José María de Areilza y Martínez de Rodas (Portugalete, Vizcaya, 3 de agosto de 1909 - Madrid, 22 de febrero de 1998), ii marqués de Santa Rosa del Río y conde consorte de Motrico, fue un político español, alcalde de Bilbao en 1937, consejero nacional del Movimiento (1946-1958), embajador de España en Argentina, Francia y Estados Unidos y secretario del Consejo Privado del Conde de Barcelona. Fue ministro de Asuntos Exteriores en el primer Gobierno del rey Juan Carlos I y cofundador de la Unión de Centro Democrático (UCD). Está considerado como uno de los impulsores de la Transición Española. En 1981 fue elegido presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
Hijo de Enrique de Areilza y Arregui, cirujano y fundador de los hospitales de Basurto, Gorliz, Triano y La Arboleda, y de Emilia Martínez y Rodas, II condesa de Rodas, se casó con María de las Mercedes de Churruca y Zubiría, IV condesa de Motrico.
Tras realizar el bachillerato en el Instituto de Vizcaya, título que obtiene en 1924, emprende la carrera de medicina en la universidad madrileña de San Carlos, que abandona en el primer curso para pasar a simultanear los estudios de ingeniería industrial en la Escuela de Bilbao y los de derecho en la Universidad de Salamanca, ciudad en la que va a residir los veranos hasta finalizar su licenciatura. Una carrera, la de Derecho, que concluye en 1933. En Salamanca conoce a Miguel de Unamuno, amigo de la infancia de su padre.
Presidente de Renovación Española en Vizcaya
Una vez terminados los estudios en la Escuela de Ingenieros con el número uno de su promoción, inició su actividad política en la denominada Juventud Monárquica a través de colaboraciones, bajo pseudónimo, en el periódico El Nervión. Impulsó la organización de las labores electorales previas a la campaña electoral de abril de 1931. Al fundarse el partido de filiación monárquica Renovación Española en 1933, fue su presidente en Vizcaya, y en las elecciones de noviembre de 1933, a los veinticuatro años, fue candidato del bloque derechas por la circunscripción de Vizcaya, compartiendo candidatura con el tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui. Areilza no resultó elegido. Por su relación personal con José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos contribuyó a la fusión de las dos ramas del fascismo español, Falange Española y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. En 1934 fue uno de los firmantes del manifiesto del Bloque Nacional.
En las elecciones de febrero de 1936, Areilza formó parte —por Renovación Española— de la candidatura de Unión de Derechas para el distrito de Bilbao. Le acompañaron en la misma Miguel Goldaracena, de Acción Popular, José María Juaristi, tradicionalista de Unión Vascongada, y Joaquín Adán, independiente. Finalmente, los comicios en Bilbao dieron como resultado el triunfo del Frente Popular y los nacionalistas vascos. La Unión de Derechas no alcanzó representación. José María Areilza reunió casi 30 000 votos y su candidatura fue la más votada en los distritos de San Vicente y de la Diputación de la capital vizcaína (El Liberal, 18 de febrero de 1936).
En los meses de febrero a julio de 1936, se desplaza a Pamplona para obtener información directa del general Mola, organizador de la sublevación contra la República, y en adelante actuará como su enlace en Bilbao. José María de Areilza mantiene informados de las conversaciones a sectores implicados en la conspiración en Madrid, entre otros a Valentín Galarza y Jorge Vigón, representantes de Unión Militar Española. La falta de apoyos aborta el levantamiento en Bilbao. Ante la evidencia de la guerra y tras ocultarse, José María Areilza huye de Bilbao. Es condenado por el Tribunal Popular de Bilbao bajo la acusación de ser uno de los jefes de la conspiración en Vizcaya. Se pone a disposición de las autoridades franquistas, recorre Burgos, Valladolid y Salamanca y colabora en la unificación de las diferentes tendencias nacionales en Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) en abril de 1937. Combatió en la Guerra Civil en el bando sublevado.
