Tal Día como Hoy

José Clemente Orozco

Artista plástico mexicano

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José Clemente Ángel Orozco Flores​ (Ciudad Guzmán, Jalisco, 23 de noviembre de 1883​-Ciudad de México, 7 de septiembre de 1949) fue uno de los tres mayores artistas del muralismo mexicano, junto con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Orozco fue dibujante, caricaturista,​pintor (en mural y en formato menor o de caballete) y artista gráfico (hizo litografías y grabados en metal). “Su obra se inscribe dentro de la corriente expresionista”​ del siglo XX.

Se suele considerar a Orozco como “un humanista de sentido moderno”​ que representa al ser humano “en la lucha contra el destino, contra el ambiente que lo amenaza, contra la sociedad”.​ Con una frecuente “inclinación hacia lo grotesco”,​ pero también pintando “una representación bien visible de lo sublime”,​ Orozco abordó asuntos como la Conquista de México, la Independencia y la Revolución Mexicana, la tecnología moderna del siglo XX, el autoritarismo y la mitología, entre otros.

Graduado de la Escuela Nacional de Agricultura, Orozco estudió también matemáticas y dibujo arquitectónico.

La obra de Orozco fue declarada monumento histórico (actualmente, monumento artístico) en un decreto expedido el 15 de diciembre de 1959 por el presidente Adolfo López Mateos en el Diario Oficial de la Federación.​ La razón es que la obra de Orozco tiene méritos excepcionales dentro de la plástica mexicana, y a partir de ese entonces el Estado mexicano debe brindarle una protección especial.​

En 2010 el MoMA presentó una gran retrospectiva de su obra, siendo la tercera a un artista mexicano y la sexta a un latinoamericano después de Diego Rivera (1931), Cándido Portinari (1940), Roberto Matta (1957), Manuel Álvarez Bravo (1997) y Armando Reverón (2007).

Cuando José Clemente Orozco tenía dos años, su familia se mudó de Zapotlán (hoy Ciudad Guzmán) a Guadalajara y después a la Ciudad de México.​ Cerca de su casa había una imprenta en donde se hacían los grabados de José Guadalupe Posada, ahí conoció su obra y sus grabados lo llevaron a interesarse por la pintura. Las primeras lecciones de color las obtuvo observando a Posada trabajar en el taller de su editor Vanegas Arroyo; cuando regresaba de la escuela se detenía a observarlo por minutos y de ahí surgieron sus primeros impulsos por trazar figuras. Orozco se inscribió en la Academia de Bellas Artes de San Carlos a tomar clases nocturnas de dibujo.

En 1897 lo enviaron a estudiar a la Escuela Nacional de Agricultura, que estaba en esa época en el Convento de San Jacinto (en San Ángel, Ciudad de México), y aunque Clemente no estaba interesado en la agricultura, logró ganar dinero dibujando mapas topográficos.

En 1904, mientras hacía experimentos con pólvora, Orozco sufrió una explosión en la que se dañó tanto la mano izquierda que tuvieron que amputársela hasta la muñeca.​

En 1906, Orozco empezó a colaborar como dibujante y caricaturista en la revista El Mundo Ilustrado y en el periódico El Imparcial. Después pasaría a las publicaciones El Ahuizote, Don Panchito,​ El Malora, La Vanguardia, El Machete, El Heraldo, Azul, Orbeal​ y L’ABC, donde criticaría “con ácida burla”​ a sus modelos, que iban desde Francisco I. Madero hasta Victoriano Huerta, entre muchos otros. “La mayor parte de las caricaturas de Orozco se realizaron entre 1910 y 1917, en 1920 y en 1925.”​ Numerosas de sus caricaturas son anticlericales, pese a que Orozco no fue ateo.​

Hizo su primera exposición individual en la librería Biblos de la Ciudad de México en 1916.​ Al año siguiente viajó por Estados Unidos, vivió en San Francisco y en Nueva York pintando carteles.

En el año 1922 se unió a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros en el Sindicato de Pintores y Escultores, intentando recuperar el arte de la pintura mural bajo el patrocinio del gobierno. En 1926 por encargo de la Secretaría de Educación, pintó en la ciudad de Orizaba el mural Revolución social o La reconstrucción nacional en el edificio que ocupa el palacio municipal.

En 1923 se casó con Margarita Valladares, con quien tuvo tres hijos: Clemente, Alfredo y Lucrecia.​

En 1925 pintó un muro en la escalera de la Casa de los Azulejos (hoy Sanborn's) de la Ciudad de México. El mural se titula Omnisciencia y es una alegoría de la Gracia (representada por una mujer fuerte y resplandeciente en el centro), con las figuras de lo masculino y lo femenino a sus lados. De la parte superior bajan unas manos que otorgan a la humanidad unas lenguas de fuego que simbolizan la conciencia, según el historiador Justino Fernández.​

La segunda etapa de Orozco se inicia a partir de su estancia en los Estados Unidos, en 1927. Allí realizó tres obras murales importantes. En Nueva York, ciudad que visitaba por segunda vez, se dedicó a trabajar y exhibir sus obras. Realizó dibujos sobre escenas de la Revolución y una serie de óleos; Queensboro Bridge, The Curbz, Winter y The Subway, que muestran el carácter deshumanizado y maquinista de la gran urbe.

El historiador de arte José Pijoán gestionó que Orozco decorara en 1930 el Frary Hall del Pomona College en Claremont, California. Aquí realizó uno de los motivos más importantes de su pintura: la figura de Prometeo, héroe mítico que se apodera del fuego divino para entregarlo a los mortales. La figura central del mural del Pomona College es el gran desnudo de Prometeo triunfador que ayudará a los hombres a purificarse.

En 1930-31, Orozco realizó unos murales en la New School of Social Research de Nueva York. En la decoración de esta última, realizó un verdadero fresco, pues pintó sobre yeso húmedo; fue la primera de este tipo que se hizo en Nueva York.​Después fue invitado a impartir clase de técnica del fresco en el Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire, donde hizo otros murales de 1932 a 1934.​

A su regreso a México en 1934, Orozco realizó el gran tablero rectangular del Palacio de Bellas Artes titulado Katharsis, situado frente al de Diego Rivera: El hombre en la encrucijada. Es una representación sangrienta del conflicto violento entre el hombre moderno y el caótico mundo mecanizado que lo rodea y al mismo tiempo lo oprime.

Gracias a las gestiones del escritor Agustín Yáñez y del exgobernador José Guadalupe Zuno, el gobernador Everardo Topete, del estado de Jalisco, invitó a Orozco a pintar decoraciones en la capital de ese estado. De 1936 a 1939, Orozco realizó tres grandes obras murales en Guadalajara: en la Rectoría de la Universidad de Guadalajara, en el Palacio de Gobierno de Jalisco y en el Hospicio Cabañas.

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