Tal Día como Hoy

John Barbirolli

Director de orquesta y violonchelista inglés

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Giovanni Battista Barbirolli (Londres, 2 de diciembre de 1899-Londres, 29 de julio de 1970), conocido como John Barbirolli o Sir John Barbirolli, fue un director de orquesta y violonchelista británico. Fue marido de la conocida oboísta inglesa Evelyn Rothwell.

A Barbirolli se le relaciona especialmente con la Orquesta Hallé de Mánchester, que dirigió durante cerca de tres décadas y con la que grabó numerosos discos. También fue director titular de la Orquesta Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Houston y mantuvo una estrecha relación con otras muchas orquestas, entre otras la Orquesta Sinfónica de Londres, la Orquesta Filarmónica de Londres, la Orquesta Philharmonia de Londres, la Orquesta Filarmónica de Berlín y la Orquesta Filarmónica de Viena. Se le considera un especialista en la música inglesa, especialmente en compositores como Edward Elgar y Ralph Vaughan Williams. Barbirolli también tiene gran prestigio como intérprete de la música de Gustav Mahler.​

Barbirolli nació en el seno de una familia de origen italiano (por parte de padre) y francés (por el lado materno). Su padre y un tío suyo eran violinistas en orquestas de teatro londinesas, especialmente en la del teatro Empire de Leicester Square: con ella, llegaron a tocar en La Scala de Milán bajo la batuta de Arturo Toscanini. Con estos antecedentes, el joven John estaba destinado a ser un instrumentista de cuerda, a especializarse en la música británica y a amar la ópera italiana.

Barbirolli ganó una beca para estudiar en el Trinity College of Music. Posteriormente completó su formación en la Royal Academy of Music. Reclutado por el ejército británico durante la Primera Guerra Mundial, Barbirolli tiene allí la ocasión de dirigir por primera vez una orquesta formada en su mayoría por músicos voluntarios que se encontraban en el frente. Un año después debuta como solista de violoncelo en el Aeolinan Hall de Londres y en 1919 regresa de nuevo como instrumentista a la Orquesta de Queen´s Hall, que era la Orquesta Sinfónica de Londres, y reanuda sus actuaciones como solista, especialmente en colaboración con la Orquesta Sinfónica de Bournemouth. Ese mismo año participa como integrante de la sección de violoncelos de la London Symphony en el estreno mundial del Concierto para violoncelo de Elgar, dirigido por el propio autor y actuando Felix Salmond como solista.​

En los años 20 comenzó a dirigir y formó una orquesta de cámara con la que grabó obras para la National Gramophone Society; entre ellas destaca su versión de Introduction and Allegro de Elgar. La primera gran oportunidad de su vida como director se produce en diciembre de 1927, cuando es llamado a sustituir por enfermedad de última hora a Thomas Beecham al frente de la Sinfónica de Londres. Su efectiva forma de dirigir no pasa desapercibida para nadie y un año después es invitado con asiduidad a dirigir ópera en Londres, tanto en el Covent Garden, donde dirige de 1929 a 1933, como en el Sadler´s Wells.

De 1933 a 1936 dirigió la Royal Scottish National Orchestra en Glasgow.

Barbirolli ganó gran reputación como director y grabó en los años 30 numerosos discos con la Orquesta Sinfónica de Londres y la Filarmónica de Londres: muchos de ellos son conciertos en los que acompaña a grandes intérpretes, como los violinistas Fritz Kreisler y Jascha Heifetz o el pianista Arthur Rubinstein. Estos discos están considerados hoy unos clásicos de la fonografía.

Su carrera como director va cristalizando y en 1933 es nombrado director de la Orquesta Nacional de Escocia y de la Orquesta Sinfónica de Leeds, actuando además como director invitado en numerosas orquestas de Inglaterra y del extranjero. Su reputación adquiere tales cotas que pronto es llamado a dirigir en los EE. UU.

Director de la Filarmónica de Nueva York (1937-1942)

En 1937 la Orquesta Filarmónica de Nueva York le ofreció el puesto de director. Esto supuso la consagración definitiva de Barbirolli, puesto que sucedía a Arturo Toscanini al frente de una de las mejores orquestas del mundo.

