José Pablo Torcuato Batlle y Ordóñez (Montevideo, 21 de mayo de 1856-Montevideo, 20 de octubre de 1929) fue un político, estadista reformador y periodista uruguayo, perteneciente al Partido Colorado, que ejerció como 19.º y 21.er presidente constitucional de Uruguay (1903-1907 y 1911-1915). En su adultez fue también conocido como «Don Pepe Batlle» o «Don Pepe». Líder de la corriente política uruguaya llamada batllismoen honor a sus ideas. Fue el segundo de los cuatro presidentes uruguayos pertenecientes a la familia Batlle, siendo hijo de Lorenzo Batlle (1868-1872), tío de Luis Batlle Berres (1947-1951) y tío abuelo de Jorge Batlle (2000-2005).
Fue el fundador y primer director del periódico El Día.
José Pablo Torcuato nació el 21 de mayo del año 1856, en la quinta de su padre ubicada en el actual barrio de La Aguada, Montevideo, en las actuales calles Yaguarón y Lima.
Era hijo del general Lorenzo Batlle y Grau, un militar y político uruguayo de larga trayectoria perteneciente al Partido Colorado y de ascendencia catalana, que sirvió como el 8.º presidente constitucional de Uruguay, y de Amalia Ordóñez Duval.
Por parte de su madre, la abuela materna de Batlle era medio hermana del militar Bernabé Rivera, el sobrino del 1.er presidente constitucional de Uruguay, Fructuoso Rivera. Además, su bisabuela estaba emparentada con el célebre colonizador español Hernando Arias de Saavedra, más conocido como «Hernandarias», introductor de la ganadería en el Uruguay en la segunda década del siglo XVII.
Tuvo un hermano, el también periodista Luis Batlle y Ordóñez, que falleció tempranamente en 1908 a la edad de 46 años. El hijo de este sería Luis Batlle Berres, importante político colorado de mediados del siglo XX que serviría como 30.º presidente constitucional de Uruguay entre 1947 y 1951.El hijo de Luis Batlle Berres, Jorge Batlle, serviría como el 38.º presidente constitucional de Uruguay entre el año 2000 y el 2005.
Su educación temprana, como era habitual en la época, fue encargada a un maestro particular, Pereira Núñez. Luego pasó a colegios particulares de inspiración británica, como el Mr. Beard y más tarde Mr. Adams. Concurrió posteriormente al colegio de los Padres Escolapios para realizar sus estudios preparatorios para la Universidad, a la que ingresó a estudiar la carrera de Derecho, con 17 años.
Como estudiante de Derecho de la Universidad de la República, no se caracterizó por su aplicación a la carrera, vislumbrando con mayor pasión otras aficiones. Terminó abandonando la carrera faltándole sólo tres exámenes para culminarla, en beneficio de poder estudiar libremente otros intereses personales como la filosofía, la astronomía, la oratoria y, finalmente, dedicarse a la actividad política y al periodismo.
Batlle como joven intelectual y su concepción religiosa
El joven «Pepe» Batlle frecuentaba el Club Universitario, que a partir de 1877 se transformaría en el Ateneo de Montevideo, el centro intelectual de Montevideo en aquel momento. Participando usualmente en la sección de filosofía del Ateneo.
Hasta los veinte años, y en gran medida por su formación familiar, Batlle manifestaba un catolicismo notorio. Sin embargo, a partir de esa edad, comienza a ser crítico con las religiones positivas y sus dogmas, principalmente con sus instituciones y sus miembros. Por esa época comenzó a considerar a la religión católica como algo «absurdo y grotesco», pero no por eso se dejó de relacionar con jóvenes del Club Católico.
Abrazó una concepción racionalista espiritualista, elaborando una idea de Dios que llevó al lenguaje de la poesía, como se reflejó en dos poemas publicados en el diario La Razón, titulados «Mi religión» y «Cómo se adora a Dios».Esta concepción religiosa de carácter deísta, que sostuvo durante el resto de su vida, fue muy influenciada por su amigo, también compañero del Ateneo, el escritor Prudencio Vázquez y Vega.Además, es muy recordado como Batlle, en publicaciones periodísticas, comenzó a escribir «dios» con minúscula.
Vázquez y Vega también introdujo a Batlle en el krausismo político, un pensamiento del cual la intelectualidad uruguaya de aquel momento adhirió a cuatro propuestas: la moral desinteresada del deber, la religión natural, el reformismo social y el liberalismo político; las cuales configuraron una visión ética y laica de la sociedad y del derecho.Batlle adoptaría en buena medida la filosofía krausista pero se separaría de Vázquez y Vega en su visión del Estado, fundamentando su concepción de la política y el rol del Estado a través de la lectura del Curso de Derecho Natural de Heinrich Ahrens, discípulo de Krause, que Batlle reconoció como una lectura guía de su vida política.
Inicios en el periodismo y primer viaje a Europa
En el año 1879, durante el gobierno del coronel Lorenzo Latorre que no daba mucho margen para la protesta, Batlle comienza su carrera de periodista como redactor en el periódico El espíritu nuevo, en donde publicó algunos trabajos en prosa y más poesías, junto a otros redactores como Prudencio Vázquez y Vega, Anacleto Dufort y Álvarez, Francisco Soca, entre otros.Al mismo tiempo, fue vicepresidente de la sección de filosofía del Ateneo, siendo presidente su amigo Prudencio Vázquez y Vega.
Ese mismo año, con 23 años, viaja por primera vez a Europa, travesía en la que conocería París y Barcelona. Si bien primero quería ir a África a tomar parte de un recorrido científico, el mismo se suspendió, por lo que, una vez arribado a París en el mes de octubre, en el barco a vapor inglés «Cotopaxi», permaneció en esa capital.
Su estadía de dos años en la capital francesa fue fundamental para terminar de cimentar sus ideas liberales, profundizando en autores como Heinrich Ahrens y Karl Krause. En Francia estudió filosofía asistiendo a conferencias a La Sorbona y a cursos en el Colegio de Francia, además de visitar museos y concurrir a sesiones legislativas, además de realizar largos paseos por la urbe.
Durante su estadía en París, Batlle mantiene un intenso intercambio de cartas con su padre, Lorenzo, que no estaba en situación de enviarle mucho dinero. Sobre su vida durante esta etapa, Batlle y Ordóñez con 23 años escribió: «Mi viaje a París y la muerte de mi madre han sido los dos hechos más importantes de mi vida» (Amalia Ordóñez había fallecido en 1878).