José Luis Cuevas Novelo (Ciudad de México, 26 de febrero de 1931-3 de julio de 2017) conocido como José Luis Cuevas, fue un pintor, dibujante, escritor, grabador, escultor e ilustrador mexicano. Aunque la biografía en su sitio personal señala la fecha de 1934, su hermano mayor, el médico y psicoanalista Alberto Cuevas Novelo, ha asegurado que en realidad nació en el año de 1931. Fue conocido como el «niño terrible» (enfant terrible) de la pintura en México, y tuvo también el apodo del «Gato Macho». Desde su primera exposición en Washington en 1954, con solo 20 años y desde el Washington Post y la revista Time, aprendió a explotar su imagen pública como macho, seductor de mujeres, y artista sin pelos en la lengua. Un extraordinario sentido de la vanidad y el narcisismo que le llevó a fotografiarse día tras día desde 1955. Retó al movimiento muralista mexicano que dominaba en ese tiempo y fue un prominente miembro de la Generación de la Ruptura, siendo funcional a las posturas estadounidenses en plena Guerra Fría Cultural Latinoamericana. Fue un artista autodidacta, con muchos estilos e influencias muy marcados en el lado oscuro de su vida, y frecuentemente distorsionaba figuras y generaba debates. Fue un personaje muy controvertido, no solo por motivos artísticos, sino también por sus polémicas con otros escritores y artistas. En 1992, se inauguró el Museo José Luis Cuevas, que en el Centro Histórico de Ciudad de México alberga muchos de sus trabajos y su colección personal de arte.
José Luis Cuevas había nacido en los altos de la fábrica de lápices y papeles El Lápiz del Águila, administrada por su abuelo paterno, Adalberto Cuevas. El inmueble se ubica en las inmediaciones del centro de Ciudad de México. Provenía de la clase media. Decía que había iniciado su formación por haber nacido en una fábrica de papel y de lápices que le originaron una gran fascinación. Asistió a la escuela primaria en la Colonia Roma, cuando su familia se mudó después de la muerte de su abuelo. Desde su infancia tuvo la virtud de observar a la gente en las calles y plazas de los mercados públicos, recreando en el papel que coloreaba de la fábrica de su abuelo. Su talento fue manifestado desde temprana edad, ganando el primer lugar en una competencia de niños titulado Niño obrero. Ganó el premio con el apodo de Güerito pintor.
Su formación artística fue prácticamente autodidacta. Cuevas fue una de las principales figuras de la Generación de la Ruptura con el muralismo mexicano y uno de los más destacados representantes del neofigurativismo. Mediante el trabajo con la línea de gran ferocidad gestual, desnuda las almas de sus personajes retratando la magnificencia de la degradación humana en el mundo de la prostitución y el despotismo. Antes de cumplir los diez años, Cuevas se inscribió como alumno irregular a la Escuela de la Esmeralda; También inició ilustrando periódicos y libros. Se vio forzado a dejar sus estudios en 1946, cuando se enfermó de fiebre reumática. La enfermedad lo mantuvo en cama por dos años. Durante ese tiempo continúa su formación artística en el México City College (ahora llamado Universidad de las Américas Puebla), tomando clases de grabado con Lola Cueto.
A la edad de catorce años, rentó un local en la Calle de Donceles que utilizó para instalar un estudio después de regresar de la escuela y su pobre salud no era tan fuerte. Decidió dedicarse por sí mismo a su arte. Aprendió a pasear en caballo y a jugar con armadura para ganar dinero. Ilustró para The News y después de un viaje, tomó clase de historia del arte en Coronet Hall Institute.
Un elemento de su viaje fue la oportunidad de visitar el Hospital de Salud Mental La Castañeda donde su hermano médico psiquiatra atendía a pacientes.
