José López Rega (Buenos Aires, 17 de octubre de 1916-Buenos Aires, 9 de junio de 1989) fue un político, policía y escritor argentino, conocido por su influencia sobre Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón.
Apodado «el Brujo» por sus adversarios, ocupó el cargo de Ministro de Bienestar Social durante los gobiernos de Héctor J. Cámpora, Raúl Alberto Lastiri, Juan Domingo Perón e Isabel Perón, cargo desde el cual organizó la Alianza Anticomunista Argentina, un grupo paraestatal y parapolicial de ultraderecha que practicó atentados y asesinatos selectivos para combatir a las corrientes izquierdistas y revolucionarias en el peronismo y de organizaciones opositoras al gobierno.
Su incidencia en la política fue aumentando desde 1973, en especial luego de la muerte de Perón a mediados de 1974. La influencia que ejerció sobre Isabel a partir de ese momento fue tal que casi la totalidad del gabinete quedó conformado por hombres de su confianza, promovidos por él mismo.
En 1975, renunció a su cargo como cabeza del Ministerio de Bienestar Social tras las negativas reacciones ante los efectos del plan económico del entonces ministro Celestino Rodrigo y fue nombrado embajador en España. Allí permaneció durante todo el período del autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional.
Tras permanecer más de diez años prófugo, fue detenido en Estados Unidos en 1986 y extraditado a la Argentina donde fue procesado por asociación ilícita, secuestro y homicidio en el marco de los juicios a los responsables del terrorismo de Estado argentino.
López Rega murió a los 72 años, el 9 de junio de 1989, mientras cumplía prisión preventiva a la espera de la sentencia.
Hijo de Juan López y Manuela Rega, ambos españoles, López Rega fue, de acuerdo con su biógrafo, un niño introvertido y callado, con un profundo interés en temas espirituales y religiosos. Trabajó en su adolescencia como empleado en una tintorería y como vendedor ambulante. El 19 de junio de 1943 se casó en Buenos Aires con Josefa Flora Maseda Fontenla (Buenos Aires, 2 de diciembre de 1918-Buenos Aires, 2 de junio de 2009), con quien tuvo a su única hija, Norma Beatriz López Rega, nacida en Buenos Aires el 17 de febrero de 1945.
Después de casarse, consiguió un cargo fijo en la Policía Federal. Gracias al apoyo del jefe de Policía Filomeno Velazco, en 1951, López Rega ingresó a la guardia que protegía la residencia presidencial. Fue circunstancial integrante del equipo de vigilancia de la residencia de Perón, el Palacio Unzúe. Después del derrocamiento de Perón, pasó a integrar la Guardia de Infantería. En 1962, pidió su retiro.
Por otra parte, en 1951, había tenido la oportunidad de cantar varias veces en Radio Nacional. Debido a estas actuaciones conoció al periodista José María Villone, quien años más tarde lo invitó a la Casa de Doña Victoria, en Paso de los Libres, un pueblo en Corrientes. Doña Victoria fue la fundadora de una sede rosacruz de la Fraternidad Antiqua. Esta organización nucleaba a un grupo heterogéneo de personas, de diferentes religiones, reunidas en torno a la búsqueda de conocimiento, definido como de carácter científico y espiritual. Era una asociación de perspectiva universalista. Lopez Rega frecuentó la casa de Doña Victoria, entablando un vínculo con ella y con otros participantes de la Fraternidad. Realizaba investigaciones sobre conocimientos esotéricos y colaboraba con actividades de la Casa. Parte de su producción de libros data de esta época entre mediados de la década del cincuenta y el sesenta. Con el tiempo, fue incorporando a su esoterismo fuentes diversas: elementos de la cultura popular, de las religiones afrobrasileñas, del ocultismo, del espiritismo, de las concepciones rosacruces, entre otras.
