Jorge I de Grecia (en griego: Γεώργιος A', Βασιλεύς των Ελλήνων; Copenhague, 24 de diciembre de 1845-Tesalónica, 18 de marzo de 1913) fue rey de los helenos entre 1863 y 1913. Aunque era príncipe de Dinamarca, con solo 17 años fue elegido rey por la Asamblea Nacional de Grecia, que había depuesto al anterior monarca, Otón I. Su nominación fue propuesta y apoyada por las grandes potencias de la época: el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, el Segundo Imperio francés y el Imperio ruso, y se convirtió en el primer monarca de una nueva casa real griega.
El reinado de Jorge I, el más largo de la historia moderna de Grecia, pues duró casi 50 años, se caracterizó por las incorporaciones territoriales de Grecia al mismo tiempo que el país se hacía un hueco en la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial. Jorge I fue asesinado durante la primera guerra de los Balcanes y desde entonces, y en contraste con su reinado, los de sus sucesores resultaron cortos e inseguros.
Jorge nació en Copenhague y fue el segundo hijo del príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (apodado El abuelo de Europa) y Luisa Guillermina de Hesse-Kassel. Aunque su nombre completo era Christian Vilhelm Ferdinand Adolf Georg af Slesvig-Holsten-Sønderborg-Glücksborg (en griego: Χριστιανός Γουλιέλμος Φερδινάνδος Αδόλφος Γεώργιος), hasta su ascenso al trono de Grecia era conocido como el príncipe Vilhelm (Guillermo), nombre de sus dos abuelos, Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Guillermo de Hesse-Kassel.
En 1852 el padre de Jorge fue designado heredero presunto del rey de Dinamarca, que carecía de descendencia, y los miembros de su familia se convirtieron en príncipes y princesas de Dinamarca. Los hermanos de Jorge fueron Federico, que sucedería a su padre en el trono danés; Alejandra, que sería reina consorte de Eduardo VII del Reino Unido y madre de Jorge V; Dagmar, quien como emperatriz María Fiódorovna Románova fue consorte de Alejandro III de Rusia y madre de Nicolás II; Thyra, que se casó con Ernesto Augusto de Hannover; y Valdemar.
Jorge comenzó su carrera en la Marina Real Danesa, pero cuando contaba con 17 años fue elegido «rey de los helenos» el 30 de marzo de 1863 tras la deposición del rey Otón. Paradójicamente, ascendió al trono antes que su padre, que se convirtió en rey de Dinamarca el 15 de noviembre de ese mismo año.
Jorge no fue la primera opción del pueblo griego; tras el derrocamiento de Otón, rechazaron al hermano del antiguo rey, Leopoldo de Baviera, su heredero presuntivo, aunque seguían prefiriendo una monarquía a una república. Muchos griegos, buscando lazos más cercanos con la preeminente gran potencia, el Imperio británico, se agruparon en torno a Alfredo, duque de Edimburgo, segundo hijo de la reina Victoria y el príncipe Alberto. El ministro de Exteriores británico, Lord Palmerston, pensaba que los griegos estaban «deseando incrementar su territorio», esperando la cesión de las islas Jónicas, que entonces eran un protectorado británico. La Conferencia de Londres de 1832, sin embargo, prohibió que cualquiera de las familias reinantes en las grandes potencias aceptara la corona y, en cualquier caso, la reina Victoria se opuso firmemente a la idea. No obstante, los griegos insistieron en celebrar un plebiscito, en el que el príncipe Alfredo recibió más del 95 % de los 240 000 votos. Se contabilizaron 93 votos a favor de la república y 6 por un griego en el trono; el rey Otón, por su parte, recibió un voto.
Finalmente, los griegos y las potencias imperiales dirigieron su elección hacia el príncipe Guillermo de Dinamarca. Hubo dos diferencias significativas respecto a la ascensión de su predecesor, Otón: fue elegido de forma unánime por la Asamblea griega, en lugar de ser impuesto por las potencias extranjeras, y fue proclamado «rey de los helenos», en vez de «rey de Grecia». En su entronización en Copenhague, a la que asistió una delegación griega liderada por el almirante y primer ministro Konstantinos Kanaris, se anunció que el gobierno británico cedería a Grecia las islas Jónicas, en honor de su nuevo monarca.
Comienzo de su reinado (1863-1870)
El nuevo monarca de 17 años llegó a Atenas el 30 de octubre de 1863, decidido a no repetir los errores de su predecesor, por lo que pronto aprendió el idioma griego. El nuevo rey era visto frecuentemente de manera informal en las calles atenienses, donde el anterior monarca solo aparecía de forma pomposa. El rey Jorge encontró el palacio desordenado, fruto de la marcha precipitada de Otón, por lo que se dispuso a arreglar y actualizar el edificio, que contaba con 40 años de antigüedad. Asimismo, buscó asegurarse que no se le percibiera como demasiado influenciado por sus consejeros daneses, llegando a enviar a su tío, el príncipe Julio, de vuelta a Dinamarca con estas palabras: «No permitiré interferencia alguna en la conducción de mi gobierno».
Políticamente, el nuevo rey dio pasos para concluir las prolongadas deliberaciones constitucionales de la Asamblea. Así, el 19 de octubre de 1864 le envió una petición, refrendada por Konstantinos Kanaris, explicando que había aceptado la corona con la convicción de que se llegaría a una nueva constitución y que, en caso de que no fuera así, sentiría «la perfecta libertad de adoptar aquellas medidas que la decepción de mis esperanzas pudiera sugerirme». No quedaba claro por la literalidad de sus palabras si se refería a volver a Dinamarca o a imponer una constitución, pero ya que cualquiera de estos eventos era indeseable, la Asamblea llegó a un acuerdo rápidamente.
El 28 de noviembre de 1864 juró defender la nueva Constitución, que creaba un parlamento unicameral (Vouli) con representantes elegidos por sufragio directo, secreto y universal masculino, lo que la hacía pionera en Europa. Se constituyó una monarquía constitucional, con Jorge como autoridad legítima de los oficiales electos, aunque era consciente de la corrupción imperante en las elecciones y la dificultad de gobernar una población mayoritariamente analfabeta. Entre 1864 y 1910 se convocaron 21 elecciones generales y se formaron 70 gobiernos diferentes.
Internacionalmente, Jorge mantuvo unos fuertes lazos con su cuñado, Alberto Eduardo, príncipe de Gales (que después se convertiría en Eduardo VII del Reino Unido), y buscó su ayuda para difundir la recurrente cuestión de la isla de Creta, que permanecía bajo control otomano. Desde el reinado de Otón, el anhelo del pueblo de unir las islas griegas bajo una misma nación había sido un escollo en las relaciones con el Reino Unido y Francia, que habían avergonzado a Otón al ocupar el principal puerto griego, El Pireo, para disuadir al irredentismo heleno durante la Guerra de Crimea. Cuando los cretenses se sublevaron en 1866, el príncipe de Gales buscó el apoyo del ministro de Exteriores británico lord Derby para intervenir en Creta en nombre de Grecia. Finalmente, los grandes imperios no intervinieron y los otomanos sofocaron la rebelión.
Expansión territorial (1871-1881)
Desde 1864 hasta 1874, Grecia tuvo 21 gobiernos distintos, el más largo de los cuales duró solo un año y medio. En julio de 1874, Charilaos Trikoupis escribió anónimamente un artículo en el periódico Kairoi culpando al rey Jorge y sus consejeros de la crisis política causada por la ausencia de un gobierno estable. En el artículo acusaba al rey de actuar como un monarca absoluto al imponer gobiernos en minoría al pueblo. Si el rey insistiera, argumentó, en que solo podría ser elegido Primer ministro aquel que liderara una mayoría en el Vouli, los políticos serían forzados a trabajar más armoniosamente en aras de construir un gobierno de coalición. Un plan como ese, escribió, terminaría con la inestabilidad política y reduciría el gran número de partidos pequeños. Trikoupis admitió la autoría del artículo y se entregó tras la detención de un hombre del que las autoridades sospechaban. Después de unas protestas públicas fue liberado y consecuentemente absuelto del cargo de «socavar el orden constitucional». Al año siguiente, el rey confió a Trikoupis la formación de gobierno (sin mayoría) y después leyó un discurso desde el trono declarando que, en el futuro, el líder del partido mayoritario en el parlamento sería elegido Primer ministro.