De sus cinco años al frente de la orquesta quedan importantes grabaciones discográficas que dan idea de la altura de Barbirolli como director, pese a que durante su estancia neoyorkina hubo de padecer las críticas negativas de la prensa, especialmente del crítico Olin Downes, gran partidario de Toscanini y detractor de Barbirolli. La rivalidad entre ambos directores se acentuó con la creación de la Orquesta Sinfónica de la NBC de la que Toscanini era director titular. Esta orquesta también estaba instalada en Nueva York y ofrecía salarios mucho más elevados que los de la Filarmónica.

En 1942 la Filarmónica de Nueva York ofreció a Barbirolli la renovación de su contrato, pero para ello debía adoptar la nacionalidad estadounidense. Barbirolli no estaba dispuesto a esto. En este momento, la invitación de la Orquesta Hallé de Mánchester para ser su director titular transformó la carrera de Barbirolli.

La orquesta estaba en un momento de crisis, con la mitad de su plantilla tocando también para la BBC. Barbirolli fue recibido como el gran salvador de la orquesta. Consiguió elevar su calidad hasta situarla al nivel de las mejores de su país. En los 27 años en que se mantuvo como titular de dicha agrupación elevó los niveles artísticos de la misma hasta el extremo de situarla por derecho propio entre las mejores formaciones de Inglaterra y de Europa. En 1968 fue nombrado Director Laureado Vitalicio por la institución. Algunas de las grabaciones más memorables de Barbirolli con The Hallé son las de las sinfonías de Jean Sibelius, Arnold Bax y las de Vaughan Williams, realizadas en Mánchester durante la Segunda Guerra Mundial.

El Times escribió sobre las primeras acciones de Barbirolli en la orquesta: «En un par de meses de audiciones interminables, reconstruyó la Hallé, aceptando a cualquier buen intérprete, independientemente de su formación musical; se encontró con una primera flauta colegial, una maestra de corno, y varios músicos de metal reclutados de bandas militares y de metales en el área de Manchester ... El primer concierto de la renacida Hallé de alguna manera estuvo a la altura de la gran reputación de la Hallé».​ The Musical Times también señaló: «Desde sus primeros días con la orquesta fue el tono de la cuerda lo que que merecía atención y respeto inmediatos. Había una intensidad ardiente y una calidez resplandeciente que proclamaba al entrenador de cuerdas nato».​ Barbirolli conservó su reputación de entrenar orquestas: después de su muerte, uno de sus ex intérpretes comentó: «Si quisieras tener experiencia orquestal, estarías listo de por vida, comenzando en la Hallé con John Barbirolli».​ Más tarde, los críticos, el público y los músicos de Europa y Estados Unidos comentaron sobre la mejora en la interpretación de sus orquestas cuando Barbirolli estaba a cargo. Posteriormente amplió sus habilidades docentes en la Royal Academy of Music, donde se hizo cargo de la orquesta de estudiantes desde 1961.​

Barbirolli rechazó las invitaciones para asumir puestos de dirección más prestigiosos y lucrativos. Poco después de hacerse cargo de la Hallé, recibió una oferta de los patrocinadores de un ambicioso plan que lo habría puesto a cargo de la Orquesta Sinfónica de Londres,​ ya principios de la década de 1950 la BBC buscó reclutarlo para la Orquesta Sinfónica de la BBC.​ También a principios de la década de 1950, el director de la Royal Opera House, David Webster, quería que se convirtiera en el director musical allí. Barbirolli dirigió seis óperas para Webster, Turandot, Aida, Orfeo ed Euridice, Tristan und Isolde, La bohème y Madama Butterfly, 1951–53.​ Su biógrafo Charles Reid escribió: «Su reino de Manchester era un reino de hecho. No estaba esposado ni animado en su elección de programas. Hablando en términos generales, solo dirige lo que ama ... Su reino se aproxima al paraíso de un director de orquesta».​ Sin embargo, en 1958, después de construir la orquesta y realizar giras continuas, dirigiendo hasta 75 conciertos al año, dispuso un horario menos oneroso, lo que le permitió tener más tiempo para presentarse como director invitado con otras orquestas.​ También apareció en la Ópera de Viena y en la Ópera de Roma, donde dirigió Aida en 1969.​ En 1960 aceptó una invitación para suceder a Leopold Stokowski como director titular de la Orquesta Sinfónica de Houston en Texas, cargo que ocupó hasta 1967, donde realizó un total anual de 12 semanas allí a principios de primavera y finales de otoño entre compromisos con la Hallé.​ En 1961 comenzó una asociación regular con la Orquesta Filarmónica de Berlín, que duró el resto de su vida.​

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