Empezó su carrera policial como agente en la Policía Federal para luego ascender a la jerarquía de cabo 1.º, abandonando la institución en 1962. Años después, Perón firmó el decreto 1350 el 3 de mayo de 1974 y fue ascendido directamente a comisario general (permaneciendo en situación de retiro). Notablemente, era promovido al grado máximo del escalafón de oficiales, a pesar de que por ser cabo le correspondía el escalafón de suboficiales y de que estaba retirado desde muchos años antes.
Vínculo con Isabel y Juan Domingo Perón
José Lopez Rega fue cabo de policía entre los años 1946 y 1955 (las primeras dos presidencias de Perón). En 1962, decidió retirarse de la institución policial como cabo primero. Durante la década de 1950, además, se vinculó con la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN), grupo de choque parapolicial del peronismo. De todos modos, su importante ascenso político comenzó cuando conoció a la esposa de Perón, Isabel, con quien construyó una fuerte relación.
Su acercamiento a Isabel tuvo como punto inicial el año 1965. Sin embargo, las circunstancias que permitieron que se conocieran son parte de una historia bastante más larga. Lopez Rega era parte de la empresa Suministros Gráficos. Este trabajo lo llevó a acercarse a la Logia Anael (su nombre significa Asociaciones Nacionales en Liberación) a partir de diferentes publicaciones. En particular, Rega imprime un libro del juez Julio Cesar Urien, líder de la logia. En su libro, Urien desarrollaba la teoría de que la unión entre América, Asia y África terminaría con el capitalismo y el comunismo y, así, lograría la liberación final del Tercer Mundo. La lucha contra el imperialismo era el eje del texto. Lopez Rega lo leyó con interés y lo relacionó con sus anteriores conocimientos tanto políticos como esotéricos. Así, Lopez Rega desarrolló un vínculo con Urien y con otro importante miembro de la logia, Bernardo Alberte, ambos delegados de Perón. Es en este contexto que, cuando en 1965 Perón envió a su esposa a Argentina a apoyar la candidatura de Nanclares como gobernador Mendocino, Lopez Rega logra integrar la custodia de Isabel a través de sus contactos en la Logia Anael.
Una vez inserto en el círculo de la esposa del General, Lopez Rega compartió con ella sus ideas esotéricas, sus métodos de apoyo energético y su confianza en el futuro de grandeza que le esperaba a la Argentina bajo el liderazgo de ella y su esposo. La futura presidenta, quien supo tener relaciones con templos umbandas en su juventud y una particular predisposición a las espiritualidades alternativas, le dio a sus palabras un sentido profético y desarrolló con él una amistad que rápidamente se convertiría en un vínculo sólido tanto a nivel personal como político. Fue así como Lopez Rega volvió con ella a Madrid para desempeñarse como valet privado de Perón y asesor espiritual de su esposa.
Ya en España, su vínculo con Juan Domingo Perón se tornó íntimo con gran velocidad. Hubo varios factores que favorecieron este acercamiento acelerado. Por un lado, Lopez Rega creía tener poderes de curación esotéricos con los cuales, a lo largo de su tiempo en Madrid, intentó aliviar los dolores que el general sentía producto del cáncer que lo atormentaba. Esto generó entre ellos un clima de familiaridad y confianza. Por otro lado, el crecimiento político de López Rega también estuvo vinculado a las numerosas y crecientemente importantes tareas que Perón delegaba en él: estas tareas que inicialmente se correspondían a deberes domésticos y médicos se convirtieron, con el tiempo, en las responsabilidades de un auxiliar político y administrativo imprescindible, a la vez que las de un mediador entre el jefe político y sus seguidores y visitantes. Ante su ascendiente rol en la jerarquía peronista, Lopez Rega comenzó a construir una elevada percepción de sí mismo basada en el poder divino que afirmaba tener y en la eficacia de su magia.
Entretanto, el vínculo espiritual entre Lopez Rega e Isabel se profundizaba. Durante sus años en España, Lopez Rega trabajó en pos de un objetivo: lograr que el espíritu de Eva Perón permee el de Isabel a través de su cuerpo embalsamado. Con el propósito final de lograr una transferencia de alma entre las dos mujeres, Lopez Rega realizaba rituales mágicos entre Isabel y el cuerpo de Eva.