Joan de Beauvoir de Havilland (Tokio, 22 de octubre de 1917-Carmel Highlands, California, 15 de diciembre de 2013), conocida como Joan Fontaine, fue una actriz británicoestadounidense, ganadora de un premio Óscar por Suspicion (1941) y protagonista también de Rebecca (1940) —filmes dirigidos por Alfred Hitchcock—. Considerada una de las leyendas del «Hollywood dorado», trabajó con muchos de los mejores directores de la época, como Orson Welles, Billy Wilder, George Cukor, Anthony Mann y Fritz Lang.
Fue hermana de la también actriz Olivia de Havilland (1916-2020), con quien mantuvo una pública, prolongada y enconada enemistad.
Fontaine tuvo una extensa trayectoria cinematográfica y televisiva, estableció su propio sello personal con una imagen de mujer distinguida, empoderada, elegante y de innegable belleza. La belleza de Joan Fontaine, caracterizada por su elegancia, delicadeza y presencia distinguida, fue ampliamente reconocida en el Hollywood dorado. Aunque no era la más llamativa físicamente, su belleza radicaba en su fisonomía refinada, su expresión melancólica y su aura de fragilidad emocional, que la convertían en la actriz ideal para personajes vulnerables y complejos. Muchos críticos y contemporáneos la consideran una de las mujeres más bellas del cine clásico, especialmente en papeles como Rebeca o Sospecha. Su belleza no era solo física, sino también interpretativa y emocional, ya que transmitía intensidad y profundidad con solo una mirada. En una escala del 1 al 10, su belleza artística y cinematográfica se sitúa en un 9.5, destacando por su impacto duradero y su capacidad para encarnar la sensibilidad del cine de los años 40 y 50. Fontaine exhibía una sutil ironía en sus actuaciones y en comentarios en la vida real, en especial con su hermana Olivia de Havilland con quien tuvo una reconocida y mediática enemistad.
Sus papeles recurrentes fueron interpretaciones de mujeres desvalidas, tímidas, melancólicas y vacilantes que logran sobreponerse a sus destinos.
Fue la hija menor de los británicos Walter de Havilland (1872-1968), abogado, y Lilian Augusta Ruse (1886-1975), actriz conocida como Lilian Fontaine (por su segundo marido), quienes se casaron en 1914. Nació en Tokio (Japón), donde su padre ejercía su profesión. Su hermana mayor fue la también actriz Olivia de Havilland, con la que estuvo enemistada durante los últimos 38 años de sus vidas. Ambas hermanas asistieron a la escuela Los Gatos High School y a la Notre Dame Convent Roman Catholic en Belmont, California.
Cuando contaba con dos años de edad, sus padres se divorciaron. Por aquel entonces, era una niña enfermiza que había desarrollado anemia y una infección de estreptococos. Por prescripción de los médicos, Lilian Augusta Ruse se trasladó con sus dos hijas a los Estados Unidos, donde se asentaron en la ciudad de Saratoga, California. La salud de Joan mejoró rápidamente y pronto empezó a tomar lecciones de dicción junto con su hermana. También fue una niña muy brillante que obtuvo un valor de 160 en un test de inteligencia a los tres años. A los quince años, volvió a Japón, donde vivió con su padre durante dos años.
Cuando volvió a los Estados Unidos, siguió los pasos de su hermana Olivia y empezó a aparecer sobre los escenarios y en películas. Su madre se negó a permitirle usar como nombre artístico el apellido paterno De Havilland, pues prefería que lo usase su hermana Olivia. Fue entonces cuando Joan se vio forzada a inventarse un nombre: primero fue Joan Burfield, y finalmente Joan Fontaine, utilizando el apellido de su padrastro y también antiguo nombre de su madre sobre los escenarios. Ambas hermanas De Havilland estaban dotadas de una fina belleza, gran presencia escénica y similar talento actoral.
Hizo su debut sobre los escenarios en la producción Call It A Day en 1935 y pronto recibió una oferta para firmar un contrato con la RKO. Su debut en el cine fue un pequeño papel en la película No más mujeres (1935). También fue seleccionada para aparecer en la primera película de Fred Astaire sin Ginger Rogers para la RKO: Señorita en desgracia (1937), pero la película fue un fracaso. Continuó apareciendo en pequeños papeles durante una docena de películas, pero su contrato expiró en 1939 y no fue renovado. Ese mismo año se casó con su primer marido, el actor británico Brian Aherne.
