El fracaso de la ofensiva de Valsequillo y la caída de Cataluña ensombrecieron aún más la situación militar republicana.

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