Tal Día como Hoy

José Kentenich

Sacerdote católico de Alemania, fundador del Movimiento internacional de Schoenstatt

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Josef Kentenich (en español: José Kentenich y en inglés: Joseph Kentenich; Gymnich, Renania del Norte-Westfalia, Alemania, 16 de noviembre de 1885-Schönstatt, Renania-Palatinado, 15 de septiembre de 1968) fue un sacerdote católico alemán, miembro de la Sociedad del Apostolado Católico y fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.

Joseph Kentenich pasó los primeros años de su vida en el pueblo de Gymnich, distrito de Rin-Erft al sudoeste de Colonia, Alemania. Era hijo natural de Matthias Köp, administrador de la Granja Heuser en Oberbolheim, y Katharina Kentenich, empleada doméstica de dicha granja. Por razones desconocidas, Mathias y Katharina jamás contrajeron matrimonio. Aun así, se sabe que Joseph mantenía contacto con su padre al cual lo llegó a visitar en numerosas ocasiones. Debido a que la madre de Joseph no podía cuidarlo sola, vivían en casa de sus abuelos maternos, Matthias Kentenich y Anna Maria Blatzheim.

Durante la infancia de Joseph, su madre se vio obligada realizar trabajos domésticos en ocasiones fuera de su natal Gymnich, por lo que en 1891 se mudan por algunos meses a Estrasburgo, donde Katharina Kentenich encontró trabajo en el servicio de una familia acomodada. Después de varias mudanzas y las difíciles situaciones por las que pasaban, Katharina decide internar a su hijo en el Orfanato de Oberhausen en 1894, cuando contaba ocho años de edad.​ Este hecho marcó profundamente la vida del joven Joseph, pues según él mismo confesó años más tarde, fue el momento en que el carisma mariano que imprimiría en la Iglesia se hizo presente en su vida por primera vez. El día en que entró en esa institución, su madre, antes de despedirse, se dirigió a la capilla del orfanato. Allí había una estatua de la Virgen con el Niño acompañados de Santo Domingo y Santa Catalina. Ante la estatua le confía y consagra a su hijo, pidiéndole que lo eduque y lo cuide, funciones propias de una madre, cuya responsabilidad ella se ve obligada a abandonar y a transferir a la Virgen María.​ Este acto de consagración será más adelante el pilar fundamental del carisma mariano del P. Kentenich, el de la encomienda de ser educado y cuidado por la Virgen María, que así como ella educó a Jesucristo, que también eduque a quienes se consagran a ella para asemejarse más a Cristo.

En 1897 Josef Kentenich recibe la Primera Comunión en el Orfanato de Oberhausen, dirigido por un sacerdote y asistido por religiosas. Ese mismo día le confirma a su madre su deseo de ser sacerdote. Su madre lo instó a rezar mucho y comenzó a asesorarse sobre lo más conveniente para el niño. Aconsejada por el P. Savels, director del orfanato, tiempo más tarde condujo a su hijo hacia el Seminario Menor de los Padres Palotinos en Ehrenbreitstein, en el que ingresó el 23 de septiembre de 1899.

El joven Kentenich cursó allí los estudios secundarios entre 1899 y 1904, tras los cuales inició la carrera de Teología y Filosofía en Limburgo del Lahn.​ Durante sus años de estudio fue reconocido como un estudiante brillante, con una inteligencia que sorprendía a profesores y compañeros por igual, destacaban no solamente su gran capacidad intelectual, sino también su inclinación hacia la búsqueda y profundización de la verdad. Sus profesores recuerdan su espíritu crítico y su profundidad intelectual, muy superior al resto de sus compañeros. Al mismo tiempo, Josef comenzó a sufrir problemas de salud, muchas veces convaleciendo por su debilidad pulmonar.

El 8 de julio de 1910 fue ordenado sacerdote en Limburgo, en la Capilla de la Casa de Misiones de la Sociedad Palotina, celebrando su Primera Misa dos días después.​

En 1912, Josef Kentenich, que se desempeñaba como profesor de latín y alemán en el Seminario Menor de los Padres Palotinos en el valle de Schoenstatt, cercano a Vallendar, es comisionado con el cargo de director espiritual del mismo. Allí comienza su actividad pastoral fuerte y su trabajo pedagógico, a través del cual pudo comenzar a volcar en otros el rico mundo interior de fe que llevaba dentro y los ideales que en su infancia y juventud había cultivado en soledad.

