José Manuel de Goyeneche y Barreda, I conde de Guaqui, (1776-1846) fue un noble, militar y diplomático español del entonces virreinato del Perú.
Nacido en Arequipa, virreinato del Perú, fue representante plenipotenciario de la Junta Suprema de Sevilla durante la ocupación francesa de la España peninsular. Tuvo un destacado papel en las guerras de independencia hispanoamericana comandando al Ejército Realista en los virreinatos del Río de la Plata y del Perú y recuperando el control español en ese territorio. Destacando por su victoria en la decisiva batalla de Huaqui, también conocida como batalla del Desaguadero, por la que obtuvo el título de Conde de Guaqui y Grande de España de primera clase.
Cuando dimitió como general en jefe de las tropas españolas en el Virreinato del Perú viajó a la península ibérica, donde adquirió el grado de teniente general de los Reales Ejércitos y ocupó diferentes cargos en la Corte, entre otros, senador vitalicio, presidente de la Junta de Arreglo de Comercio de Ultramar y Consejero Honorario de Estado.
José Manuel de Goyeneche nació en Arequipa, en la provincia de Arequipa, actual Perú entonces virreinato del Perú, el 12 de junio de 1776 en el seno de una familia acomodada, perteneciente a la nobleza local y con arraigada relación con la milicia. Su padre, Juan de Goyeneche y Aguerrevere, oriundo del valle navarro del Baztán, era capitán de caballería y Sargento Mayor de Milicias Disciplinadas, y su madre, María Josefa de Barreda y Benavides, era hija de Nicolás de Barreda y Ovando, que ostentaba el rango de Mariscal de Campo.
A los ocho años, ingresó como cadete en el 1.º batallón de las Milicias de Arequipa, sirviendo en ellas nueve meses y diez días. El 12 de diciembre de 1783 fue nombrado teniente de menor edad en la 4.ª Compañía del Regimiento de Milicias de Caballería de Cumaña.
En 1788 viajó España y se instaló en Sevilla, donde residía su tío Francisco de Barreda que desempeñaba el cargo de administrador general de la Real Aduana, para finalizar sus estudios de cadete de las milicias disciplinadas y cursar la carrera de Filosofía. En 1795 finaliza, con dispensa de edad, la licenciatura y obtiene el doctorado en Filosofía Ese mismo año, tras pagar 80 000 reales por derecho de inscripción, lo que era una práctica frecuente en la época, fue nombrado capitán del Regimiento de Granaderos del Estado.
Fue destinado al Real Cuerpo de Artillería, de guarnición en Cádiz. En 1797, en la batalla en la que la escuadra inglesa al mando del Contralmirante Nelson bombardea la ciudad, toma parte en la batalla al frente de doscientos granaderos en defensa de la plaza. En 1800, en el segundo ataque británico a Cádiz, participa de nuevo en la defensa de la plaza al mando de las baterías de Capuchinos y Plataforma, ya con el cargo de capitán.
En febrero de 1802 el rey Carlos IV le otorgó la Orden de Santiago, previas pruebas de la legitimidad, cristiandad y nobleza de sus cuatro primeros apellidos, siendo su padrino el marqués de Casa Palacio, miembro de la aristocracia de Potosí.
En 1803 el gobierno comisionó a Goyeneche para que estudiara los progresos de la táctica militar en diferentes países de Europa, fruto de ello presenció en Berlín y Potsdam las maniobras de los ejércitos de Guillermo III de Prusia, las del Archiduque Carlos en Viena y las de Napoleón Bonaparte en París y Bruselas. Continuó viaje por Inglaterra, Holanda, Suiza, Alemania e Italia. Al término de su viaje escribió sus memorias del mismo y tradujo el Manual de instrucción del ejército prusiano.
En mayo de 1805 presentó a Manuel Godoy una detallada memoria sobre lo visto en Europa. Godoy aprobó el documento en junio de ese año. El 22 de ese mismo mes, Goyeneche, recibió el grado y la agregación de Coronel de Milicias Disciplinadas, en carácter de agregado.
