José Eusebio Caro Ibáñez (Ocaña, 5 de marzo de 1817-Santa Marta, 28 de enero de 1853) fue un filósofo, poeta y escritor Colombiano de la generación posterior a la independencia de Colombia.
Caro fue uno de los idélogos más importantes del Partido Conservador Colombiano, junto con Mariano Ospina Rodríguez, con quien redactó los estatutos iniciales de ese movimiento, alineado con la derecha. Su descendencia ha sido clave en la historia de Colombia.
Nace en 1817, uno de los hijos de Antonio José Caro y Nicolasa Ibañez Arias en Ocaña, Norte de Santander. En 1819, Antonio José Caro regresa de Ocaña a Santafé de Bogotá con su familia, y al poco tiempo este es nombrado para varios cargos importantes, hasta que es comisionado a Londres por el General Santander para imprimir las leyes expedidas en el Congreso de Cúcuta en 1821. Mientras su padre estaba en Londres, el niño José Eusebio prácticamente vivía con su abuelo Francisco Javier, quien fue su primer maestro, hasta que murió en 1826.
Luego de este duro golpe para Caro, su padre vuelve de Londres en 1827 con ceguera total. José Eusebio Caro decide acompañar a su padre permanentemente como su lazarillo; lo cual le permitió a su padre introducirlo en la lectura de los clásicos literarios y en el francés hasta 1830, año en que muere el padre y Caro escribe su celebre poema El huérfano sobre el cadáver.
Ese mismo año, entra al colegio de José María Triana hasta el año 1834. Este periodo de formación es muy importante para José Eusebio Caro, porque es el momento en el que conoce al doctor Arangil, filósofo jacobino francés exiliado en la Nueva Granada, como lo confirma su hijo Miguel Antonio Caro en el prólogo de "Obras escogidas". Bajo la tutela del "sinuoso" Arangil y gracias a su dominio del francés: "el joven Caro traduce los artículos que en su lengua materna escribe el mefistofélico Doctor Arangil; allí, en ese misterioso gabinete, cual un Fausto que vendiera su alma joven a un diablo viejo, cambia Caro normas eternas e imperecederas de moral y de filosofía cristianas por novísimas teorías importadas al país con deliberados propósitos ideológicos".
Este personaje "lo adiestra en la dialéctica del utilitarismo de Bentham; con él lee y comenta las obras de Rousseau, de Voltaire, del Barón de Holbach, del Conde de Volney, autores predilectos a la sazón de la juventud granadina" Además, "con el excéntrico personaje francés, se inicia Caro en las lides periodísticas, donde al correr del tiempo librará las más vehementes y valerosas campañas en defensa de los principios de justicia, y de libertad dentro del orden"
En 1834, a sus 17 años, se gradúa del colegio y entra “a la entonces universidad de San Bartolomé a cursar Jurisprudencia y Filosofía”, el 16 de agosto de 1837; tiempo en el que según el propio José Eusebio Caro (hablando en tercera persona): “durante los tres años de Filosofía, estudió Ideología por Destutt de Tracy; (…) Supongo que acabada la Filosofía estudió Jurisprudencia: entonces por la vez primera estudió alguna doctrina moral, y para ello le enseñaron el utilitarismo de Bentham”.
Su hijo Miguel Antonio Caro también comenta al respecto: "Hizo en esta [se refiera a los estudios de filosofía] tan rápidos progresos que llegó a sostener (1835) en singular certamen y en lengua francesa, las materias correspondientes a los tres años del curso. (…) A fin del año [1836 JEC] presentó examen de Legislación, ciencia que enseñaba don Ezequiel Rojas; abriéndose el acto con un discurso compuesto y pronunciado por Caro, en el cual defendía enérgicamente el sistema egoísta de Bentham llamado utilidad. (…) En el 37 presentó examen de Derecho Civil patrio, pronunciado otro discurso no menos aplaudido que el anterior. Por aprobación unánime obtuvo el grado de Bachiller; mas nunca quiso ejercer la profesión".