Con un grupo de jóvenes seminaristas, fundó el 19 de abril de 1914 una congregación mariana, inspirada en un modelo pedagógico muy popular dentro de la Iglesia alemana. Posteriormente, el 18 de octubre de 1914, junto a un grupo de jóvenes de la Congregación Mariana, sella una consagración, llamada Alianza de Amor, con la Santísima Virgen en una capillita situada en el jardín del Seminario y que ellos habían acondicionado como lugar de reuniones.​ A través de esa Alianza de Amor, piden a la Santísima Virgen que ella se establezca en la capillita y la transforme en su Santuario. Desde allí, piden que ella distribuya la gracia de Cristo de la cual es Medianera, y transforme los corazones de los que se acercan a ella. El P. Kentenich y los jóvenes se comprometieron a entregar cotidianamente a Virgen María sus esfuerzos por lograr la santidad a través del fiel cumplimiento de su deber, pidiéndole su ayuda y que sea ella quien los eduque y moldeé a imagen de Cristo. El objetivo es lograr la formación de un "hombre nuevo" en una "comunidad nueva", cuya imagen es Jesucristo, y cuya educadora es la Santísima Virgen.

La irrupción de la Primera Guerra Mundial, obliga a muchos seminaristas palotinos y miembros de la Congregación Mariana, a enlistarse en el ejército. En las vísperas de la guerra, los Congregantes Marianos se comprometen a buscar la santidad del día a día en las trincheras. Esta situación provoca que los valores e ideales de la Congregación Mariana del valle de Schoenstatt se difundan a través de los soldados, más allá del Seminario Palotino. En el transcurso de la guerra, muchos de los Congregantes fallecieron en acción, demostrando muchos de ellos el cumplimiento de sus promesas de consagración a la Santísima Virgen de manera verdaderamente heroica. Algunos de aquellos primeros Congregantes, se encuentran actualmente en proceso de beatificación, como el joven seminarista José Engling.

En 1919 y 1920 se funda la Federación Apostólica de Schoenstatt y la Liga Apostólica de Schoenstatt respectivamente, con la intención de expandir el carisma mariano más allá de los jóvenes seminaristas palotinos. Rápidamente las mujeres comienzan a llegar a Schoenstatt, y a participar de la espiritualidad de consagración mariana a través de la Alianza de Amor, fundando en 1920 la Federación de Mujeres de Schoenstatt bajo la asistencia sacerdotal del P. Kentenich. Más tarde, en 1926, con algunas de las primeras mujeres, el P. Kentenich funda el primero de los seis Institutos Seculares que forman parte de la Obra de Schoenstatt: las Hermanas de María de Schoenstatt, instituto secular de vida consagrada. A partir de 1933, el P. Kentenich envía grupos de Hermanas de María como misioneras al extranjero, compartiendo la espiritualidad schoenstattiana en rincones alejados del mundo como Sudáfrica, Sudamérica, Norteamérica y Australia.

En la década del 30 y del 40 Josef Kentenich despliega una intensa labor pastoral a través de numerosas jornadas pedagógicas para educadores, retiros para sacerdotes, jornadas y retiros para matrimonios, etc. De estos últimos, se popularizaron rápidamente por Alemania sus retiros para sacerdotes, viajando de todo el país a Schoenstatt para escuchar al P. Kentenich. Se dice que 1 de cada 3 sacerdotes alemanes llegó a participar de sus retiros, pues proponían una renovación interior del espíritu sacerdotal, que todos los que asistían encontraban altamente provechoso para su vida espiritual y pastoral. La fama del P. Kentenich comenzó a crecer en Alemania como un hombre de fe, cuya propuesta pedagógica y espiritual renovaba de manera sorprendente la fe de miles de personas, laicos y consagrados, y proponía un camino para mantener esa renovación y no dejarla en algo puntual o anecdótico.

En la época de reclusión en el campo de concentración se genera y madura en Josef Kentenich y en su entorno una espiritualidad que gira continuamente en torno a la idea del instrumento. En Dachau dicta así un extenso ensayo que lleva el título: Espiritualidad mariana de instrumento. Se trata de una espiritualidad útil para la vida apostólica más allá de éxitos y fracasos.

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