José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (Madrid, 24 de abril de 1903-Alicante, 20 de noviembre de 1936), I duque de Primo de Rivera (a título póstumo), III marqués de Estella y Grande de España, fue un noble, abogado y político español, primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera y fundador de Falange Española.
Primo de Rivera imprimiría a su partido un lenguaje «entre místico, poético y militar».Pretendía conseguir la igualdad de clases, oponiéndose al comunismo y al capitalismo, creando así el nacionalsindicalismo.
Estando preso en la cárcel de Alicante en las fechas del golpe de Estado, fue juzgado por conspiración y rebelión militar contra el Gobierno de la Segunda República, conformado en aquel momento por la coalición de socialistas y comunistas en el Frente Popular, y condenado a la pena de muerte y ejecutado por fusilamiento durante los primeros meses de la guerra civil española.
Su imagen idealizada fue honrada durante la contienda por el régimen franquista, que lo convirtió en icono y mártir al servicio de la propaganda del instaurado Movimiento Nacional a pesar de haber traicionado su movimiento político. Tras su muerte, silenciada esta en el bando sublevado, se le llegó a conocer en la zona sublevada como «el Ausente». Terminada la guerra, su nombre encabezó todas las listas de fallecidos del bando nacional y la inscripción «José Antonio ¡Presente!» se podía encontrar en muchas iglesias españolas. Ismael Saz advierte que sus seguidores y el régimen franquista lo convirtieron en un mito «sobreponiéndose sobre el propio personaje hasta el punto de hacerlo en ocasiones irreconocible». Ostentó en vida el título nobiliario de III marqués de Estella, con grandeza de España.
Fue primogénito del general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, que gobernó España como dictador entre 1923 y 1930. Huérfano de madre a los cinco años, fue educado, junto a sus cuatro hermanos, por una tía paterna. En su crianza se le infundieron las tendencias militares de su padre y las católicas de su madre y sus tías. Ingresó en los Exploradores de España junto con sus hermanos, por voluntad de su padre como parte de su ideario militarista y regeneracionismo costista, quien desde sus comienzos fue vocal fundador del Consejo Nacional de la institución patriótica juvenil. Cursó bachillerato desde su casa, sin asistir a clases, instruido por profesores particulares que también le enseñaron francés y algo de inglés. Desanimado por su padre en cuanto a hacer carrera militar, decidió estudiar Derecho en Madrid, siguiendo algunos antecedentes familiares (uno de sus abuelos fue magistrado) e influido por el hijo mayor del médico de los Primo de Rivera, Raimundo Fernández-Cuesta, que acababa de licenciarse en Derecho.
El primer año de universidad lo cursó, al igual que el bachillerato, desde su propia casa asistido por profesores particulares. El segundo año se incorporó a la vida de la universidad, donde trabó amistad con Ramón Serrano Suñer. Este y Raimundo Fernández-Cuesta se convertirían en sus albaceas testamentarios.
Tras el decreto de autonomía universitaria de 1919, que permitía las asociaciones de estudiantes, formó parte de la dirección de la recién creada Asociación de Estudiantes de Derecho, dirigida por su amigo Serrano Suñer, antagónica de la Asociación de Estudiantes Católicos, liderada por Ángel Herrera Oria.
En 1922 terminó la licenciatura brillantemente. Posteriormente realiza el servicio militar en los Dragones de Santiago. En junio de 1925 se cruzó de santiaguista, cumpliendo con empeño todos los deberes de la orden religiosa y militar. Siendo universitario escoge la modalidad de «voluntario de un año» y termina el servicio con el grado de alférez de complemento. José Antonio Primo de Rivera vive muy de cerca el golpe de Estado que, en 1923, colocó a su padre al frente de un Gobierno dictatorial instaurado con anuencia del rey Alfonso XIII. Terminado el servicio militar, aún pasará varios meses ampliando sus estudios de derecho y, en abril de 1925, se dio de alta en el Colegio de Abogados de Madrid y abrió su propio bufete. Poco después fue nombrado gentilhombre grande de España con ejercicio y servidumbre del monarca.
La dictadura y su vocación política
En 1930 participó en el proyecto político de la Unión Monárquica Nacional. El 2 de mayo de ese año aceptó el cargo de vicesecretario general del partido, con el propósito de reivindicar la memoria de su padre, atacada tanto a la caída de su dictadura, al final de la monarquía, como durante la Segunda República (1931). En este periodo colabora en el periódico La Nación (copropietario del mismo por herencia familiar) con artículos de carácter político, principalmente reivindicando la dictadura de su padre. En diciembre de 1931, en el prólogo del libro La Dictadura de Primo de Rivera juzgada en el extranjero, lleva a cabo un duro ataque contra los intelectuales, a los que tacha de estar bajo «el predominio de la masa», considerándolos «pseudointelectuales incalificados, incalificables y descalificados».
Primo de Rivera fracasó en su intento de obtener un escaño de diputado por Madrid en las elecciones de 1931, siendo derrotado por Manuel Bartolomé Cossío. Fue detenido en 1932 bajo la sospecha de haber colaborado con la sublevación organizada por el general Sanjurjo, hecho que él siempre negó, para, finalmente, salir de la cárcel sin cargos. En 1933, en pleno auge de los movimientos fascista en Italia y nazi en Alemania, colabora en la salida de la revista El Fascio publicando un artículo titulado «Orientaciones hacia un nuevo Estado», un ataque al liberalismo político que comienza así: «El Estado liberal no cree en nada, ni siquiera en sí mismo. El Estado liberal permite que todo se ponga en duda, incluso la conveniencia de que él mismo exista»; y en el que también se puede leer: «La libertad no puede vivir sin el amparo de un principio fuerte, permanente. Cuando los principios cambian con los vaivenes de la opinión, solo hay libertad para los acordes con la mayoría. Las minorías están llamadas a sufrir y callar».
El Fascio solo tiró un número, que fue recogido por la policía, aunque muchos ejemplares pudieron ser repartidos en provincias. Poco después se entrevistó con José María de Areilza en su despacho madrileño de abogado, donde le llamó la atención que hubiera enmarcado y colgado en él el famoso poema If de Rudyard Kipling en inglés.
La Falange y su actividad política
José Antonio Primo de Rivera creó, junto a Julio Ruiz de Alda, el Movimiento Español Sindicalista, embrión de la futura Falange Española, movimiento político de carácter fascista que, como tal, nació desconfiando de los métodos democráticos e intentó imponer un Nuevo Estado de carácter totalitario y corporativo (expresado en la consigna del sindicalismo vertical). En sus puntos iniciales ya estaban presentes los conceptos que Primo de Rivera manejaría a lo largo de su corta vida política: una España unida por un destino universal que supere la lucha de clases y los nacionalismos, la concepción de un hombre nuevo portador de valores eternos y una justicia social que proporcione al hombre una vida digna y humana; todo esto, con un sentido de catolicidad. José Antonio "como humanista, jurista y católico no podía aceptar el empleo de la violencia como arma política, pues solo la consideraba legítima si era como medio de autodefensa, tal como enseñaba Santo Tomás de Aquino". Estas razones morales le llevaron a prohibir atentados de represalia indiscriminada.
La Falange Española fue fundada en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933. Dicho acto comenzó con las palabras de Primo de Rivera «Camaradas, nada de un párrafo de gracias. Escuetamente gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo»; definiéndose, acto seguido, como contrario al Estado liberal parlamentario y fustigando a Jean-Jacques Rousseau y su Contrato Social:
Y legitimar el ejercicio de la violencia, «la dialéctica de los puños y las pistolas», para propiciar un Estado autoritario: