Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg, conocido como Johannes Gutenberg ( /ˈɡuːtənbɜrɡ/) o Johannes Gutemberg (Maguncia, c. 1400 -Maguncia, 3 de febrero de 1468), fue un orfebre alemán, inventor de la prensa de imprenta moderna con tipos móviles, hacia 1450.
Su trabajo más reconocido es la Biblia de 42 líneas (se refiere al número de líneas impresas en cada página), que se considera el primer libro impreso con tipografía móvil, y que fue clave para la propagación de las ideas de Martín Lutero y con ello de la Reforma protestante. Estuvo implicado en un proceso judicial en Maguncia con su socio Johann Fust, durante el cual se hicieron públicos algunos detalles de su sistema de impresión, que hasta entonces había mantenido en secreto.
Se considera a su invento, junto con la caída del Imperio Romano de Oriente y el descubrimiento de América, como los principales motores de la modernidad. Pese a la importancia de su invento a la historia de la humanidad, su vida es relativamente desconocida.
Nació en Maguncia, Sacro Imperio Romano Germánico, en la actual Alemania, alrededor del año 1400, en la casa de su padre, llamada zum Gutenberg. Era hijo del comerciante germano Friedrich Friele Gensfleisch (que adoptaría posteriormente hacia 1410 el apellido zum Gutenberg) y de su esposa, Else Wirich.
Su apellido verdadero era Gensfleisch, que en dialecto alemán renano significaría «carne de ganso» (aunque la probabilidad de que ese sea su significado literal también es aceptada), por lo que Johannes optó por usar la palabra Gutenberg como su apellido.
Conocedor del arte de la fundición del oro, Gutenberg se destacó como herrero para el obispado de su ciudad. La familia se trasladó a Eltville am Rhein, (actual Estado de Hesse), donde Else había heredado una finca.
De acuerdo con la tradición habría estudiado en la Universidad de Erfurt, en donde está registrado en 1419 el nombre de Johannes de Alta Villa (Eltville). Ese año murió su padre.
Nada más se conoce de Gutenberg hasta que en 1434 residía como platero en Estrasburgo, donde cinco años después se vio envuelto en un proceso judicial que demostró que Gutenberg había formado una sociedad con Hanz Riffe para desarrollar ciertos procedimientos secretos.
El problema surgió porque Gutenberg, Riffe y dos acaudalados hombres de la ciudad, Andreas Dritzenh y Andreas Heilmann, hicieron una sociedad comercial para que Gutenberg enseñara a pulir gemas y a tallar espejos, a cambio de una remuneración. Sin embargo, Gutenberg se sustrajo de sus labores porque estaba ocupado secretamente en otro asunto, y pese a que sus socios lo descubrieron, éstos decidieron apoyarlo con su proyecto. Fue así como en 1438 los cuatro hombres firmaron un contrato para llevar el asunto secreto a feliz término.
Sin embargo, el 25 de diciembre de 1438 murió repentinamente Dritzenh y sus hermanos se adjudicaron —como sus herederos— el derecho a participar en la sociedad de Gutenberg. Como no se contemplaba ese evento en el contrato, y al negarse Gutenberg a acceder a la solicitud de los hermanos Dritzenh, estos le exigieron una indemnización. Al no llegar a un acuerdo, los hermanos demandaron a la sociedad en el año siguiente, y finalmente los tribunales de Estrasburgo fallaron a favor de Gutenberg y sus socios.
Durante el proceso judicial se hizo público que su proyecto secreto era la invención de la imprenta, ya que los testigos aseguraron ver a Gutenberg con altas cantidades de plomo y de prensas, que los impresores de la época identificaron como elementos claves para una imprenta. Por tanto, el proyecto secreto de Gutenberg fue su invento de los tipos móviles.
Antes de que existiera la moderna imprenta, los libros eran difundidos a través de las copias manuscritas de monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la copia de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles. A pesar de lo que se cree, no todos los monjes copistas sabían leer y escribir. Realizaban la función de copistas, imitadores de signos gráficos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental en el caso de las copias de libros prohibidos que hablasen de medicina interna.[cita requerida] Las ilustraciones y las mayúsculas eran un producto decorativo y artístico del propio copista, que decoraba cada ejemplar que realizaba según su gusto o visión. Cada uno de estos trabajos podía requerir hasta diez años, dependiendo de la extensión del manuscrito o libro.
En la Baja Edad Media se utilizaba en Europa la xilografía para publicar panfletos publicitarios o políticos, etiquetas y trabajos de pocas hojas. Para ello se trabajaba el texto en hueco sobre una tablilla de madera, incluyendo los dibujos —lo cual era un duro trabajo de artesanos—. Una vez confeccionada la plancha de madera, se acoplaba ésta a una mesa de trabajo, también de madera, y se impregnaba la plancha con tinta negra, roja o azul (existían solo esos colores), después se aplicaba el papel, y con un rodillo se fijaba la tinta. El problema con este método era que el desgaste de la madera era considerable, por lo que no se podían hacer muchas copias en papel con el mismo molde, y desde luego resultaba muy costoso utilizar planchas de madera para reproducir libros.
Cada impresor fabricaba su papel, otorgándole su propia marca de agua a modo de firma de impresor. Por estas marcas de agua es por lo que se conocen sus trabajos.
En este entorno, Gutenberg elaboró una verdadera innovación, al ser capaz de reproducir a la vez varias copias de la Biblia en menos de la mitad de tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano, y que esas copias no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos.
En vez de emplear las habituales tablillas de madera, que se desgastaban fácilmente con el uso y exigían arduo trabajo de muchos artesanos, confeccionó moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto y rellenaba posteriormente los moldes con hierro, creando los primeros «tipos móviles». Tuvo que hacer varios modelos de las mismas letras y signos para que coincidiesen todos, en total más de 150 «tipos», imitando perfectamente la escritura de un manuscrito. Después tenían que unirse una a una las letras para formar palabras y frases, hasta completar una página. Los "tipos móviles" así ordenados eran sujetados en un ingenioso soporte, se les untaba la tinta y así se aplicaban los tipos al papel. La aleación de la imprenta fue mejorada por Gutenberg, formando "tipos" más resistentes pero ligeros con hierro, plomo y antimonio; con este sistema, la manipulación de "tipos" era mucho más fácil que tallar manualmente una amplia superficie de madera, se podían reproducir textos más rápidamente y además los "tipos" móviles —siempre de metal— eran mucho más resistentes al uso que la madera, permitiendo reproducir ahora libros completos y no sólo breves textos.
Como plancha de impresión, Gutenberg amoldó una vieja prensa de uvas utilizada para elaborar vino, a la que sujetaba el soporte con los «tipos móviles», dejando el hueco para letras mayúsculas y dibujos. Estos serían añadidos posteriormente mediante el viejo sistema xilográfico y terminados de decorar de forma manual.
Lo que Gutenberg no calculó bien fue el tiempo que le llevaría el poner en marcha su invento, por lo que antes de finalizar los trabajos se quedó sin dinero al gastar todos los fondos prestados por Johann Fust. Volvió a solicitarle a este un nuevo crédito y ante la desconfianza del prestamista, le ofreció entrar en sociedad. Fust aceptó la propuesta y delegó la vigilancia de los trabajos de Gutenberg a su yerno, Peter Schöffer, quien se puso a trabajar como aprendiz a la vez que vigilaba la inversión de su suegro.