Continúa Miguel Antonio Caro: "terminados sus estudios universitarios se consagró a la filosofía y a la literatura, desempeñando al mismo tiempo un empleo subalterno en el ramo de Hacienda. (…) Por aquel tiempo vivía solo en Bogotá (…). Una librería puesta a su disposición por un amigo [¿Arangis?], le proporcionó el amargo placer de leerse lo más malo que ha salido de las prensas francesas: las obras de Voltaire y muchas de los enciclopedistas (…) [Sin embargo,] no desdeñaba las obras de filosofía católica; bien al contrario, meditó las de Senac, Gerbet, Bonald y De Maistre; posteriormente leyó a Balmes, y como buscaba la verdad de buena, volvió a sus antiguas creencias".
Por el año 1840 la oposición al gobierno de José Ignacio de Márquez estalla en un intento de revolución liderado por José María Obando denominado la Guerra de los Supremos. José Eusebio Caro se alistó en defensa del gobierno, bajo el mando del entonces general Pedro Alcántara Herrán, de quien fue asistente en procesos acompañándolo en la ciudad de Ocaña desde el 6 de enero, participó como apoyo en la terminación y diálogo para dar término a dicha guerra, acuerdo que se firmó el 8 de septiembre de 1841 en la ciudad de Ocaña.
José Eusebio Caro pudo empezar su carrera política en el año 1832; sin embargo, al ser menor de edad, decide rechazar el nombramiento. Durante la administración de Pedro Alcántara Herrán Caro se desempeña en varios cargos políticos, como por ejemplo, Representante al Congreso y jefe de la sección de relaciones exteriores y estadística nacional en la secretaría de Estado; cargo en el que revolucionó la Contaduría pública. Adicionalmente, durante la primera administración de Tomás Cipriano de Mosquera fue nombrado Director del Crédito nacional y Secretario de Hacienda.
En 1849, redactó con Mariano Ospina Rodríguez la primera declaración del Partido Conservador y publicó el semanario La Civilización, que se caracterizó por la oposición al gobierno de José Hilario López y por varios artículos de filosofía política y uno de metafísica. Entre los artículos de oposición a López, los más destacables son "La polémica de los rojos" y "El 7 de marzo de 1849"; ambos están recopiladosa en los Escritos histórico-políticos de José Eusebio Caro.
En esa tensión partidista, López nombra a un tal Camilo Rodríguez como jefe de la policía de Bogotá; y dos miembros de la “Sociedad Popular”, respuesta conservadora a la Sociedad Democrática, uno de apellido Cárdenas y otro de apellido Mallo, escriben varios artículos de prensa denunciado actos ilegales por parte de Rodríguez; en respuesta a las acusaciones, este último decide demandarlos a su vez por calumnia. Cárdenas y Mallo nombran a Caro como su defensor para el juicio, cuya primera instancia se vio retrasada por los alborotos relacionados con el sorteo de los jurados.
Ante esto Caro le solicita al Gobernador que se le garantice la seguridad a sus defendidos y que se vigile a los alborotadores, petición que fue negada y que Rodríguez usó para exigir prisión para el defensor Cuenta José María Samper en su autobiografía Historia de un alma: "Al reunirse el segundo jurado, el debate fue vehemente y borrascoso, y hubo en las barras violentas escenas verdaderamente multitudinarias. Al cabo, el jurado condenó a Cárdenas como calumniador; bien que luego quedó este libre de pena, y se alegó por la oposición que la barra liberal había hecho coacción al jurado."
Entre estos que denunciaron coacción se encontraba Caro; quién además afirmó en La Civilización que uno de los alborotadores era José María Samper, junto a sus estudiantes de Derecho Penal. Al leer dicho artículo titulado "El 7 de marzo de 1849", Samper le envía una Carta a Caro exigiendo que rectifique sus acusaciones, porque él no había estado cerca el día del juicio; a lo que Caro respondió con varios testimonios que sostenían la acusación. Sin embargo, Samper afirma que nunca exigió sanciones para JEC dado que este "era un hombre característicamente honrado e incapaz de mentir y calumniar a sabiendas; por lo que, evidentemente (…) había sido mal informado. Pero la acusación, por infundada que fuese, era (…) un delito deshonroso y que tenía señalada pena corporal e infamante"