Tal Día como Hoy

John Edgar Hoover

Fundador del FBI

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John Edgar Hoover (Washington D. C., 1 de enero de 1895-Washington D. C., 2 de mayo de 1972) fue el primer director del FBI. Nombrado director del Buró de Investigación, predecesor del FBI, en 1924, Edgar Hoover tuvo un papel decisivo en el desarrollo del FBI, donde permaneció como su director durante 48 años, hasta su muerte en 1972 a la edad de 77 años. A Hoover se le atribuye la modernización del FBI con el uso de nuevas tecnologías para labores policiales, haber creado archivos de huellas digitales y laboratorios forenses.

En sus últimos años al frente del FBI y después de su muerte se convirtió en una figura polémica tras empezar a salir a la luz evidencias de algunas de sus actividades secretas. Sus críticos le acusan de haberse extralimitado en sus funciones.​ Utilizó al FBI para perseguir y acosar a disidentes y activistas políticos durante el macartismo, las protestas contra la guerra de Vietnam o los movimientos a favor de los derechos civiles, además de acumular archivos secretos sobre la vida de numerosos líderes políticos y obtener pruebas mediante procedimientos ilegales. En consecuencia, Hoover acumuló un gran poder, el suficiente como para intimidar y amenazar a los ocho presidentes con los que convivió durante su vida como director. Varios presidentes intentaron destituirle, sin éxito. Sin embargo, su biógrafo Kenneth Ackerman, sostiene que los archivos secretos de Hoover de los distintos presidentes son un mito.​

El propio presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, acusó a Hoover de transformar al FBI en una policía secreta privada. Truman declaró que «no queremos una policía secreta o Gestapo. El FBI está avanzando en esa dirección. Está interviniendo en escándalos sexuales y usando el chantaje (...) J. Edgar Hoover daría su ojo derecho para aferrarse al cargo, y todos los representantes y senadores tienen miedo de él».​ Tras su muerte, se limitó el tiempo máximo que una persona puede ejercer como director del FBI.

Hoover nació en Washington D. C. en 1895; pocos detalles de su vida se conocen. Su certificado de nacimiento no fue completado hasta 1938.​ Los datos que se conocen surgen de un perfil de 1937 hecho por el periodista Jack Alexander.

Hoover creció en el barrio de Capitol Hill, el mayor barrio residencial de Washington D. C. Estudió en el Cardozo Education Campus, donde cantaba en el coro de la escuela, participó en el Reserve Officers' Training Corps del Ejército de Estados Unidos y era miembro del equipo de debate.​ En una ocasión, durante uno de sus debates, se postuló en contra del sufragio femenino y de la abolición de la pena de muerte;​ el periódico del instituto aplaudió sus palabras, catalogándolas de frescas, lógicas e implacables.​

Hoover realizó sus estudios superiores en la George Washington University, graduándose en 1917 en Derecho. Durante este tiempo, trabajó en la Biblioteca del Congreso. Su experiencia en este trabajo le serviría para la implantación de fichas de perfiles en el FBI, así como la necesidad de cotejar la información y las evidencias, según escribiría el propio Hoover en una carta en 1951.​​

Hoover ingresó en 1917 en el Departamento de Justicia, al año siguiente encabezó el Department's General Intelligence Division (GID) y posteriormente, cuando el GID se transformó en el BOI (Bureau of Investigation), fue nombrado asistente del Director.

En 1921, Hoover, en su calidad de director asistente solicitó los servicios como secretaria mecanógrafa personal de Helen Gandy, quien sería su más leal subordinado de confianza durante más de 45 años.

Hoover fue nombrado, a sus 29 años, en mayo de 1924, director del FBI por el presidente Calvin Coolidge para reformar la organización, la cual era considerada como un foco de corrupción. Primero, descartó a todos los agentes que tuvieran algún grado de corrupción, eliminó de paso a probables competidores y una vez asentado en el cargo hizo un brusco giro en la forma de trabajo de inteligencia, para lo cual se rodeó de agentes leales profesionalizados. A él se debe la institucionalización y normalización de los procedimientos del FBI. Muchos de sus agentes eran, además, expertos contables, asesores legales y científicos. Además proveyó el estudio forense y tanatológico en la escena del crimen.

Hoover solía colocar a agentes que se enemistaban con él, como Melvin Purvis, en puestos de localidades rurales sin necesidad de FBI.​ Hoover se demostró como un feroz anticomunista y antisemita.

Durante los primeros 10 años fue eficaz en la lucha contra el crimen organizado, los gánsteres y la mafia italiana durante la llamada ley seca.[cita requerida]

Investigación de la subversión y los radicales

También tuvo a su cargo la investigación y persecución de espías y saboteadores, tanto nazis como japoneses, durante el mandato de Harry S. Truman. Según sus críticos, Hoover habría exagerado los peligros de estos presuntos elementos subversivos y muchas veces habría sobrepasado los límites establecidos.​

Su organización lideró la llamada caza de brujas conocida como macartismo, que consistió en una auténtica persecución contra los comunistas de EE. UU. en todos los ámbitos sociales, y en ocasiones acusando de procomunistas a quienes no lo eran, medidas que acabaron siendo declaradas inconstitucionales. Hoover llegó a proponer al presidente Truman suspender el recurso habeas corpus para poder detener a 12 000 estadounidenses «sospechosos de deslealtad», proposición que Truman desestimó.​

Archivos desclasificados demuestran de forma concluyente que agentes del FBI informaban a Hoover con regularidad y detalle de la actividad sexual de los políticos, tanto heterosexual como homosexual. Durante la Guerra Fría (más específicamente durante los años 50), el FBI investigó con minucia la vida de políticos, artistas, científicos y deportistas. Había información de Albert Einstein,​ Pablo Picasso, John Lennon, Marilyn Monroe, Elvis Presley y hasta Lucille Ball. Cuando Dwight Eisenhower asumió la Presidencia, Hoover tuvo en sus manos el famoso Caso Rosenberg, donde un matrimonio de judíos estadounidenses fueron acusados de espías y de entregar información a espías soviéticos para el desarrollo de la bomba atómica. Hoover ratificó que las pruebas apuntaban a que los Rosenberg eran culpables de alta traición a pesar de que los presuntos culpables clamaban su inocencia. Eisenhower rechazó la petición de indulto y fueron ejecutados en la silla eléctrica.

En 1954, Hoover apoyó la acusación del científico Edward Teller y otros personajes políticos contra el físico nuclear Robert Oppenheimer, considerándole un espía del comunismo, esto se debía a que Oppenheimer tuvo amoríos con una activista del Partido Comunista llamada Tean Tatlock y a su arrepentimiento por haber participado en el Proyecto Manhattan.​

Tal acusación trajo la revocación de su tarjeta de seguridad y mucha desdicha al padre de la bomba atómica, quien fue objeto de una pesada investigación y tuvo un arduo trabajo para limpiar su imagen hasta lograrlo pocos años antes de su muerte por cáncer.​

Contrario a Martin Luther King Jr, Hoover incluso llegó a ser reprochado por el Presidente Johnson por su racismo inaceptable. Ahí no termina su controvertida conducta, ya que en 1968, poco después del asesinato de Robert F. Kennedy (6 de junio de 1968), Hoover, que parecía estar satisfecho, ordenó a sus empleados quemar de inmediato todas las evidencias: cintas grabadas y papeles con detalles del asesinato.

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