Johann Nepomuk Hummel (Pressburg, actual Bratislava, 14 de noviembre de 1778 - Weimar, 17 de octubre de 1837) fue un virtuoso pianista, compositor, profesor y director austríaco. Fue considerado como uno de los mejores compositores y pianistas de su época. Además, fue alumno de Wolfgang Amadeus Mozart.
Nació el 14 de noviembre de 1778. Hummel era un niño prodigio. Estando ya más avanzado a los tres años que muchos niños que le doblaban la edad. Según su padre Johannes, también músico y director, podía leer partituras a los cuatro años, tocar el violín y el piano a los cinco, y cantar con perfecta entonación. En 1786, a la edad de ocho años, la familia se mudó a Viena, donde Johann llegó a ser director del Theater auf der Wieden, conocido también como Freihaus.
Hummel avanzó rápidamente en el piano, convirtiéndose en el alumno de Mozart en 1786. Mozart quedó tan impresionado por el talento del joven que decidió enseñarle sin cobrarle por ello; además, como se hacía frecuentemente en la época, Hummel vivió con los Mozart durante su época de aprendizaje con él. Durante su estancia, Hummel tuvo la oportunidad de conocer, o al menos observar, a los distinguidos invitados que solían visitar la casa de Mozart, entre los cuales estaba Lorenzo da Ponte y Haydn, quien a veces iba a leer los cuartetos de cuerda, con Mozart tocando la viola, Johann Baptist Wanhal el chelo y Carl Ditters von Dittersdorf el segundo violín.
En 1788, Mozart tuvo que dejar de darle clases y recomendó a Hummel y a su padre que se fueran de gira para hacerse conocer en el mundo de la música, como Mozart había hecho décadas antes con su propio padre. Siguiendo su consejo, en diciembre de 1788 Johannes y su hijo empezaron una gira que duró cinco años, durante los cuales visitaron Brno, Praga, Dresde, Berlín, Magdeburgo, Gottinga, Brunswick, Kassel, Weissenstein, Hanover, Celle, Hamburgo, Kiel, Rendsburg, Flensburg, Lübeck, Schleswig, Copenhague, Odense, las islas británicas, los Países Bajos, Colonia, Bonn, Maguncia, Fráncfort del Meno y Linz.
En la primavera de 1790, Hummel y su padre llegaron a Edimburgo, donde el hijo causó una gran impresión como intérprete y tuvo la oportunidad de aprender inglés. Se establecieron en esta ciudad durante tres meses, durante los cuales padre e hijo se dedicaron ambos a dar clases. Después siguieron dando conciertos hacia el sur, pasando por Durham y Cambridge, hasta llegar a Londres en otoño, donde pudo conocer a Haydn, ya no como joven alumno de Mozart, sino como eminente pianista y compositor.
Su gira tenía que seguir hacia Francia y España, pero debido a la Revolución francesa tuvieron que cancelarla para regresar a Viena, a través de los Países Bajos. Tocó durante dos meses cada domingo en el palacio del Príncipe de Orange en La Haya, hasta que el avance de las tropas francesas los forzó a ir hasta Linz. Allí se encontraron con el resto de la familia y a principios de 1793 volvieron todos a Viena.
La siguiente década fue para Hummel una larga década de estudio, composición y enseñanza, aunque también hizo algunos recitales públicos. Tuvo a Johann Georg Albrechtsberger y a Antonio Salieri de maestros, que le enseñaron contrapunto y composición vocal, estética y filosofía de la música, respectivamente. Asimismo restableció sus conexiones con Haydn, que había regresado a Viena después de su segundo viaje a Londres. Se dice que este último le dio clases de órgano y le advirtió que tocar demasiado el órgano podía hacer que sus manos se volvieran demasiado pesadas para el fortepiano.
Durante estos años, Hummel pasó por un período con muchos problemas económicos, por lo cual daba nueve o diez clases por día y componía hasta altas horas de la noche, pero en el mismo periodo ganó un gran círculo de seguidores. La aparición de Beethoven en Viena fue un golpe duro para la autoestima de Hummel, y aunque sus seguidores tuvieron disputas constantes, los dos empezaron una larga y, al mismo tiempo, tempestuosa amistad.