Primer alcalde tras la caída de Bilbao
En junio de 1937 asiste a la toma de Bilbao y el día 21 es nombrado, por el gobernador civil, alcalde de la capital vizcaína, cargo que ostentará durante ocho meses (21-6-1937/24-2-1938) Como alcalde participa activamente en la represión en Bilbao y el 8 julio declara:
Tras la Alcaldía bilbaína, participa en la constitución del nuevo régimen y el Movimiento Nacional. En enero de 1938 es nombrado delegado nacional con objeto de la celebración del primer congreso de la FET y de las JONS en Bilbao. Es nombrado jefe del servicio nacional de Enseñanza Profesional y Técnica, funciones que desempeña un mes escaso dada su designación como jefe del servicio nacional de Industria (2-3-1938).
Participación en la política del régimen franquista
Por decreto de 25 de octubre de 1939 el consejero nacional José María Areilza es nombrado miembro de la Junta Política de FET y de las JONS. Procurador en Cortes por su condición de Consejero Nacional del Movimiento por designación directa del jefe del Estado durante la II Legislatura de las Cortes Españolas (1946-1949), repitió ambos cargos en la III Legislatura de las Cortes Españolas (1949-1952),
IV Legislatura de las Cortes Españolas (1952-1955), y V Legislatura de las Cortes Españolas (1955-1958). Será designado vocal de la comisión permanente del Consejo Nacional de Economía (1940) y representante de los sindicatos en el consejo de administración de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, función esta última que desempeña hasta su cese el 24 de julio de 1942. Por estas fechas, en el ámbito profesional y de la administración provincial José María Areilza es vocal del consejo de El Correo Español-El Pueblo Vasco (1939), consejero de Nitratos de Castilla, y miembro de la comisión organizadora de la Feria de Muestras de Bilbao (1941). Reorganiza, la extinguida Junta de Cultura Vasca, presidiendo la primera Junta de Cultura de Vizcaya, creada por la Diputación provincial ese mismo año 1942.
El régimen franquista tras la Segunda Guerra Mundial
En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial se inician en España las maniobras políticas para poner fin al régimen de Franco, mediante una intervención aliada, y restaurar la monarquía en la persona de Don Juan de Borbón. José María Areilza entabla conversaciones diplomáticas con las embajadas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia en Madrid a fin de valorar los apoyos a dicha intervención. Se entrevista posteriormente con el conde de Barcelona en Lausana para informarle de que sólo habrá sanciones diplomáticas y retirada de embajadas, como así se produciría tras los acuerdos de Potsdam y de San Francisco. Intenta persuadirle de que aplace la declaración pública que le exigen los aliados, no obstante, Don Juan de Borbón difunde el manifiesto en el que insta a Franco a abandonar el poder para dar paso a la restauración de la monarquía, el 19 de marzo de 1945.
Embajador en Argentina, Estados Unidos y Francia
Es designado procurador en Cortes para las legislaturas que se suceden de 1946 a 1958 e imparte clases de Política económica y Economía y Política industrial en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid (1944-1947). Pero su función alcanza una dimensión internacional al ser nombrado Embajador de España en Argentina (1947-1950), Estados Unidos (1954-1960) y Francia (1960-1964). Durante su primer destino en Buenos Aires, se firma el protocolo Franco-Perón (1948) de cooperación económica y un posterior convenio adicional (1949). Asimismo, José María Areilza tiene la oportunidad de un acercamiento a Paraguay, donde en agosto de 1948 es nombrado presidente Natalicio González. De sus conversaciones con el presidente paraguayo se obtiene el nombramiento de un embajador en España. Tras concluir sus funciones diplomáticas en Argentina, José María de Areilza dedica unos años a la actividad empresarial: es vocal consejero, ya desde 1948, de Industria Resinera, empresa con sede en Bilbao fundada en 1922, presidente de Sociedad Ibérica de Gomas y Amiantos (Bilbao) desde 1950, y promueve la creación de Celulosas del Nervión (Durango) en 1951.