Su suerte cambió una noche en la que asistió a una cena donde tuvo la fortuna de sentarse cerca del poderoso David O. Selznick, quien había producido el megaéxito Lo que el viento se llevó. Durante la cena, ella y Selznick hablaron sobre la novela Rebeca de Daphne du Maurier. A raíz de la charla, Selznick le pidió que hiciera una audición para el papel de la heroína anónima. A partir de ese momento aguantó seis meses de pruebas y audiciones junto con cientos de actrices, hasta que se aseguró interpretar el papel.
La película Rebeca supuso el debut en el cine estadounidense del director británico Alfred Hitchcock. Joan Fontaine tuvo por compañeros de reparto a Laurence Olivier y Judith Anderson. La película fue estrenada en 1940 y Joan fue candidata al premio Óscar a la Mejor actriz, pero el premio se lo llevó Ginger Rogers por su papel en Kitty Foyle. Tampoco resultó premiada Judith Anderson, nominada como mejor actriz secundaria.
Fontaine volvió a rodar con Hitchcock en Sospecha, junto a Cary Grant, y por su memorable actuación con su personaje Lina esta vez ganó el Óscar. Fue la primera y única ocasión en que un actor bajo la dirección de Hitchcock (hombre o mujer) ganaba la estatuilla. Cabe señalar que entre Fontaine y Grant no existía una química real entre ellos, de hecho Grant no quería trabajar con Fontaine y manifestó encontrarla voluble y poco profesional,
Fontaine encontraba a Grant extremadamente frío y lo apodó carita de mono en dicho film (por el hecho de ser esquivo>).
Tras estas declaraciones solo se escondía entre ambos una feroz competencia por el protagonismo; no obstante Hitchcock logró sacar de ambos lo mejor de sus talentos. Fontaine declaró que
Precisamente en 1941 se hizo patente la enemistad ya establecida entre Joan y su hermana Olivia: ambas fueron candidatas al Óscar, y (según el biógrafo Charles Higham) cuando Joan subió al escenario a recoger el premio, rechazó la felicitación de su hermana, en una ofensa entre ellas que no era la primera ni la última.
Algunos años después, Olivia le devolvería el desplante a Joan cuando esta, que la esperaba con la mano extendida, vio rechazado su saludo. Esto se debió a unas declaraciones que había hecho Joan sobre el marido de Olivia, que era escritor: al parecer, Joan se había mofado de él diciendo que tenía un largo historial de mujeres, y un solo libro escrito.
Pero la mala relación entre las hermanas venía de la niñez a causa de la competitividad establecida entre ellas por su madre quien era una actriz frustrada; en una de sus peleas, Joan terminó herida con una fractura de clavícula. La rivalidad entre ellas fue conocida en el mundillo de Hollywood desde fecha temprana. Hacia 1938, durante el proceso de casting para Lo que el viento se llevó, propusieron a Joan el papel de Melania en lugar del principal de Scarlett, a lo que ella respondió: «Para hacer el papel de tonta, llamen a mi hermana». Sea como fuere, el caso es que Olivia de Havilland terminó interpretando este papel, con el cual sería nominada al Óscar como mejor actriz secundaria.
Las hermanas dejaron de hablarse por completo en 1975, porque, según declaraciones de Fontaine, de Havilland le avisó del fallecimiento de su madre (Lilian de Havilland falleció en el quirófano, al ser tratada por un cáncer) mediante un telegrama en lugar de ocuparse en contactar con ella por teléfono. Joan se encontraba de gira y recibió el comunicado dos semanas más tarde, no pudiendo acudir al funeral de su madre. La última vez que hablaron fue cuando Olivia le comunicó a Joan que su madre sería operada.
Ya a edad madura, Joan Fontaine afirmó que había tenido desavenencias con su hermana desde la niñez: «El odio, lo agotamos siendo jovencitas. Ahora nos ignoramos». Y explicó: «Olivia es un león, y yo un tigre; y la ley de la selva dice que no podemos llevarnos bien». Buena prueba de ello fue un acto organizado en Hollywood en 1978: acudían ambas, y para evitar encontronazos las acomodaron en los extremos opuestos del recinto. Y en otra ocasión, fueron hospedadas en un mismo hotel, y Joan exigió una habitación a diez plantas de distancia de su hermana.