José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco (Ciudad de México, 16 de junio de 1920-Ciudad de México, 17 de febrero de 2004) fue un abogado, profesor, escritor y político mexicano que se desempeñó como presidente de México del 1 de diciembre de 1976 al 30 de noviembre de 1982.
Durante su mandato, sucedieron hechos como la concertación, la petrolización de la economía, la aplicación de la reforma política inicial para democratizar al país y la primera visita del papa Juan Pablo II. En el terreno económico, durante su gobierno México experimentó, en apenas un par de años, el más alto crecimiento económico nacional en su historia, seguido de una grave caída —la primera en la segunda mitad del siglo XX— debida a una política monetarista y una dilapidación de los recursos públicos provenientes principalmente de los excedentes del petróleo.
La súbita caída de los precios del petróleo en el verano de 1981 desencadenó una crisis económica y financiera que se agravó hacia el final del gobierno de López Portillo, al tiempo que los aumentos en las tasas de interés por parte del gobierno estadounidense incrementaron en forma vertiginosa la deuda externa de México (que había recurrido al financiamiento externo para desarrollar las reservas petroleras que habían sido descubiertas) de forma tal que, hacia el final del sexenio, el país tenía la deuda externa más grande del mundo. En este contexto, en los últimos meses de su gobierno hubo una fuga de capitales masiva por lo que, tres meses antes de que concluyera su administración, López Portillo decretó la nacionalización de la banca y el control de cambios.
La grave crisis económica, aunada a los casos de corrupción y nepotismo que envolvían a su gobierno, harían de López Portillo uno de los presidentes más controversiales en la historia nacional, además de ser el último presidente identificado con la corriente del nacionalismo económico, puesto que sus sucesores emprenderían un viraje hacia el neoliberalismo.
Primeros años y trayectoria académica
Nació el 16 de junio de 1920 en Ciudad de México, en el seno de una familia de políticos e intelectuales. Sus antepasados paternos procedían de la pequeña localidad española de Caparroso, en Navarra (algo de lo que presumía con frecuencia).
Su abuelo, José López Portillo y Rojas (1850-1923), fue un distinguido escritor y político, que se llegó a desempeñar como diputado federal, senador, gobernador de Jalisco y secretario de Relaciones Exteriores durante la presidencia de Victoriano Huerta y fue miembro y director de la Academia Mexicana de la Lengua. Su padre, José López Portillo y Weber (de quien siguió en su juventud el consejo de no ir tras el poder, pues pensaba que «Los defectos de un hombre honrado son las cualidades de un político») se dedicó a los campos de la milicia, la historia y las letras.
Estudió la licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), terminando sus estudios en 1946.
En 1951, contrajo primeras nupcias con Carmen Romano, del cuyo matrimonio nacieron tres hijos: José Ramón, Carmen Beatriz y Paulina.
Tras ser abogado litigante, en 1960 también se empezó a desempeñar como catedrático en la UNAM, después de que su amigo íntimo de su infancia, Luis Echeverría, desocupara un espacio para la cátedra.[cita requerida] Impartió diversas clases, «Teoría general del Estado moderno». Durante su tiempo como profesor, le daría clases a su futuro sucesor en la presidencia, Miguel de la Madrid. Asimismo, también impartió clases en el Instituto Politécnico Nacional (IPN); en 1961 fundó el doctorado en Ciencias Administrativas en la Escuela Superior de Comercio y Administración de dicho instituto.
Inicios de su carrera política
Entró en política en 1959 de la mano del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la organización que durante la mayor parte del siglo XX dominó de manera absoluta la vida política mexicana, animado por el ideario del entonces presidente Adolfo López Mateos.
Poco después, escaló por las jerarquías del Gobierno Federal pasando por la Secretaría del Patrimonio Nacional, la Oficina de la Presidencia de la República y la dirección de la Comisión Federal de Electricidad.
De 1972 a 1973 fue el director general de la Comisión Federal de Electricidad. Tras la renuncia de Hugo B. Margáin en 1973, fue nombrado secretario de Hacienda y Crédito Público por el presidente Luis Echeverría Álvarez, hasta su renuncia por su postulación como candidato presidencial en 1975.
Logró hacerse de la cartera financiera del país al ocupar el puesto de secretario de Hacienda de 1973 a 1975. Esto quebró la norma no escrita de que la economía nacional se definía por su titular en turno, que debía ser un hombre avezado en las finanzas estatales y guiado por criterios mayoritariamente técnicos. Al carecer López Portillo de experiencia en economía, su nombramiento ponía la dependencia al servicio de las conveniencias y decisiones políticas del presidente Echeverría, que declaró: "A partir de ahora, la política económica se decide en Los Pinos".
Durante esta época, López Portillo era informante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, según se sabría al desclasificarse documentos secretos en 2023.Seguía así los pasos tanto de Echevarría como de sus antecesores Gustavo Díaz Ordaz y Adolfo López Mateos, que también habían tenido vínculos con la CIA.
López Portillo fue el único candidato en las elecciones de 1976 que contó con registro oficial. En aquel tiempo, los mandatarios emanados del PRI escogían personalmente a su sucesor, y López Portillo fue la opción del presidente Echeverría, de nuevo haciendo valer su añeja amistad y rompiendo también con los pronósticos de que el secretario de Gobernación fuera el elegido natural, quedándose en el camino Mario Moya Palencia. Los siguientes meses López Portillo realizó campaña bajo el lema "La solución somos todos", pero sin adversario alguno, pues el único partido verdaderamente opositor con registro, el derechista Partido Acción Nacional (PAN), no presentó candidato debido a fuertes divisiones internas. La izquierda, por su parte, al estar proscrito el Partido Comunista Mexicano (PCM), se aglutinaba en las universidades públicas y en guerrillas urbanas o rurales y lanzó de manera simbólica a uno de sus líderes históricos, el sindicalista Valentín Campa, que obtuvo cientos de miles de votos que fueron declarados no válidos.
Tras las elecciones, López Portillo impulsó la Reforma Política de 1977, orquestada por su secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, la cual representó el primer avance fehaciente para que México transitase de un régimen de partido hegemónico a uno de pluripartidismo y poder compartido.