Jorge I de Gran Bretaña (Jorge Luis; Hannover, 28 de mayo de 1660-Hannover, 11 de junio de 1727) fue rey de Gran Bretaña e Irlanda desde 1714 hasta su muerte, siendo el primero de la Casa Real de Hannover. Al mismo tiempo, fue elector de Hannover y duque de Brunswick-Luneburgo desde 1698 hasta 1727. Nació siendo príncipe de Gran Bretaña, Irlanda y de Hannover, como hijo del elector Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo y de su esposa, Sofía del Palatinado.
Nacido en Hannover, heredó los títulos y las tierras del ducado de Brunswick-Luneburgo de manos de su padre y sus tíos. Una sucesión de guerras europeas le ayudó a expandir sus dominios a lo largo de su vida y, en 1708, fue ratificado como príncipe elector.
A los cincuenta y cuatro años, a raíz del fallecimiento de la reina Ana de Gran Bretaña, su prima segunda, ascendió al trono británico como el primer monarca de la casa de Hannover. Pese a que, por primogenitura, había cincuenta católicos más cercanos a la reina Ana, el Acta de Establecimiento de 1701 impidió que estos heredaran el trono británico; Jorge, por su parte, era el familiar protestante vivo más cercano a ella. Los jacobitas reaccionaron y trataron de remplazarlo por Jacobo Francisco Eduardo Estuardo, el hermanastro católico de la fallecida, pero fracasaron en su intento.
Durante el reinado de Jorge, los poderes de la monarquía se fueron desvaneciendo y Gran Bretaña emprendió una transición hacia un sistema moderno de gobierno mediante un Consejo de Ministros, dirigido por la figura del primer ministro. Hacia el final de su mandato, el poder político real estaba en manos de Robert Walpole, reconocido como el primer primer ministro de facto del Reino Unido.
Jorge falleció a causa de un derrame en un viaje a Hannover, donde fue enterrado. Fue el último monarca británico en ser enterrado fuera de las fronteras del Reino Unido.
Jorge Luis nació el 28 de mayo de 1660 en la ciudad de Hannover, en el ducado de Brunswick-Luneburgo, parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Era el primogénito de Ernesto Augusto, duque de Brunswick-Luneburgo, y su esposa, Sofía del Palatinado. Esta era nieta de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia por parte materna, ya que era hija de Isabel de Bohemia.
Jorge fue, durante su primer año de vida, heredero de los territorios germánicos de su padre y de los de sus tres tíos, que no tenían hijos. Su hermano, Federico Augusto, nació en 1661, y ambos —conocidos, de manera cariñosa, como Görgen y Gutschen en el seno familiar— se criaron juntos. Su madre estuvo ausente durante prácticamente un año, entre 1664 y 1665, ya que se tomó unas vacaciones convalecientes en Italia, pero se interesó en todo momento por ellos y mantuvo el contacto a través de cartas que le enviaba a su institutriz. Le dio a Ernesto Augusto cuatro hijos y una hija más. En sus cartas, Sofía describe a Jorge como un niño responsable y esmerado, un ejemplo para sus hermanos y hermanas más jóvenes.
Su tío mayor falleció en 1665 sin descendientes, pero los otros dos se habían casado, por lo que la sucesión de Jorge quedaba en peligro, dado que, de tener estos hijos, estos heredarían los bienes. Mientras tanto, su padre lo llevaba de caza y a montar a caballo y también comenzó a hablarle de asuntos militares: consciente de que el futuro de su hijo era incierto, se lo llevó con tan solo quince años a la guerra franco-neerlandesa, con la intención expresa de entrenarlo para la batalla.
En 1679 falleció otro tío de manera repentina, también sin hijos, lo que convirtió a Ernesto Augusto en el duque de Calenberg-Gotinga, con capital en Hannover. El tío que aún vivía, Jorge Guillermo de Celle, había contraído matrimonio con su amante para hacer legítima a su única hija, Sofía Dorotea, pero parecía poco probable que fuese a tener más vástagos. Bajo la ley Sálica, que restringía la herencia de territorios a la línea masculina, parecía seguro que Jorge y sus hermanos recibirían de manos de su padre sus territorios. En 1682, la familia decidió adoptar el principio de primogenitura, lo que significaba que Jorge heredaría todos los territorios y no tendría que compartirlos con sus hermanos.
