John Vanbrugh (vænbrə) (Londres, 24 de enero de 1664-Westminster, 26 de marzo de 1726) fue un arquitecto y dramaturgo inglés, mayormente conocido por haber sido el diseñador del palacio de Blenheim. Escribió dos polémicas comedias de la literatura de la Restauración inglesa, The Relapse (1696) y The Provoked Wife (1697) que se siguen representando en los escenarios, a menudo rodeadas de controversia.
Vanbrugh fue en muchos aspectos un radical a lo largo de su vida. De joven, siendo un confiado whig, formó parte de la trama para derrocar al rey Jacobo II de Inglaterra y coronar a Guillermo III de Inglaterra, protegiendo así la monarquía constitucional inglesa. Estas actividades peligrosas le llevaron hasta la prisión de la Bastilla en París como prisionero político. En su carrera de dramaturgo, ofendió a diversos sectores de la Restauración y de la sociedad del siglo XVIII, no solo por el carácter abiertamente sexual de sus obras, sino también por su mensaje en defensa de los derechos de la mujer dentro del matrimonio. Fue atacado por ambas cosas, y fue uno de los primeros objetivos del panfleto Short View of the Immorality and Profaneness of the English Stage. En su carrera arquitectónica, creó lo que se ha conocido como el barroco inglés. Su trabajo como arquitecto fue tan atrevido como su activismo político y sus obras de temas matrimoniales, y recibió numerosas críticas procedentes de los sectores más conservadores de la sociedad.
Vanbrugh nació en Londres y creció en Chester, ciudad en la que su familia se había refugiado huyendo de la plaga de peste que azotó la capital en 1665.La vida de Vanbrugh antes de convertirse en una figura pública se ha transmitido a lo largo de la historia mediante las leyendas y las anécdotas. Kerry Downes demostró en su documentada biografía (1987) que aunque la Enciclopedia Británica y el Dictionary of National Biography repiten la historia tal y como se contaba en los siglos XVIII y XIX, el paso del tiempo endureció algunos datos. Por eso, existen discrepancias entre los dos clásicos citados y algunas obras posteriores, basadas en los estudios de Downes y McCormick (1991). Kerry Downes duda de que las informaciones dadas por algunos historiadores anteriores sobre el origen humilde de Vanbrugh sean ciertas y da como ejemplo el dato sobre la profesión del padre del autor. Las biografías del siglo XVIII indican que el padre de Vanbrugh era un confitero (en inglés, Sugar-baker). Según Downes, este dato se ha malinterpretado. En inglés, ese término no sólo hace referencia a la persona que fabrica dulces sino que también puede referirse al dueño de una casa de azúcar, un tipo de fábrica para el refinado del azúcar en caña que existía en Barbados. El refinado del azúcar se solía combinar con el comercio del mismo, lo que lo convertía en un negocio muy lucrativo. Esto modifica la idea del origen humilde de John Vanbrugh.
No se conocen datos sobre la vida de Vanbrugh entre 1682 y 1686. No existe ninguna evidencia que pruebe que estudió arquitectura en Francia como indica el Dictionary of National Biography. Tal y como apuntó Laurence Whistler sesenta años más tarde, un hombre de su talento no tenía necesidad de trasladarse hasta Francia para estudiar. Es más, los primeros bocetos del castillo de Howard en 1700 mostraban el trazo de un principiante; si Vanbrugh hubiera estudiado en Francia, esos dibujos tendrían un aspecto más profesional.
La idea de que en su juventud tuvo una vida acomodada se refuerza por el hecho de que, en 1686, Vanbrugh se encargó de una comisión en el regimiento de un pariente lejano, el conde de Huntingdon. Puesto que conceder las comisiones correspondía al oficial en jefe del regimiento, la entrada de Vanbrugh demuestra que pertenecía a una familia bien relacionada, condición indispensable para un joven de la época que empezaba a abrirse camino.
Hay que señalar que, a pesar de los parientes nobles y de su posible relación con el comercio del azúcar, Vanbrugh jamás poseyó un capital que le permitiera embarcarse en proyectos como el del Teatro Haymarket y que siempre dependió de préstamos y créditos. El hecho de que Giles Vanbrugh, su padre, tuviera doce hijos que mantener explica, en parte, las numerosas deudas a las que John se enfrentó durante toda su vida.
A partir de 1686, Vanbrugh colaboró de forma clandestina en la trama que organizó la invasión armada de Guillermo de Orange, el derrocamiento de Jaime II y la Revolución Gloriosa de 1689. Demostró así su intensa identificación con la idea whig de una democracia parlamentaria, idea que perduró durante toda su vida.
Al regresar de entregar unos mensajes de Guillermo en La Haya, Vanbrugh fue arrestado en Calais en septiembre de 1688, dos meses antes de que Guillermo invadiera Inglaterra. Permaneció encarcelado en Francia durante cuatro años y medio antes de que fuera liberado durante un intercambio de prisioneros políticos. Una parte de su encierro lo pasó en la prisión de La Bastilla. Su vida quedó marcada de forma profunda por esta experiencia carcelaria que le llevó a pasar la mitad de su vida adulta entre rejas (Vanbrugh estuvo en prisión de los 24 a los 29 años). Aunque la vida en cautividad le provocó un hastío profundo hacia el sistema político francés, también le proporcionó un interés especial por los dramaturgos y arquitectos galos.
Tras ser liberado pasó tres meses en París ya que tenía libertad de movimiento pero no podía abandonar el país. Aprovechó este periodo para visitar elementos arquitectónicos "sin paralelismo en Inglaterra, por sus dimensiones, ostentación, riqueza, gusto y sofisticación" . Se le permitió regresar a Inglaterra en 1693 y participó en una batalla naval contra los franceses en la Bahía de Camaret (1694). En algún momento de mediados de los años 1690, decidió cambiar su vida en el ejército por los escenarios londinenses.
La carrera de Vanbrugh en Londres fue variada y diversa: escribió obras de teatro, realizó diseños arquitectónicos y trató de combinar ambos intereses.
Vanbrugh era miembro del Club Kit-Cat, tal vez su miembro más popular y querido, muy en la línea con su personalidad encantadora y su talento para conseguir amigos. El Kit-Cat era un punto de encuentro cultural y político de los whigs más destacados del siglo XVIII, incluyendo a numerosos artistas y escritores, como William Congreve, así como políticos, como el duque de Marlborough.
Políticamente, el Club promovía los objetivos de los whig de conseguir un Parlamento fuerte, una monarquía limitada, una clara oposición hacia Francia y la necesidad de asegurar una sucesión protestante al trono. Downes sugiere en su estudio que los orígenes del club se remontan más allá de la Revolución Gloriosa y que su importancia política fue aún mayor antes de que se abriera al público en 1700 y mucho más tranquila durante la época de los whig. Horace Walpole afirmaba que la mayoría de los miembros de mediana edad del club, que se definían a sí mismos como «un grupo de talentos», eran en realidad «los patriotas que salvaron a Gran Bretaña»; en otras palabras, la fuerza activa que se escondió detrás de la Revolución Gloriosa. Los grupos secretos no suelen estar muy documentados por lo que estos datos no pueden confirmarse. Pero el propio Vanbrugh formó parte de la intriga que preparó la invasión de Guillermo II. Si las raíces del club se remontan hasta entonces, se puede especular que la llegada de Vanbrugh al Kit-Cat no fue simplemente porque quería formar parte de ese "grupo de talentos" sino que iba a reunirse de nuevo con sus antiguos amigos conspiradores. A un héroe de la causa, que además había pasado un tiempo en una prisión francesa, no se le podía negar una cálida bienvenida.
En 1703, Vanbrugh empezó a comprar tierras y a buscar promotores para la construcción de un nuevo teatro en la calle londinense de The Haymarket: The Queen's Theatre. El teatro iba a ser diseñado por él mismo para la cooperativa de actores liderada por Thomas Betterton. El arquitecto, al igual que su socio William Congreve, esperaban que esta empresa ayudara a legitimar el teatro en Londres, que había quedado desplazado por otros tipos de entretenimiento como la ópera, los juegos malabares, la pantomima, actuaciones de animales, grupos de danza y los recitales de cantantes italianos. También esperaban obtener un buen beneficio, y Vanbrugh, en un acto de optimismo, compró la compañía teatral, convirtiéndose en su único dueño. Esto le llevó a tener que empezar a pagar los salarios de los actores y a dirigir el teatro, tarea compleja para alguien sin experiencia empresarial.