En 1806 se asoció con Juan Miguel de Lostra y fundan en Sevilla la compañía comercial Sobrinos de Aguerrevere y Lostra, con una aportación inicial de 240 000 reales de plata.
Representante plenipotenciario en América
En la primavera de 1808 Goyeneche, aún bajo reinado de Carlos IV, antes de producirse las abdicaciones de Bayona, recién trasladados los reyes y la corte a Aranjuez, se traslada a Sevilla alojándose en casa de su tío Francisco Barreda Benavides, que era administrador general de la Real Aduana, lugar donde poco después, 27 de mayo, se constituyó la Junta de Sevilla.
El 17 de junio de 1808 la Junta de Sevilla nombra a Goyeneche su comisionado como representante plenipotenciario del Gobierno legítimo de España en América, ascendiéndolo al rango de brigadier del Ejército el 24 de junio de 1808, con instrucciones de asegurar la proclamación del rey Fernando VII en el Río de la Plata y en el Virreinato del Perú. Junto con el encargo anterior llevaba una orden, fechada el 20 de junio, y firmada por hombres relevantes de la Junta (Saavedra, Díaz, Bermudo, Flores, Checa, Zambrano, Coca y Miñano) en la que se ordenaba a los gobernadores de los puertos españoles en los que hiciera escala que apresaran los barcos franceses que llegaran a aquellas plazas tomando como prisioneros de guerra a su tripulación.
El día 25 de junio, después de acusar recibo de los encargos realizados por la Junta de Sevilla, parte del puerto de Cádiz a bordo de la goleta Nuestra Señora del Carmen al mando del alférez de navío Eugenio Cortés. Le acompañaba el capitán de fragata Juan José Sanllorente con órdenes similares a las suyas para Chile.
La Junta de Sevilla obtuvo un salvoconducto para el Nuestra Señora del Carmen del almirante inglés Colligwood y pliegos para el almirante William Sidney Smith que mandaba la armada inglesa en mares del sur y desconocía que la Junta estaba en conversaciones de paz con los ingleses. Esas conversaciones las habían abierto los generales Jácome y Apodaca por mandato de la misma.
Francia, que pretendía ganarse la fidelidad de los territorios españoles de ultramar, comisionó al Marqués de Sassenay, que durante su estancia en EE. UU. ya había efectuado dos viajes particulares al Río de la Plata. Fue el propio Napoleón quien ordenó su misión. El Barón de Sassenai partió a América a bordo del brick francés Consolador, mandado por el teniente de Navío Mr. Dauriau, con los siguientes documentos para presentar a las autoridades de los Virreinatos de Lima y Plata: el pasaporte de Napoleón a dicho emisario; las renuncias del Rey Fernando en su padre, de Carlos IV y sus hijos en favor de Napoleón (impresas en Francia y autorizadas por el ministro de Relaciones Extranjeras); los Oficios de este Ministro -algunos sin firmar- manifestando la elección que había hecho el Emperador en su hermano José para soberano de España; una notificación de que las Cortes reunidas en Bayona tenían por objeto exigir el consentimiento de la Nación para este cambio de monarquía; varios pliegos sellados y cerrados de las Secretarías de España para los Gobernadores de los Virreinatos de Buenos Aires y Lima, para algunos de México, Santa Fe y de las islas Filipinas; una carta reservada del ministro de Hacienda; dos órdenes de las Secretarías de Hacienda y Guerra y una Real Provisión del Consejo de Castilla en la que se participaba la nulidad de la renuncia de Carlos IV y la voluntad de su hijo Fernando de que su padre volviera a ocupar el trono.
Sassenay llegó a Buenos Aires el día 17 de agosto, procedente de Montevideo donde se entrevistó con Elío. El enviado francés llegó a la capital del Plata seis días antes que Goyeneche, lo que imposibilitó que las autoridades rioplatenses estuvieran prevenidas y apresaran cualquier barco francés, según las órdenes que traía de la Junta. Por este motivo Liniers recibió a Sassenay ante la Junta de los Magistrados y del Cuerpo Municipal, que a la vista de su misión, acordaron su expulsión a Europa y la inmediata proclamación de Fernando VII, que se verificó el 21 de agosto.