Tal Día como Hoy

Jorge Volio Jiménez

Político costarricense

Anúncio

Jorge Volio Jiménez (Cartago, 26 de agosto de 1882 - San José, 20 de octubre de 1955) fue un político, sacerdote, militar y filósofo costarricense. Formado intelectualmente en Europa, regresó a Costa Rica para convertirse en una de las principales voces que abogaron por una reforma del sistema político en favor de la clase obrera. Exiliado durante la dictadura de Federico Tinoco Granados, encabezó junto a otros uno de los movimientos rebeldes contra el dictador. Hombre de verbo encendido y pasional, fue diputado en tres ocasiones y fundador del Partido Reformista (1923), por el que fue candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1923, y segundo designado a la Presidencia de la República. Sus ideas renovadoras en defensa de los trabajadores, los desposeídos y los campesinos en una Costa Rica dominada por la ideología liberal, lo convirtieron en una de las grandes figuras políticas e intelectuales de decisiva influencia en la vida nacional durante todo el siglo XX. Es Benemérito de la Patria desde 1989.

Primeros años y estudios en Europa

Nació en Cartago, el 26 de agosto de 1882, hijo de Carlos Volio Llorente y Matilde Jiménez Oreamuno, penúltimo en un matrimonio de 15 hijos. Realizó los primeros estudios en varias escuelas de la ciudad y luego en el Colegio San Luis Gonzaga de Cartago. Fue bachiller del Liceo de Costa Rica a principios de 1901. Constituyó la sociedad El Irazú y luego El taburete, que trataban asuntos de filosofía, religión y literatura, así como la Juventud católica de Cartago.

Al año siguiente, fundó el diario católico “La Justicia Social” junto a Matías Trejos.​ Partió a Europa en 1903 y cursó estudios en la Universidad de Lovaina en Bélgica, en donde se nutrió de la Doctrina Social de la Iglesia. Recibió el título de licenciado en Filosofía y Letras, pero no se recibió de Doctor al no escribir la tesis de doctorado. Estudió en el Seminario de Saint Sulpice de París, donde recibió el subdiaconado. Pasó luego a la Universidad de Friburgo en Suiza y fue ordenado sacerdote en Lovaina el 25 de julio de 1909.

Regreso a Costa Rica y labor revolucionaria

Regresó a Costa Rica en mayo de 1910. Al año siguiente, fundó en Heredia el Semanario Católico La Nave. Se dedicó a las actividades religiosas hasta 1915, cuando por razones personales decidió abandonar el servicio clerical pero, según sus palabras, “sin desertar de mi fe católica”.​ Fue profesor del Colegio San Luis Gonzaga de Cartago de 1916 a 1917.

En 1917 combatió en Nicaragua contra la ocupación estadounidense de Nicaragua, donde obtuvo el grado de general que le fue otorgado por los liberales. Fue gravemente herido en la batalla de La Paz Centro. Fue suspendido dos veces como cura por parte del Obispo Juan Gaspar Stork Werth, la primera por su participación en la guerra en Nicaragua, y la segunda por manifestarse desde el púlpito a favor de las ideas de León Tolstói.​

A fines de 1917 salió de Costa Rica, junto a su hermano Alfredo Volio Jiménez, para emprender desde el exilio acciones armadas dirigidas a derrocar el régimen de Federico Tinoco Granados. Hace algunos intentos de invasión desde Panamá, pero tras fracasar, pasa a Nicaragua por vía marítima. En aquel país su situación no es halagüeña y debe salir del mismo hacia Honduras, donde fue profesor del Instituto Nacional de Tegucigalpa. Posteriormente regresa y, junto a Julio Acosta García y otros, organiza la “revolución del Sapóa”, donde hace un llamamiento a los costarricenses para rebelarse contra Tinoco.​ El 26 de mayo de 1919, los revolucionarios son derrotados por las fuerzas del gobierno en la Hacienda El Jobo, y posteriormente sufren otra derrota en La Cruz, lo que pone fin al intento de derrocar a Tinoco por la vía militar, no obstante, este renunciaría meses después. Durante su exilio escribió su obra El año funesto y la traición del 27 de enero de 1917.

Regresó a Costa Rica a la caída de Tinoco, siendo recibido como héroe junto a los otros líderes revolucionarios.​ Apoyó la candidatura a la presidencia de Julio Acosta García, siendo Volio electo diputado por el Partido Regionalista Independiente de San Ramón,​ y es condecorado por el Congreso con el grado de General de División.​ Luego, se declaró “enemigo” de Acosta debido al veto del presidente a la Ley de Recompensas, que buscaba premiar en forma monetaria a los que habían apoyado la revolución contra Tinoco. La oposición de Acosta a la Ley de Recompensas le valió la animadversión de muchos antiguos aliados, incluyendo a Volio, que además era partidario de perseguir a los tinoquistas. A pesar de ello, la ley fue votada por el Congreso y Volio recibió 10 000 colones por su participación en la rebelión.

