Johann Heinrich Füssli (Zúrich, 7 de febrero de 1741-Putney Hill, Londres, 16 de abril de 1825) fue un dibujante, pintor, historiador del arte y escritor suizo, posteriormente establecido en Gran Bretaña, donde es conocido como Henry Fuseli.
Pintor de difícil clasificación, se le ha calificado de neoclásico, neomanierista y prerromántico. En sus imágenes confluyen corrientes que provienen de las tradiciones clasicista y manierista con otras que son específicas de la pintura inglesa y nórdica, reflejando una concepción de lo sublime que se manifiesta en el arte y la literatura inglesas del siglo XVIII. En su estancia en Italia alcanzó su estilo definitivo, basado en el manierismo, con rasgos clasicistas, pero más dramáticos que los de sus contemporáneos. Su apasionamiento, emocionalismo y subjetividad —lo que llamamos «romanticismo»— llevó su estilo hacia lo irracional. La obra de Füssli tiene un marcado carácter teatral, no solo por los temas, sino por su sentido plástico de las imágenes, en cuya representación huye de la perspectiva renacentista. Las formas de sus figuras se apartan de las reglas de las lecciones de anatomía y dan lugar a nuevas criaturas fantásticas y sensuales.
Temáticamente, pese a su establecimiento en Inglaterra, Füssli representa un sentido del romanticismo plenamente alemán: su mundo nocturno y terrorífico es paralelo al del «romanticismo oscuro» de Novalis, Hölderlin, Jean Paul y Hoffmann. Todo ello sitúa a Füssli como una figura fundamental para la transición entre el neoclasicismo y el romanticismo, y como uno de los artistas pioneros en la exploración de lo irracional, hecho por el que algunos historiadores del arte lo comparan con Goya. Aunque poco después de su muerte su obra cayó en un relativo olvido, su figura fue reivindicada por los expresionistas y surrealistas, que lo consideraron un predecesor.
Füssli nació el 7 de febrero de 1741 en Zúrich, el segundo de los cinco hijos de Elisabeth Waser y de Johann Caspar Füssli. Su padre, pintor de retratos y paisajes, autor de Vidas de los pintores helvéticos, quería que Henry se dedicara a la teología y lo envió al Colegio Carolina de Zúrich, donde recibió una educación clásica.
Su padre, amigo del famoso crítico de arte Johann Joachim Winckelmann, escribió un libro sobre pintura suiza y reunió una gran colección de dibujos y grabados suizos de los siglos XVI y XVII. Su hermano, Johann Kaspar Füssli, fue también pintor y entomólogo. Los inicios de Heinrich fueron en el terreno de la literatura, y tan solo a partir de 1764, en Inglaterra, se dedicó de lleno a la pintura. De hecho, él mismo no se consideraba un artista, sino un ilustrador de temas literarios.
En su juventud en Zúrich se vinculó al Sturm und Drang, movimiento prerromántico que, en contraposición al racionalismo de la Ilustración, retornó a la emoción y la fantasía, a la expresión de los sentimientos, los instintos y las pasiones del hombre. En casa del padre de Füssli se reunían los fundadores del movimiento en Suiza: Johann Jakob Bodmer y sus discípulos Johann Caspar Lavater —gran amigo de Füssli de toda la vida—, Johann Heinrich Pestalozzi y Johann Jakob Breitinger. Bodmer tradujo El paraíso perdido de John Milton, que junto a la traducción de Shakespeare al alemán por Wieland influyeron en Füssli, que empezó a interesarse por la literatura inglesa (Shakespeare, Milton, Young, Shaftesbury). Las enseñanzas de Bodmer fueron la base estética del estilo artístico de Füssli, especialmente su concepción de los poetas como genios transmisores de la pasión y el sentimiento, así como su defensa de la ambivalencia pasional del arte y la poesía entre la alegría y la tristeza, el placer y el dolor, que otorgaba a la temática dramática y pasional el mismo nivel de validez artística que los serenos y equilibrados argumentos del racional y clasicista movimiento ilustrado.
La iniciación artística de Füssli fue temprana: de pequeño copiaba algunos de los grabados de la colección de su padre (de autores como Niklaus Manuel Deutsch, Urs Graf, Christoph Stimmer o Gotthard Ringli), escogiendo con frecuencia temas violentos, con fuertes claroscuros, figuras estilizadas y monumentales (Caída de los Titanes, 1752, Öffentliche Kunstsammlung, Basilea). En la adolescencia cambió de temática, pasando a lo macabro y grotesco, a veces con intención satírica y un cierto aire caricaturesco, y a menudo con ciertos toques eróticos, como se evidencia en su copia del Narrenbuch de Rudolf y Conrad Meyer, serie de dibujos sobre la estupidez humana. Surgió entonces una dualidad en su obra: por una parte, los temas eróticos y violentos, por otra, una virtud y sencillez influidas por Rousseau.
Hacia 1755 comenzó a afianzarse su estilo: en sus grabados de 1755-57 sobre Till Eulenspiegel refleja un estilo entre manierista y barroco influido por Durero, que combinaba a la vez expresividad y realismo. Ese primer contacto con el manierismo suizo, combinado con las ideas del Sturm und Drang, marcó el estilo futuro de Füssli. Durante un corto periodo ejerció de pastor zuingliano, con influencia de una teología emocional que marcó alguna de sus obras. En ese tiempo empezó a surgir en Füssli un pesimismo, una actitud trágica proveniente de las ideas de Rousseau sobre que la civilización había corrompido a la humanidad, y desde entonces tuvo una preferencia temperamental por la visión trágica de la humanidad.
Entre 1763 y 1764 estuvo en Alemania, exiliado por un tiempo debido a un panfleto que había publicado contra el gobierno oligárquico de Zúrich. Allí contactó con los escritores Friedrich Gottlieb Klopstock y Johann Joachim Spalding, y escribió poemas líricos influidos por Young, además de realizar algunos dibujos de temas morales. Por aquel entonces defendía la utilidad moral del arte, como se demuestra en dos obras hechas en la casa de campo de Spalding en Barth, Destino del hombre e Instrucciones para mis hijas. Por lo general, sus dibujos de esa época se inspiran en Nicolas Poussin y William Hogarth, como en Muerte de un húsar húngaro (1764, Kunsthaus, Zúrich).
Primera estancia en Inglaterra
Entre 1764 y 1770 se estableció en Inglaterra, donde empezó a ilustrar a Shakespeare, y tradujo Macbeth al alemán. Allí conoció a Thomas Coutts, banquero de Jorge III y uno de los hombres más ricos del país, que sería uno de sus máximos benefactores y que lo introdujo en los ambientes aristocráticos. En esa época empezó a alejarse de Rousseau, quizá influido por el ambiente mundano y cosmopolita de la sociedad inglesa, y frente a la idea rousseauniana de la bondad natural del hombre empezó a aceptar el carácter corrupto y depravado de la humanidad, reafirmando su sentido trágico del hombre. Por otro lado, empezó a relativizar la moralidad, que de tan idealizada que la tenía pasó a volverse ilusoria, algo inalcanzable para el humano mortal. Al tiempo, y pese a sus ideas liberales, empezó a considerar el arte como algo propio de genios y solo asequible a élites intelectuales, por lo que su pensamiento osciló entre el progresismo social y el reaccionarismo intelectual.
En Inglaterra pudo conocer de primera mano la obra de sus autores favoritos, Milton y Shakespeare: el ambiente intelectual de esa época comenzaba a interpretar a Shakespeare de forma más apasionada, no tan realista como hasta entonces, y Füssli se hizo eco de esa corriente a través de una serie de dibujos inspirados en los dramas del autor inglés, escogiendo por lo general las escenas más crueles y horripilantes, a las que a veces daba un toque erótico (lamentablemente, la mayor parte de sus obras de esa época se perdieron en un incendio en 1769). Su estilo fue derivando cada vez más hacia el manierismo —pese a algunas obras de tono más realista, como su ilustración del Peregrine Pickle de Tobias George Smollett—, mientras que sus temas esbozaban los que serían temas típicos del romanticismo: en 1769 pintó Bardo tocando el arpa (Colección Bollag, Zürich), inspirado en el incipiente romanticismo escocés —aparecido entonces con el Ossian de James Macpherson—, donde refleja rasgos de Rembrandt y de Salvatore Rosa, y una moda medieval inspirada en Pontormo y Baccio Bandinelli. Ese mismo año realizó El sueño de Arturo (colección privada, Oberhofen), una escena del Faerie Queene de Edmund Spenser, inspirada en el Marte y Venus de Rosso Fiorentino.