Ese mismo año, el 21 de noviembre de 1682, se casó con su prima primera, Sofía Dorotea, de esta manera se aseguró ingresos adicionales que habrían quedado fuera de su alcance bajo las leyes Sálicas. El matrimonio se arregló para asegurar ingresos anuales sustanciales y para promover la unificación de Hannover y Celle. La madre de Jorge se mostró en un comienzo reacia a la unión, puesto que desconfiaba de la condición de Sofía Dorotea y menospreciaba a su madre por no tener ascendencia de la realeza. Aun así, las ventajas inherentes al matrimonio la convencieron al final.
En 1683, Jorge y su hermano, Federico Augusto, participaron en la batalla de Kahlenberg, en el marco de la Gran Guerra Turca; mientras tanto, Sofía Dorotea dio a luz a su primer hijo con él, Jorge Augusto. Al año siguiente, a Federico Augusto se le informó de la adopción del principio de primogenitura, lo que significaba que no recibiría parte del territorio de su padre, tal y como había esperado. Esto provocó la ruptura de la relación entre padre e hijo y entre los hermanos, que se prolongó hasta la muerte en combate del propio Federico Augusto en 1690. Dado que la conformación de un único estado de Hannover era ya inminente, y puesto que los hannoverianos participaban de manera constante en las guerras del imperio, Ernesto Augusto fue nombrado elector del Sacro Imperio Romano Germánico en 1692. Las perspectivas de Jorge eran ahora, como único heredero del electorado de su padre y el ducado de su tío, muy esperanzadoras.
Sofía Dorotea tuvo una última hija, a la que llamó como ella, en 1687. La pareja se distanció, en parte porque Jorge prefería la compañía de su amante, Melusina de Schulenburgo, mientras que su esposa mantenía su propio romance con el conde sueco Philip Christoph de Königsmarck. Preocupados por el escándalo que seguiría a una hipotética huida de Sofía Dorotea con él, la corte hannoveriana, incluidos los hermanos y la madre de Jorge, urgieron a los amantes a desistir de sus aventuras, pero sin éxito. Según fuentes diplomáticas de los enemigos de Hannover, en julio de 1694 se asesinó al conde sueco, probablemente con la connivencia de Jorge, y su cadáver se arrojó, cargado con piedras, al río Leine. Se asegura que el asesinato lo cometieron cuatro cortesanos de Ernesto Augusto y que uno de ellos, Don Nicolò Montalbano recibió la elevada suma de 150 000 táleros —que equivalían a cien veces el salario anual del ministro mejor pagado— por el trabajo. Según otros rumores de la época, el cadáver del sueco fue descuartizado y enterrado bajo las tarimas del palacio de Hannover. Sin embargo, las fuentes de Hannover, incluida la propia Sofía, negaron conocer su paradero.
El matrimonio llegó a su fin no porque ninguno de los dos hubiese cometido adulterio, sino porque se alegó que Sofía Dorotea había abandonado a su marido. Con la aprobación del padre de esta, Jorge la encarceló en Ahlden, cerca de su Celle natal, donde permaneció hasta su fallecimiento, treinta y dos años después. Se le denegó el contacto con sus hijos y su padre, no se le permitió casarse de nuevo y tan solo podía caminar, sin compañía, por los patios de la mansión. Sin embargo, se le dotó de renta y criados y se le permitió montar en su carruaje fuera del castillo, aunque siempre bajo supervisión. Falleció allí en 1726. Melusina de Schulenburgo, por su parte, ejerció de anfitriona de Jorge de manera abierta desde 1698 hasta su fallecimiento, y tuvieron tres hijas juntos, nacidas en 1692, 1693 y 1701.
Ernesto Augusto falleció el 23 de enero de 1698, y dejó todos sus territorios en manos de su hijo, a excepción del principado-obispado de Osnabrück, a cuyo cargo había estado desde 1661. De esta manera, Jorge se convirtió en el duque de Brunswick-Luneburgo —conocido también como Hannover, por su capital—, en Archbannerbearer y en príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico. Su corte, establecida en Hannover, la componían muchos iconos de diversos ámbitos, como el matemático y filósofo Gottfried Leibniz y los compositores Georg Friedrich Händel y Agostino Steffani.