José María Ascunce Elía (Beasáin, Guipúzcoa, 14 de octubre de 1923- Pamplona, 24 de octubre de 1991) fue un pintor español, que forma parte de la «generación de pintores navarros nacidos en los años veinte y principios de los años treinta del siglo XX» donde también están César Muñoz Sola, Jesús Lasterra, José Mari Apezetxea, Patxi Buldáin, Miguel Ángel Echauri, José Antonio Eslava, Julio Martín-Caro y Javier Viscarret. Discípulo de Javier Ciga, que desarrolló su carrera artística y profesional en Navarra, primero en Corella, como profesor en la Escuela de Artes y Oficios, y años más tarde en la de Pamplona. En colaboración con Salvador Beunza e Isabel Baquedano, formaría a los integrantes de la llamada por José María Moreno Galván, Escuela de Pamplona, aportando nuevos aires de modernidad a varias generaciones de artistas, como Pedro Salaberri, Xabier Morrás, Pedro Osés o Juan José Aquerreta. El escultor Rafael Huerta lo presentaba en 1994 así:
José María Ascunce nació en Beasáin el 14 de octubre de 1923 en el seno de una familia de origen navarro. Su padre, Donato, natural de Huarte-Pamplona y residente en Astráin, trabajó como obrero fundidor. Su madre, Máxima, natural de Cizur Menor y residente en Astráin también, procedía de una familia humilde con escasos recursos. Cuando nació su familia se había traslado a Beasáin para trabajar en la fábrica de vagones más tarde conocida como CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles). Aquí nacieron sus dos hijos, José María y Rosario, y vivieron ambos su infancia.
Fueron sus «inquietudes artísticas que asomaron lo suficiente» la razón de peso que le llevó a comenzar sus estudios artísticos en la Escuela de Artes y Oficios de Beasáin. Durante la guerra civil, al cerrar la fábrica y por motivos económicos, sus padres deciden que se traslade a Astráin (Navarra), donde vivían sus abuelos maternos. Aunque los padres regresan a Beasáin tras la guerra, dejaron a José María en Navarra donde, entre 1942-1945, acude en Pamplona a clases de pintura en la academia de Javier Ciga Echandi.
En 1945 se traslada a Madrid becado por la Diputación Foral de Navarra, estudiando en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, en la calle La Palma, y en el Casón del Buen Retiro como preparación para su examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1946 ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando finalizando sus estudios en 1951. Al finalizar estos viaja a París donde permanece un breve tiempo.
Ascunce, además de pintor también fue maestro. En 1952, fija su residencia en Corella, donde junto al escultor Rafael Huerta, ejerce como profesor de modelado y vaciado en la Escuela de Artes y Oficios. En 1963 participa en Madrid en la exposición Tres pintores navarros, exposición conjunta con Jesús Lasterra y César Muñoz Sola. En 1965, obtiene plaza como docente de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, recién trasladada a su nueva sede y donde será nombrado director del centro. También será aquí donde, en colaboración con Salvador Beunza e Isabel Baquedano, formaría a los integrantes de la llamada por José María Moreno Galván, Escuela de Pamplona, aportando nuevos aires de modernidad a varias generaciones de artistas, como Pedro Salaberri, Xabier Morrás, Pedro Osés o Juan José Aquerreta. El historiador del Arte, Fco. Javier Zubiaur, yendo tan sólo un poco más allá, apunta que este grupo tenía en común a referentes a «Isabel Baquedano, como profesora de la escuela, y a Xabier Morrás, como principal animador desde la Sala de Cultura de la CAN». Sin ahondar en una definición considera que «se alineó dentro de un realismo nuevo crítico-social, como el de Genovés o Arroyo, que pretendió ser de testimonio, no de ruptura figurativa, sino antiacadémico: en palabras del crítico, que rompiese con un desangelado representativismo. Es decir, una pintura testimonial que pretendió denunciar los claroscuros de la transformación urbana de Pamplona con motivo de su expansión fabril e inmigración regional, con una ideología que Moreno Galván llamó paleosocialista y a la que no dudó en considerar vanguardia.»
A partir de 1967, se dedica casi en exclusiva a la realización de encargos particulares. En 1985, el Gobierno de Navarra le encarga el retrato de S.M. Don Juan Carlos I. En 1988 es nombrado miembro del Consejo Navarro de Cultura.
Para el historiador del Arte, José María Muruzábal del Solar, Ascunce es «considerado como uno de los grandes artistas navarros del siglo XX» que mostró un claro dominio del dibujo, «con trazo seguro y eficaz».
Según apunta otro historiador y crítico del Arte, Fco. Javier Zubiaur Carreño, su tema pictórico se centra principalmente en el paisaje navarro y, en menor medida, aborda el retrato y el bodegón. En este aspecto rehúye de «las pinturas histórica y costumbrista de su maestro Ciga.»
Para algunos críticos se aprecia en la década de 1950 «una manera recia de trazar dibujo y aplicar color a lo Ignacio Zuloaga y Gustavo de Maeztu, o el deseo de oponer tonos (sobre todo en sus cielos) a lo Greco, y de sentir la naturaleza para plasmarla al modo de la Escuela de Madrid: Benjamín Palencia, Godofredo Ortega Muñoz y, más propiamente, siguiendo el cromatismo equilibrado –no fauvista– de Francisco Arias en sus cuadros de tierras desnudas.»
También apunta Zubiaur Carreño que:
El mismo Zubiaur enmarca dentro del que llama «paisajismo sustancial», además de Ascunce, a otros paisajistas como son Jesús Lasterra González de Orduña y a Florentino Fernández de Retana Martínez de Zabarte. Afirma que en los tres pintores el paisaje tiene unas características comunes:
A lo largo de su trayectoria artística recibió numerosos premios. Durante su etapa como estudiante en San Fernando, recibió los siguientes premios:
Fundación Carmen del Río de pintura;
Premio en la asignatura de dibujo al natural;
Pensionado de Santillana del Mar.
Posteriormente y durante toda su carrera fue distinguido con estos premios:
En 1958, Primer Premio ex aequo de Pintura del Ayuntamiento de San Sebastián.
id., Primer Premio de Pintura en el Concurso-Exposición de Pintura, Dibujo y Artesanía de la Delegación Provincial de Sindicatos de Navarra.