Jorge Ernesto Pérez Millán Témperley (Buenos Aires, 1899 - 10 de noviembre de 1925) fue un oficial de policía argentino, miembro de la Liga Patriótica Argentina, que asesinó a Kurt Wilckens en 1923 en represalia al asesinato del teniente Héctor Benigno Varela (responsable de la masacre de 1500 obreros patagónicos) por parte de Wilckens.
Nació en 1899 en una familia acomodada, hijo de Ernesto Pérez Millán y de Florencia Temperley, hija a su vez de Jorge Temperley. A los 21 años se afilió la Unión Cívica Radical. En 1921 fue como policía a Santa Cruz y participó en un enfrentamiento entre la policía y los huelguistas rurales en el paraje de El Cerrito. Estos hechos ocurrieron durante la denominada primera huelga y que forma parte de los sucesos conocidos como la Patagonia rebelde. En este enfrentamiento sufrió una herida, y fue hecho prisionero, quedando como rehén de los huelguistas durante varios días. En febrero es liberado como parte de las negociaciones para poner fin a la huelga rural, negociaciones que estuvieron a cargo del teniente coronel Héctor Benigno Varela y el gobernador Iza. Por esta razón tuvo que abandonar el cuerpo de policía.
En marzo de 1921, el diario La Razón de Buenos Aires publicó sus declaraciones como prisionero de los huelguistas.
Pérez Millán era de carácter violento, profundamente católico, nacionalista y antiliberal.
El 25 de enero de 1923 el anarquista alemán Kurt Wilckens mató con una bomba y un revólver al teniente coronel Héctor Benigno Varela, que había ordenado masacrar a 1500 obreros sublevados en Santa Cruz.
El 15 de junio de 1923, a Pérez Millán se le permitió entrar en la penitenciaría disfrazado de guardiacárcel, y se le proveyó de un Mauser. Ingresó en la celda donde dormía Wilckens y le disparó varias veces. Después declaró:
La defensa y sus influencias le evitaron ser imputado. Incluso, el fiscal afirmó que no era responsable, ya que "ha obrado por un impulso irresistible, por efectos de su gran amistad con Varela y sus sentimientos patrióticos heridos".
En abril de 1925 fue internado el Hospicio de la Merced, una institución pública para enfermos mentales más conocido como el Hospicio Vieytes (de Buenos Aires).
Si bien el fiscal pidió 12 años de prisión para Pérez Millán Temperley, le dieron finalmente 8 años de reclusión.
Allí llevó una vida tranquila, a salvo de un posible atentado contra su vida.
En la mañana del 9 de noviembre de 1925, el interno Esteban Lucich ―instigado por el profesor anarquista Boris Wladimirovich― lo hiere mortalmente, falleciendo al día siguiente.
Herido, Pérez Millán logró desarmar a Lucich, pero murió a causa de la gravedad de sus heridas tras todo un día de agonía.
Bayer, Osvaldo (1974): Los anarquistas expropiadores, Simón Radowitzky y otros ensayos. Buenos Aires: Galerna, 1974.
Bayer, Osvaldo (2007): La Patagonia rebelde, tomo IV. Buenos Aires: Booket, 2007.