Tal Día como Hoy

Johann Joachim Becher

Físico, alquimista científico, precursor de la química, erudito, cameralista y aventurero alemán

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Johann Joachim Becher (Espira, 6 de mayo de 1635 – Londres, octubre de 1682) fue un erudito, polímata, médico, físico y precursor de la química, reconocido principalmente por desarrollar la teoría de la «terra pinguis»; esta hipótesis sobre la inflamabilidad de los materiales se convirtió en la «teoría del flogisto» defendida por Georg Ernst Stahl. Además de los aportes científicos en su tratado «Physica subterranea» (1669), Becher tuvo una destacada influencia en el desarrollo del cameralismo austriaco.

Becher nació en Espira durante la Guerra de los Treinta Años. Su padre era un pastor luterano y falleció cuando Becher apenas era un niño. A la edad de trece años, Becher se vio en la responsabilidad de mantenerse no solo a sí mismo, sino también a su madre y a sus dos hermanos. Aprendió y practicó varios pequeños oficios artesanales, dedicó sus noches al estudio de las materias más diversas y ganaba un pequeño sustento dando clases.​

En 1654, a los diecinueve años, publicó una edición de Salzthal’s Tractatus de lapide trismegisto; a la cual siguió la publicación de Metallurgia, en 1660 y de su Character pro notitia linguarum universali, en 1661. En este último expone 10 000 palabras que pueden usarse como una lengua universal. En 1663 publicó Oedipum Chemicum y un libro sobre animales, plantas y minerales, Thier- Kräuter- und Bergbuch.

En 1657, fue nombrado profesor de medicina en la Universidad de Maguncia y médico personal del arzobispo elector. En 1666, fue nombrado concejal de comercio (Commerzienrat) en Viena, donde se granjeó el poderoso respaldo de Albrecht, conde Zinzendorf, primer ministro y gran consejero del emperador Leopoldo I de Habsburgo.​ Enviado por el emperador en una misión a Holanda, escribió en diez días su Methodus Didactica, al que siguieron el Regeln der Christlichen Bundesgenossenschaft y el Politischer Discurs von den eigentlichen Ursachen des Auf- und Abnehmens der Städte, Länder und Republiken. Ya en 1669 publica Physica subterranea, el mismo año que fue elegido para formar parte de la expedición de Hanau, en un proyecto para colonizar una vasta zona entre el Orinoco y el Amazonas.

Mientras tanto, fue nombrado médico del elector de Baviera, pero en 1670 regresó a Viena para aconsejar sobre la creación de una fábrica de seda, y propuso formar una gran compañía para comerciar con los Países Bajos a través de un canal que uniera el Rin y el Danubio.

En 1678, viajó a Gran Bretaña para visitar las minas de Escocia a petición del príncipe Ruperto del Rin. Después, fue a Cornualles con el mismo propósito y estuvo un año allí. A comienzos de 1680, presentó un escrito ante la Royal Society, en el que intentaba privar a Christiaan Huygens del honor de aplicar el péndulo como medida del tiempo. En 1682, volvió a Londres, en donde escribió Chymischer Glücks-Hafen, Oder Grosse Chymische Concordantz Und Collection, Von funffzehen hundert Chymischen Processen. Murió en octubre de ese mismo año.

Becher fue el padre de la teoría del flogisto, que él concibió como principio de inflamabilidad: supuso que, cuando una sustancia arde, otra sustancia, la terra pinguis ("tierra crasa"), se libera. A partir de esta idea, Georg Ernst Stahl postuló la teoría del flogisto (término este último que en griego significa "hacer arder").​

Becher fue el teórico más original e influyente del cameralismo austriaco. Buscó un equilibrio entre la necesidad de restablecer los niveles de población y producción de la posguerra tanto en el campo como en las ciudades.​ El emperador Fernando II ya había tomado algunas medidas correctivas antes de morir, al intentar aliviar las deudas de las ciudades bohemias y limitar algunos de los derechos comerciales de la nobleza terrateniente.​ Aunque los Habsburgo anteriores habían responsabilizado a los gremios por sus restricciones, el despilfarro y el bajo valor de las mercancías que fabricaban, Fernando II aumentó la presión al extender derechos a los artesanos privados, quienes por lo general obtenían entonces el apoyo de poderosos líderes locales como los señores feudales, comandantes militares, iglesias y universidades.​ Un edicto de Leopoldo I en 1689 otorgó al gobierno el derecho de supervisar y controlar el número de maestros, así como de reducir el efecto monopolístico de las operaciones gremiales.​ Incluso antes de esto, Becher, quien se oponía a toda forma de monopolio, conjeturó que un tercio de los 150.000 artesanos de las tierras austriacas eran "Schwarzarbeiter" (trabajadores en negro o trabajadores irregulares) que no pertenecían a ningún gremio.​

Inmediatamente después de la Guerra de los Treinta Años, las ciudades bohemias habían solicitado a Fernando procesar sus propias materias primas en productos más elaborados para la exportación. Becher se convirtió en la fuerza principal al intentar esta conversión. Para 1666, había inspirado la creación de una Comisión de Comercio (Kommerzkollegium) en Viena, así como el restablecimiento de la primera plantación de seda de la posguerra en las propiedades de la Baja Austria del presidente de la Hofkammer, Sinzendorf. Posteriormente, Becher ayudó a crear una Casa de Artes y Oficios (Kunst- und Werkhaus) en la que maestros extranjeros capacitaban a artesanos no agremiados en la producción de bienes acabados. Para 1672, había promovido la construcción de una fábrica de lana en Linz. Cuatro años más tarde, estableció un taller textil para ayudar a los vagabundos de la ciudad bohemia de Tábor, misma que llegó a emplear a 186 hilanderos bajo su propia dirección.

Algunos de los proyectos de Becher alcanzaron un éxito limitado. Con el tiempo, la nueva fábrica de lana de Linz se convirtió incluso en una de las más grandes e importantes de Europa. Sin embargo, la mayoría de las iniciativas gubernamentales terminaron en fracaso. La Comisión de Comercio estuvo condenada por la corrupción e indiferencia de Georg Ludwig von Sinzendorf. El taller de Tábor casi colapsó después de solo cinco años debido a la falta de financiamiento gubernamental, y fue destruido dos años más tarde durante la invasión turca. La Compañía Oriental se vio fatalmente obstaculizada por una combinación de mala gestión, prohibiciones gubernamentales de exportación contra Turquía, la oposición de los comerciantes otomanos (principalmente griegos) y, en última instancia, por el estallido de la guerra. La Kunst- und Werkhaus también cerró durante la década de 1680, en parte debido a la renuencia del régimen a importar un número significativo de maestros y trabajadores calificados extranjeros de fe cristiana protestante.​

Becher fue una «personalidad deslumbrante» en la época de transición de la alquimia a la química moderna. Investigó la naturaleza del proceso de combustión y asumió que al quemar sustancias se liberaba una terra pinguis (tierra grasa). Según la concepción de Becher, el aire, el agua y la tierra eran los verdaderos principios elementales. A la tierra la subdividió a su vez en una terra fluida o mercurial, que otorgaba a las sustancias liquidez, sutileza, volatilidad y propiedades metálicas; una terra pinguis o grasa, correspondiente al líquido aceitoso de los alquimistas, que aportaba propiedades oleosas, sulfúricas e inflamables; y una terra lapidea o vítrea, que representaba el principio de la fusibilidad. También se refirió a la terra fluida como phlogistos. Este término en sí no era nuevo y ya había sido empleado en contextos similares por otros autores como Nicolaus Niger Hapelius (1559–1622),​ Daniel Sennert e incluso originalmente por Aristóteles con el significado de «inflamable». En 1669, Becher descubrió la formación del primer representante de los alquenos, el eteno (conocido como gaz oléfiant y más tarde llamado etileno), mediante la acción del ácido sulfúrico sobre el etanol.​

Fue este modelo de las tres tierras, junto con los postulados formulados a partir de él, lo que utilizó Georg Ernst Stahl (1659–1734) para el desarrollo de la teoría del flogisto (obsoleta desde las investigaciones de Antoine Laurent de Lavoisier).

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