En 1804, Hummel firmó un contrato como Konzertmeister (concertino) del Príncipe Nicolás II Esterházy en Eisenstadt, aunque se cree que empezó a trabajar para él mucho antes, puesto que en 1803 ya hay registros de que recibió dinero y alojamiento gratuito en Eisenstadt, y es probable que su famoso concierto para trompeta en Mi Bemol Mayor fuera escrito y estrenado en la fiesta de año nuevo que se celebró en el palacio Esterházy el 1 de enero de 1804.
Aunque algunos estuvieron resentidos con la llegada de Hummel a Eisenstadt, ya que sucedía al venerado Haydn (después de la muerte de este último en 1809 se convirtió en Kapellmeister, maestro de capilla), el Príncipe estaba completamente satisfecho con su nuevo Konzertmeister, a quien había contratado principalmente para componer y dirigir música sacra para su coro y orquesta y también escribir música teatral. Si bien Hummel tenía una experiencia limitada en estos ámbitos, fue productivo y tuvo éxito; toda su música sacra y parte de sus obras dramáticas (incluyendo las tres óperas) fueron compuestas durante este tiempo. Igualmente sobresalió como director, destacando el estreno de Die Schöpfung de Haydn en la corte de Esterházy.
La satisfacción del Príncipe terminó a final de 1808, cuando despidió a Hummel por descuidar sus deberes y estar cada vez más absorto componiendo música para Viena. Posiblemente gracias a la intervención de Haydn, Hummel fue readmitido, aunque no cambió sus hábitos y en 1811 su contrato terminó definitivamente.
Cuando regresó a Viena en 1811, Hummel no apareció mucho en público como pianista, pero fue bastante activo como compositor de música para piano, música de cámara y obras dramáticas. En 1813 se casó con la conocida cantante Elisabeth Röckel, con quien tuvo dos hijos, Eduard, pianista, y Karl, pintor.
Hacia 1814 Elisabeth Hummel convenció a su esposo para que hiciera más actuaciones como pianista. El momento no pudo ser más oportuno, ya que Hummel causó gran sensación entre el público de los conciertos y las fiestas del Congreso de Viena.
En 1816 realizó otra gira por Praga, Berlín y Leipzig que le dio nueva confianza y le convirtió en una celebridad, pero una vez más tuvo problemas económicos. Para poder mantener a su familia, decidió buscar un trabajo seguro y permanente. Consiguió su objetivo obteniendo la plaza de Kapellmeister en Stuttgart entre 1816 y 1818, pero a pesar de la espléndida capilla y la excelente orquesta, no estaba satisfecho porque no tenía tiempo para componer. En 1819 aceptó la plaza de Kapellmeister en Weimar, posición que conservó hasta su muerte en 1837. El contrato de Weimar era una mejora respecto al de Stuttgart, dado que incluía anualmente tres meses libres, que podían ser en primavera, cuando la temporada europea de conciertos estaba en su punto más álgido.
Los años que Hummel pasó en Weimar fueron muy productivos. A través de Goethe conoció a las figuras eminentes del mundo intelectual y participó en el rico ambiente cultural de la ciudad. Su trabajo principal era dirigir en el teatro de la corte. El repertorio era variado, incluyendo obras de los compositores más importantes del pasado (sobre todo Mozart) y, con el paso de los años, óperas más recientes de Weber, Rossini, Auber, Meyerbeer, Halévy, Spohr y Bellini. Las producciones se beneficiaban considerablemente de las giras de Hummel, durante las cuales conocía a nuevos cantantes extranjeros talentosos, a los que después contrataba. También presidía celebraciones y actuaciones especiales en honor a la familia ducal o a celebridades locales como Goethe, presentaba conciertos de artistas visitantes, como Paganini (1829), y tocaba en fiestas privadas.
Hummel consiguió que la década de 1820 fuera una de sus más productivas gracias a la cantidad de tiempo que tenía para clases privadas y componer. Además de conciertos, obras virtuosas para piano y música de cámara, escribió cantatas para la corte y numerosas pequeñas piezas para editoriales, incluyendo arreglos de oberturas y conciertos. Pero no hubo nada que ocupara tanto su tiempo e imaginación como el tratado comprehensivo, con múltiples volúmenes, para piano.