José Ignacio de Márquez Barreto (Ramiriquí, 9 de septiembre de 1793 - Bogotá, 21 de marzo de 1880) fue un abogado y político colombiano, considerado uno de los miembros de la Generación de los Caudillos, hombres nacidos en el siglo XVIII que fueron los primeros gobernantes del país tras la salida del poder de los españoles a finales de la segunda década del siglo XIX. Se destacó como orador, siendo llamado el Cicerón de la Gran Colombia. Fue el primer presidente civilista de Colombia, ocupando el cargo como encargado en 1832 y en 1835 en calidad de vicepresidente tras la demora de Santander en posesionarse y por unaa licencia de salud; y luego de 1837 a 1841, cuando promovió medidas económicas proteccionistas, orientadas a sanar las finanzas luego de la independencia Tuvo que enfrentar el comienzo de la Guerra de los Supremos después de que sus reformas en favor de la educación, afectaran los intereses de la Iglesia Católica, provocando el alzamiento del general José María Obando en Cauca.
José Ignacio nació en Ramiriqui, Virreinato de Nueva Granada, el 9 de septiembre de 1793, en el seno de una numerosa familia criolla de clase media. Los recursos de sus padres no fueron suficientes para darle una educación de calidad, consiguió estudiar en el Colegio de San Bartolomé, debido a sus altas calificaciones académicas, siendo admitido el 2 de noviembre de 1807, cuando tenía 15 años, ya que su educación primaria corrió por cuenta de su padre y del párroco de Ramiriquí, Fernando Sarmiento y Otero, amigo de su padre.
Allí obtuvo sus títulos de bachiller y doctor en Derecho Civil, siendo educado por José Félix de Restrepo y Custodio García Róvira, y siendo compañero de aula de Francisco de Paula Santander, de quien llegó a ser amigo personal hasta que éste alcanzó la presidencia en 1830.
Fue nombrado fiscal ante la Real Audiencia por el virrey Juan de Sámano. Consagrada la Independencia de Colombia, el presidente Simón Bolívar lo nombró el 15 de septiembre de 1819 Ministro de Hacienda.
Tras ejercer como fiscal del ramo de Hacienda ante la Corte Suprema (por designación de Bolívar), entre 1819 y 1821, fue elegido delegado suplente al Congreso Constituyente de 1821 que sancionó en 1821, y debido a la ausencia de algunos titulares, le correspondió participar en las deliberaciones, y llegó a presidir el Congreso, siendo criticado en su momento por su corta edad.
Ocupó el cargo de intendente del departamento de Boyacá entre 1825 y 1826. Aun cuando fue designado como rector de la Universidad de Boyacá en 1828 (en aquel tiempo cuando el Colegio de Boyacá fue elevado a categoría de universidad), solo ejerció por unos meses, ya que fue elegido diputado por la provincia de Tunja a la Convención de Ocaña, de la que también llegó a ser presidente. Durante toda la época de la Gran Colombia, Márquez se destacó por su civilismo y su respeto a la constitución emanada del Congreso de Cúcuta.
En 1830 ejerció por un mes como gobernador de Cundinamarca, designio en el que suprimió el cargo de asesoría de la prefectura, lo que implicó la eliminación del derecho de asesoría que se pagaba en la Prefectura y los jueces letrados de primera instancia. El presidente interino Domingo Caycedo designó a Márquez como Ministro de Hacienda, cargo desde el que destacó por la austeridad que impuso al estado, medida con la que logró rescatar las finanzas del país, heridas por las guerras de Independencia.
Disuelta la Gran Colombia luego de conflictos internos entre líderes de Colombia, Ecuador y Venezuela, Márquez participó en el Congreso constituyente de la Nueva Granada de 1831, donde encabezó a los sectores moderados. El 9 de marzo de 1832, este Congreso escogió a Santander como presidente de la nueva república y a Márquez como su vicepresidente.
Vicepresidente (1832-1833) (1835-1837)
La ausencia de Santander, quien se encontraba en Estados Unidos en el momento de su elección, obligó a Márquez a tomar provisionalmente el poder ejecutivo, entre el 10 de marzo al 7 de octubre de 1832, permaneciendo en el cargo por 8 meses. Su corto gobierno destacó por la paz y la unidad nacional. Márquez entregó el cargo a la llegada de Santander a Bogotá.
Cuando Santander se posesionó, Márquez continuó siendo el vicepresidente del país hasta el 31 de marzo de 1833, cuando fue reemplazado por el expresidente Joaquín Mosquera. Posteriormente, Mosquera dejó el cargo por conflictos morales ya que el presidente empezó una serie de reformas liberales relacionadas con el laicismo y la educación pública. Por lo anterior Santander volvió a llamar a Márquez para que fuera su vicepresidente, estando en el cargo de 1835 a 1837, cuando fue postulado para ser candidato presidencial.
Luego de un enfrentamiento con el presidente Santander a raíz de sus supuestos amoríos con una de las favoritas del expresidente (Nicolasa Ibáñez, la madre de José Eusebio Caro), Márquez lanzó su candidatura presidencial por los progresistas moderados en 1837, siendo también apoyado por los bolivarianos, adeptos al fallecido Simón Bolívar, y los ministeriales, los que luego se convirtieron en conservadores.
En las elecciones, Márquez se enfrentó al veterano de la guerra de Independencia y exministro de guerra José María Obando, apoyado por Santander, y al político radical Vicente Azuero (mano derecha del presidente Santander), ambos representantes del sector progresista. Sin embargo, la elección tuvo que ser conjurada por el congreso porque ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría legal para imponerse sobre los otros candidatos. Al final la corporación eligió a Márquez presidente de Colombia, pese a la injerencia que ejerció Santander en los comicios.
Presidente de la Nueva Granada
Márquez se posesionó el 1° de abril de 1837 en la Iglesia de San Ignacio, en Bogotá, siendo el primer presidente civil de la historia de Colombia, y el primero en completar un mandato de cuatro años luego de establecida la constitución de 1832 (ya que Santander gobernó 5 años).
Su gobierno se caracterizó por su fomento del civilismo, el proteccionismo económico, el conservadurismo como doctrina política estatal, y la promoción de la educación. Durante su mandato, Márquez se vio obligado a tomar varias licencias temporales, siendo en todas ellas reemplazado por su vicepresidente Domingo Caycedo, quien ya había ocupado la presidencia en otras asuencias presidenciales. En total Caycedo lo reemplazó en 6 ocasiones a lo largo de su período.
Hombre moderado en sus costumbres, Márquez impulsó políticas económicas de austeridad, para lograr sanar las finanzas públicas. Organizó la hacienda pública, fijó el valor de la deuda externa de los endeudamientos de la ex Nueva Granada por los costos de la guerra de Independencia contra España, donde Colombia asumió el 50% de las obligaciones.
Estimuló la industria nacional a través del tabaco, producto que había caído en decadencia desde la época hispánica y promovió la agricultura a través del modelo proteccionista, y luchó por mantener estable el crédito público. Márquez se mostró en abierta contradicción con el librecambismo, al que culpaba de la decadencia de ciudades y pueblos que antes eran prósperos centros comerciales del país como Pamplona, Socorro y Tunja.