Cuevas fue en algunas ocasiones descrito como vanidoso, mentiroso patológico y además hipocondríaco, obsesionado con la enfermedad y la muerte, especialmente la suya. El escritor René Avilés Fabila dijo en alguna ocasión: «El más grande amor de José Luis Cuevas es llamarse José Luis Cuevas, porque es un artista que se ama a sí mismo más que a su trabajo». La razón para este concepto es que había hecho muchos retratos que parecían ser muchos espejos. Cuevas decía que no creía ser vanidoso y esa idea la expresó en 1955, cuando decidió hacerse una pintura de sí mismo todos los días, hábito que continúa hasta el fin de su vida. Fue uno de los artistas contemporáneos más fotografiados de México. Se dice haber visitado un burdel para captar costumbres, como rasguñar a los clientes. Otra historia relacionada con él por una mujer de 70 años, llamada Gloria quien trató de seducirlo y otra muy parecida a Marlene Dietrich. Admitió haber sido paranoico y defensivo, por haber dado una impresión negativa. Le reclamó a Julio Scherer García como un enemigo por interferir con su carrera como escritor. También tuvo fricciones con el pintor Rufino Tamayo. Le reclamó a José Chávez Morado. Guillermo González Camarena y al Frente Popular de Artes Plásticas donde le enviaron y lo acusaron de haber trabajado para la CIA en los años 1950s, cuando estuvo fuera de la corriente principal de artistas. En sus años finales, tuvo diferencias con sus amigos, al abrir su museo, por lo cual los consideró enemigos y nunca les permitió la entrada.
Cuevas se casó con su primera esposa Bertha Riestra, en 1961. Conoció a Bertha en el Hospital de Salud Mental de la Castañeda, donde realizaba su servicio social y pintaba. Sus padres no asistieron a la boda y no aprobaron que fuera una artista. Después de su matrimonio, ganó una reputación como mujeriego, siendo apodado como «Gato Macho» o seductor de mujeres, tomando ventaja de esta promoción. En un periódico de Ciudad de México, había una columna escrita por él, donde él mencionaba haber tenido cerca de 650 encuentros eróticos. Su libertad siguió siendo la misma con su esposa Bertha, aunque nunca supo de los «affairs» que escribió. Con Bertha fue padre de tres hijas: Mariana, Ximena y María José.
En los años 1960 estuvo en Marruecos para estudiar el arte islámico, donde conoció al pintor Francis Bacon en Tánger. Se hizo ateo después de la muerte de su mamá en los años 1970.
De 1976 a 1979, se autoexilió, dejando México y se fue a vivir a Francia, trabajando en varios libros, serigrafías y litografías para publicación. Cuando regresó a México, presentó la exhibición José Luis Cuevas: «el regreso de otro hijo pródigo».
En el año 2000, Bertha Riestra, su esposa y en ese momento, directora del Museo José Luis Cuevas, murió debido a cáncer de mama y leucemia. Al año siguiente, conoció a Beatriz del Carmen Bazán, con la que se casó en el año 2003 en el museo.
Cuevas y su esposa vivieron en el vecindario de San Ángel en Ciudad de México. La casa fue construida para Cuevas en los años 1970s por los arquitectos Abraham Zabludovsky y Teodoro González de León con un estilo que recordaba a Luis Barragán. Paredes con tono de color gris con líneas muy marcadas. Su interior es minimalístico con pinturas del artista en las paredes y maderas de origen mexicano. Cuando la casa está limpia y ordenada, los espacios dedicados a su estudio están sucios y desordenados con libros, vieja maquinaria, un telescopio, espejos, muchas fotografías y más.
Amistades, relaciones, conceptos
Entabló amistad con el poeta y crítico Rafael Squirru dedicándole una serie de serigrafias a su poema «El rey», luego aparecieron en forma de carpeta. Cuevas adquiere notoriedad por sus constantes exposiciones, tanto en Estados Unidos como en México, el resto de Latinoamérica y en Europa, incluso en la Galería Edouar Loeb de París, donde Pablo Picasso compró obra de Cuevas.
Se le atribuye el «haber bautizado» como Zona Rosa al corredor turístico del Paseo de la Reforma, como un homenaje y muestra de gran admiración por la artista cubano-mexicana Rosa Carmina, a la que entonces era una importante área de promoción cultural, intelectual y de la moda de Ciudad de México, nombre que se conserva hasta el momento actual.