José Asunción Silva Gómez (Bogotá, 27 de noviembre de 1865 - Bogotá, 23 de mayo de 1896) fue un escritor, novelista y poeta colombiano, considerado uno de los más importantes poetas que introduce los cánones modernos europeos del siglo XIX a la literatura colombiana.
Dice el crítico Baldomero Sanín Cano, con amplia comprensión y cercanía, que José Asunción Silva trajo de Europa desde 1896 "preocupaciones literarias distintas de las que habían predominado en el ámbito literario de la capital..."(Baldomero Sanín Cano. Prólogo a Guillermo Valencia: Obras poéticas completas. Madrid: Aguilar, 1955, pp. 13-37). "Silva llenó el espíritu de las influencias del movimiento renovador de Francia, y trajo a Colombia esas ideas de renovación", (pp 15 y 16); "Silva había traído de Francia muchos libros desconocidos en Bogotá", pp 16-18.
Baldomero Sanín Cano habla del Silva que explora nuevas ideas estéticas, del renovador de la poesía y la literatura colombiana y no lo relaciona para nada con Rubén Darío, dos años menor que J.A.Silva. (En Guillermo Valencia. Obras poéticas completas. Madrid: Aguilar, 1955, Prólogo, pp. 13 -37. Publicación acreditada.)
Silva fue contemporáneo de otros escritores pertenecientes a las escuelas costumbristas, realistas y modernistas, con los cuales la crítica inicial de su tiempo lo asoció con ligereza. Los estudios más recientes y especializados lo sitúan como poeta y escritor moderno, y no modernista, (Véase Eduardo Camacho Guizado, Klaus Meyer-Minnemann y María Dolores Jaramillo) y señalan las influencias francesas y europeas como principales y determinantes en su obra literaria, y lo diferencian y separan de Rubén Darío, interesado en otras lecturas y otras tradiciones literarias.
Tomas Carrasquilla escribe sobre Jose. A. Silva en su "Homilia 2" un texto elogioso titulado "Por el poeta". (Tomas Carrasquilla. Obras completas de Tomas Carrasquilla, pp. 1976, 2013 - 2016).Y rechaza radicalmente la supuesta influencia literaria de Ruben Dario en Silva.
Entre las obras de Silva se destacan El libro de versos, la novela De Sobremesa, el poemario Gotas amargas, Páginas nuevas, los Cuentos negros y las Cartas.
José Asunción Silva Gómez nació en Bogotá el 27 de noviembre de 1865, en el seno de una familia de la aristocracia bogotana, por el lado paterno, y de la alta sociedad antioqueña, por su madre.
Con la excepción de algunas temporadas de residencia en Europa, en París, Suiza y Londres, y un tiempo en Caracas, Venezuela, como secretario de la delegación diplomática colombiana, la vida de José Asunción Silva transcurre en el ambiente poco estimulante de la Bogotá monástica y pacata de finales del siglo XIX. Su vida estuvo marcada por muchas frustraciones y fracasos en sus empeños comerciales, en los cuales tuvo que actuar para salvar los negocios de la familia.
La muerte de cuatro hermanos, entre ellos tres pequeños, y de su hermana Elvira; el naufragio del barco América en el que regresaba de Venezuela, y donde pierde una buena parte de su obra literaria; la incomprensión, envidia y hostilidad de una sociedad retrógrada que lo obliga, por pudor y altivez, a casi esconder su vocación literaria, obran sobre su espíritu sensible.
Su vida termina en un temprano suicidio con treinta años-, sin que hubiese podido seguir desarrollando su obra e incorporando sus influencias francesas y europeas.
Como secretario de la delegación de Colombia en Caracas, frecuenta los salones más distinguidos, piensa en negocios con buenos dividendos y establece amistad con los principales escritores y poetas de las revistas El Cojo Ilustrado y Cosmópolis.
Todo parecía ir bien en Venezuela hasta que comienza un enfrentamiento con el ministro de la Legación, el general José del Carmen Villa, que quiere tener otra persona a su lado, y pide y tramita su retiro del cargo diplomático.
El 28 de enero de 1895, el barco a vapor América, que lo trae desde Venezuela, naufraga frente a Barrancabermeja. Se hunden con él todos los manuscritos de su obra: el Libro de versos, los Cuentos negros y algunos poemas y prosas inéditos que pensaba publicar. Dos meses más tarde llega a Colombia.
Ha fracasado en el primer intento diplomático y pone entonces su tesón y esperanzas en la instalación de una fábrica de baldosines, similar a las bellas baldosas que se traían importadas de España y Portugal, y para lo cual consigue el concurso de varios socios capitalistas. Pero esta idea -que podría haber resultado tan exitosa como lo probó después la empresa Corona-, resulta fallida por falta de dinero.
Ante un panorama oscuro y sin aparente salida, Silva toma la decisión de suicidarse a sus 30 años, con un tiro en el corazón. Se cuenta que se encontró el libro El triunfo de la muerte, de Gabriele D'Annunzio, en la cabecera de su lecho, entre muchos otros libros de escritores europeos. El medio social bogotano de la época, bastante ignorante, provinciano, y alejado de la poesía, intentó imaginar e inventar las razones, y especuló y calumnió.
Muchos vecinos, parientes que se decían cercanos, supuestos amigos y algunos conocidos de la familia especularon, aparentaron conocer, y dijeron cualquier cosa sobre la vida y la muerte del poeta. La murmuración se apoderó de la pequeña ciudad, y se generó la primera ola de los mal llamados críticos, o malos comentaristas, que construyeron una leyenda negra a su alrededor.
En el primer grupo de comentaristas-aventureros se encuentra la calumniosa afirmación de Rufino Blanco Fombona que se inventó con facilismo e irresponsabilidad que el poeta estuvo enamorado de su hermana. Los estudios recientes dicen cosas muy diferentes, y enfocan y explican de otras formas la vida del poeta.
Señala el profesor Klaus Meyer-Minnemann: