Johan van Oldenbarnevelt (Amersfoort, provincia de Utrecht, 14 de septiembre de 1547-La Haya, 13 de mayo de 1619) fue un político y hombre de estado neerlandés que jugó un papel importante en la guerra de independencia de las Provincias Unidas de España.
Estudió leyes en la Universidad Católica de Lovaina, en el Brabante Flamenco. Se trasladó a Heidelberg y Padua para completar y finalizar sus estudios. Viajó por Francia e Italia antes de establecerse en La Haya. Durante su paso por Heidelberg, conoció el protestantismo, convirtiéndose al principio un moderado calvinista que apoyó a Guillermo de Orange o Guillermo el Taciturno en la guerra de independencia del Imperio Español.
En 1575 se casó con María van Utrecht, con quien tuvo dos hijos y dos hijas.
Sirvió como voluntario en el socorro de Haarlem en 1573 y en Leiden en 1574. En 1576 obtuvo el importante puesto de consejero de Róterdam, puesto que le hace trasladarse por los diferentes estados de Holanda.
Su capacidad comercial, comprensión de asuntos singulares y sus grandes dotes para la oratoria le granjearon una posición de gran influencia y carisma.
Se convirtió en un gran promotor de la Unión de Utrecht (1579), apoyando la sublevación de las provincias de Holanda y Zelanda del dominio español en favor de Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange en 1584. Durante esta sublevación llegó a ser el líder nacional de la sublevación.
A la muerte de Guillermo de Orange, le sucede su hijo Mauricio de Nassau, al cual apoya de la misma forma que hiciera con su padre. Este apoyo es debido en gran medida a su oposición a las políticas del gobernador general, el duque de Leicester. Esta presión por parte de los partidarios del príncipe de Orange obliga a Leicester a retirarse en 1587, dejando el poder militar en manos de Mauricio de Nassau.
El 16 de marzo de 1586 accede al cargo de gran pensionario de Holanda en sustitución de Paulus Buys, un puesto en el que se mantendrá treinta y dos años. Con este nombramiento su poder crece de forma considerable, con lo que sigue apoyando la Unión de Utrecht, además de usar el puesto en su propio beneficio político.
Durante los dos años críticos que siguieron al retiro de Leicester, se convirtió en un hombre de estado intentando aplacar los intentos separatistas de las diferentes provincias que formaban la Unión de estados, evitando de esta forma la fácil conquista por parte del gran ejército de Alejandro Farnesio, duque de Parma. Afortunadamente para los Países Bajos, la atención del rey Felipe estaba puesta en la invasión de Inglaterra, lo que permitió que Oldenbarneveldt reuniera todo el poder administrativo en sus manos a falta de un gobierno organizado centralmente. Este intento de aglutinar el poder se vio favorecido por la ayuda de Maurice de Nassau en 1589, que lo nombró gobernador de las siete provincias, capitán general y almirante de la Unión.
Los intereses de estos dos gobernantes, Mauricio de Nassau y Oldenbarneveldt, no entraron en conflicto porque Mauricio tenía más interés en el poder militar, en el entrenamiento y la dirección de ejércitos, ya que no tenía ninguna capacidad especial como estadista o inclinación para la política. Oldenbarneveldt desempeñaba el papel de estadista más inclinado hacia la política.
Sin embargo, esta unión comenzó a agrietarse en 1600 cuando Maurice fue forzado contra su voluntad, por el Estado bajo la influencia de Oldenbarneveldt, a emprender una expedición a Flandes. Esta misión se salvó del desastre por los esfuerzos desesperados que culminaron en la victoria de Nieuwpoort.
En 1598 Oldenbarneveldt participó en una embajada política ante el rey francés Enrique IV y la reina de Inglaterra Isabel I y de nuevo en otra misión política en 1605 para felicitar al nuevo rey Jacobo I por su ascenso al trono.
El 20 de marzo de 1602 fundó en su calidad de gobernador la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.
En 1596 firmó la triple alianza con el Reino de Inglaterra y el Reino de Francia para hacer frente al Imperio Español.
En 1606 comienza las negociaciones con Alberto, archiduque de Austria, y con la infanta Isabel Clara Eugenia para la firma de una tregua duradera, hecho que produce una gran controversia en Holanda. Finalmente llega a un acuerdo con los representantes de Felipe III, la Pax Hispánica, que convierte a los Estados de Holanda en las Provincias Unidas de los Países Bajos.
Mauricio de Nassau y su primo Guillermo Luis de Nassau-Dillenburg, gobernador de Frisia, junto con los jefes de la armada y el ejército, además de los líderes religiosos calvinistas, se opusieron fuertemente a este tratado de paz. Ellos estaban convencidos de que se trataba de una estratagema del monarca español para conseguir tiempo en el cual recuperar fuerzas para un ataque renovado contra la independencia de los Países Bajos.
Durante tres años siguieron las negociaciones, pero tras finalizar ese periodo, el 9 de abril de 1609, la tregua de los doce años se dio por concretada. Todas las demandas holandesas fueron directa o indirectamente garantizadas y Mauricio se vio obligado de forma reacia y hosca a admitir las condiciones más favorables obtenidas por la diplomacia firme y experta de Oldenbarnevelt.
Uno de los aspectos importantes de la sublevación de los territorios de los Países Bajos contra España fue el motivo religioso. El Imperio Español era una monarquía católica romana, mientras en los Países Bajos imperaba mayormente la doctrina calvinista. El calvinismo empezó a difundirse primero entre las clases bajas, pero llegó en poco tiempo a las clases gobernantes.