Jorge Alejandro Pacheco Areco (Montevideo, 9 de abril de 1920 - Montevideo, 29 de julio de 1998) fue un político y periodista uruguayo. Ejerció como presidente de Uruguay desde el 6 de diciembre de 1967 hasta el 1 de marzo de 1972.
Fue hijo y nieto de políticos. Por parte de su padre, el médico y legislador Manuel Pacheco González, estaba emparentado con la familia Batlle-Pacheco, ya que el padre de éste, Melchor Pacheco Stewart, era hermano de Matilde Pacheco, esposa del expresidente José Batlle y Ordóñez. Su abuelo materno, Ricardo Areco, tuvo una destacadísima actuación política y jurídica.
Cursó estudios de Derecho que no finalizó. Fue profesor de Literatura e Idioma Español y periodista del diario El Día. A la muerte de su tío Rafael Batlle Pacheco, asumió la dirección del matutino, que ejerció entre 1961-1965.
Tuvo varios matrimonios. En primeras nupcias, con Gladys Herrera, con quien tuvo un hijo, Ricardo Pacheco, actualmente es ministro del Tribunal de Cuentas de Uruguay. Luego con María Angélica Klein, con la que tuvo dos hijos: Jorge Pacheco Klein, quien fuera legislador colorado, y María Isabel Pacheco, llamada Marisa. Posteriormente, con María Cristina Gori Salvo (un enlace muy breve, que se realizó por la ley de Bolivia). Finalmente, con Graciela Rompani, quien le sobrevivió a su muerte.
Inicios de su actuación política
En sus inicios, Pacheco militó en el vierismo. En 1946 pronunció por radio uno de sus primeros discursos políticos. Ya desde ese entonces estuvo vinculado a Raumar Jude, en cuya estancia aprendió a montar. Por consejo de su padre, Raúl Jude, se acercó a sus familiares, los Batlle Pacheco, para emplearse en el diario El Día, sitio que aportó a su formación política.
Su primera postulación a diputado fue en las elecciones de 1958, por la lista 10 del Partido Colorado, del senador Carlos Mattos. En su segunda postulación, en 1962, fue elegido diputado para el período 1963-1967.
En 1961 falleció su tío, Rafael Batlle Pacheco, y Jorge Pacheco Areco fue nombrado redactor jefe del diario El Día. Ya desde ese entonces comenzó a cimentar la carrera política de Óscar Gestido.
Debió renunciar al puesto por fuertes discrepancias con su tío César Batlle Pacheco, debido a su apoyo a la reforma constitucional anticolegialista que, a la postre, triunfaría en 1966.
Como miembro del Partido Colorado fue elegido vicepresidente para el mandato del general Óscar Diego Gestido, contando con el apoyo de la Unión Colorada y Batllista.
Finalmente, el 6 de diciembre de 1967, el presidente Gestido fallecería en la cama de su casa a causa de un infarto a los 66 años de edad, pocos días después de haber cumplido nueve meses de gestión. Fueron decretados dos días de duelo nacional y, como la Constitución lo establecía, lo sucedió en el cargo el vicepresidente de la República, Jorge Pacheco Areco.
La figura de Pacheco, hasta entonces, una figura poco conocida, pasó a dar nombre a este breve período histórico y a toda una nueva fracción dentro del Partido Colorado.
Así, el 12 de diciembre, a menos de una semana de asumir la presidencia, ilegalizó partidos políticos de izquierda, como el Partido Socialista del Uruguay y censuró medios de prensa escrita como el diario Época (dirigido por Eduardo Galeano), o el semanario socialista El Sol, por haberse adherido a las resoluciones de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (Olas), que reivindicaban la lucha armada como componente de su estrategia política.
Posteriormente, la pérdida de dos ministros a fines de abril de 1968 vía interpelaciones fue el momento de mayor fragilidad de su gobierno, pero luego de una serie de reuniones con dirigentes nacionalistas comenzó a ampliar su respaldo parlamentario y reestructuró su gabinete ministerial, haciéndose notar distintos rasgos de su estilo de gobierno y liderazgo que fueron asociados a su figura. Decisiones que fueron implementadas en su gobierno han sido descritas por diversos autores como Gerardo Caetano, Oscar H. Bruschera y Carlos Real de Azúa como "autoritarismo civil".
El ciclo de intensas movilizaciones sindicales y estudiantiles de la primera mitad del año 1968 encontraron una respuesta represiva por parte del gobierno, en particular desde el 13 de junio, cuando el Ejecutivo decretó medidas prontas de seguridad. La implantación del régimen de excepción, previsto como tal en la Constitución, buscó originalmente contener la protesta social, pero esta medida dejó de ser transitoria y pasó a ser un instrumento permanente y fundamental del gobierno, que lo mantuvo en vigencia durante casi todo su mandato, unos 1.117 días. Esta disposición constitucional fue un mecanismo esencial para la toma múltiple de decisiones gubernamentales mediante decretos presidenciales, como la intervención de entes autónomos, como la educación media en 1970.
La escalada represiva tras la implantación de las medidas prontas de seguridad fue rápida, ya en junio de 1968 fueron militarizados funcionarios públicos de los bancos República y Central. Además, las fuerzas policiales protagonizaron choques cada vez más violentos con las manifestaciones estudiantiles, como los asesinatos de estudiantes universitarios como el de Líber Arce (14 de agosto de 1968) y los de Susana Pintos y Hugo de los Santos (20 de septiembre de 1968).
Las medidas prontas de seguridad también fueron una herramienta del gobierno para enfrentar los movimientos de guerrilla, en particular, contra la guerrilla urbana del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), activos desde inicios de la década de los sesenta, que en julio de 1968 habían cobrado visibilidad pública tras un atentado con bomba contra la radio Ariel y el secuestro de Ulysses Pereira Reverbel, presidente del ente UTE.
Durante el período de 1968-1972 la actividad guerrillera, especialmente la tupamara, fue en crecimiento de cantidad e intensidad. En 1970 los tupamaros realizaron una serie de secuestros a diplomáticos extranjeros que incluyeron el asesinato del agente estadounidense Dan Mitrione. En ese contexto, una comisión especial del Senado demostró la práctica de torturas en las dependencias policiales. Tras otros eventos en la lucha política, que incluyeron la toma de Pando y el secuestro del embajador británico Geoffrey Jackson y de varios empresarios y políticos, en septiembre de 1971 la fuga masiva de tupamaros de la cárcel de Punta Carretas llevó a la decisión presidencial de encomendar a las Fuerzas Armadas la lucha antisubversiva. El Decreto n.º 566/971 fue refrendado por los ministros de Defensa Nacional, Federico García Capurro, e Interior, Danilo Sena.