Fundación del Partido Reformista y vida política

La Costa Rica de la década de 1920 vivió una etapa social muy difícil: con una crisis económica agravada por la dictadura de Federico Tinoco y la Primera Guerra Mundial, hay una tremenda escasez de viviendas, con huelgas frecuentes en las plantaciones bananeras de la provincia de Limón y en los talleres de las ciudades del Valle Central. La clase obrera, inconforme con la realidad socioeconómica del país, es cada vez más consciente de sus derechos y busca regular la jornada laboral y mejorar el nivel de los salarios. Corren vientos de cambio por el mundo, con las noticias de la Revolución bolchevique, la Revolución mexicana y la rebelión de Sandino en Nicaragua. Desde el Repertorio Americano, la revista de Joaquín García Monge, se publican obras y artículos de importantes escritores nacionales e internacionales que invitan al debate de ideas. Hay principios de organización sindical y se crea una Confederación General de Trabajadores que aspira a recoger estas inquietudes.

Durante estos años, la Iglesia católica costarricense mantiene una actitud de alejamiento de la cuestión social, limitándose a sus funciones religiosas. Jorge Volio, sacerdote, educado en Bélgica en la doctrina social de la Iglesia, no está de acuerdo con estas pautas. Llega al Congreso en 1922 de la mano de un partido regional, como diputado independiente, y desde ese puesto lanza sonados discursos con un estilo apasionado y elocuencia conmovedora, que apela por los derechos de los obreros y campesinos, denuncia la injusticia social y ataca al gobierno de Julio Acosta García. Hasta ese momento histórico, no ha habido en la historia del país lenguaje político que defienda los intereses de la clase trabajadora desde la Asamblea Legislativa, y los trabajadores ven en Jorge Volio una esperanza para sus aspiraciones.

El 25 de enero de 1923, con el apoyo de la Confederación General de Trabajadores, Jorge Volio funda el Partido Reformista, con él mismo como su primer candidato presidencial.​ Con él, la clase obrera y los pobres buscan una reforma total de la administración pública.​ El reformismo es un movimiento de ideología social cristiana, atacado franca y disimuladamente por la Iglesia católica por las posturas anticlericales que ocasionalmente asume su líder. Con 39 años, Volio aspira a la presidencia de la República en las elecciones de 1923, donde obtiene el tercer lugar (15 000 votos) de forma inesperada. En solo unos pocos meses, el Partido Reformista se ha convertido en una gran fuerza electoral, en campaña marcada por las inquietudes y esperanzas de las masas de obreros y campesinos, y de algunos grupos intelectuales. Dado que en esas elecciones el partido ganador, el Republicano de Ricardo Jiménez Oreamuno, no ha logrado alcanzar la mayoría absoluta, se ve obligado a negociar los votos de los cinco diputados reformistas para elegir a Ricardo Jiménez presidente. Pactado el acuerdo, Ricardo Jiménez asume como mandatario, con Volio como segundo designado (vicepresidente) y los reformistas dejándose las carteras de Fomento y Educación,​ Jiménez se compromete con varios puntos de la agenda reformista. Varias leyes de carácter social, como el monopolio de los seguros, se irán aprobando en el Congreso de 1924.​

La alianza con Jiménez no perduró más allá de 1926. Para Volio, las políticas del presidente no vienen a solucionar eficazmente los problemas del país. Las discusiones con el presidente le provocaron un quebranto de salud y debió ausentarse de la cabeza del Partido y del Congreso por prescripción médica. Cuando regresó, realizó serias acusaciones contra el presidente y contra los Secretarios de Estado, Educación (que era de su propio partido) y Gobernación. Poco después, estalló en Nicaragua la Guerra Constitucionalista, y Volio, fiel a sus convicciones, solicitó apoyo del gobierno para unirse a las fuerzas revolucionarias de aquel país, pero Ricardo Jiménez, de acuerdo con su política de no intervenir en los asuntos de los otros países centroamericanos,​ prefirió mantenerse al margen. Entonces, Volio se preparó para entrar por su cuenta a Nicaragua desde Liberia, al frente de una tropa costarricense. Jiménez decidió darle transporte hasta Liberia, pero indicando al Comandante de Plaza de la ciudad que solamente dejara pasar a Volio a Nicaragua, no así a fuerzas armadas costarricenses. Volio, exaltado por no poder reunir a sus partidarios, provocó una alteración del orden público, al atacar el Cuartel de Liberia con tres compañeros, por lo que fue arrestado y enviado a San José, lo que dio lugar al llamado “Proceso de Liberia”, que le retiró las credenciales de segundo designado, marcando el fin de sus aspiraciones políticas.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Jorge Volio Jiménez | World in Stories