Jerusalén Este, también referida como Jerusalén Oriental (en árabe: القدس الشرقية, Al Quds al Sharqiya, en hebreo: מזרח ירושלים, Mizraj Yerushalayim o ירושלים המזרחית Yerushalayim HaMizrajit), es la parte de la ciudad de Jerusalén que quedó bajo control jordano tras la guerra árabe-israelí de 1948, y que incluye la ciudad vieja de Jerusalén, con numerosos lugares sagrados para el judaísmo, el islam y el cristianismo. Israel conquistó Jerusalén Este en 1967 y se la anexionó en 1980, aunque esta anexión no ha sido reconocido internacionalmente. En la actualidad, Israel controla de facto toda Jerusalén y considera toda la ciudad como su capital, mientras que el Estado de Palestina ha declarado a Jerusalén Este como su propia capital. Ninguna de estas reivindicaciones ha obtenido un amplio apoyo internacional.
Según la resolución 181 de las Naciones Unidas, aprobada el 29 de noviembre de 1947, toda la ciudad de Jerusalén quedaría administrada por la ONU bajo la fórmula legal de un corpus separatum. Sin embargo, tras la batalla de Jerusalén durante la guerra árabe-israelí de 1948 la ciudad fue compartida por Israel y Jordania, con los israelíes gobernando Jerusalén Occidental y Jordania, Jerusalén Este y la Ciudad Vieja. La administración jordana duró hasta 1967, cuando, en la Guerra de los Seis Días, fue conquistada por Israel y anexionada al resto del municipio jerosolimitano, aunque dicha anexión no ha sido reconocida por ningún país del mundo y fue declarada una «violación del derecho internacional» por Naciones Unidas en su resolución 478. Asimismo, el 23 de diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reiteró en su Resolución 2334 que considera a Jerusalén Oriental como «territorio ocupado». La Corte Internacional de Justicia dictaminó el 19 de julio de 2024 que la ocupación israelí de Jerusalén Este es ilegal, instó a los Estados miembros de la ONU «a no reconocer como legal la presencia israelí en los territorios ocupados» y pidió tanto a la Asamblea General de las Naciones Unidas, como a su Consejo de Seguridad, que tomen las medidas necesarias «para poner fin a esta situación». Este sector de la ciudad incluye la Ciudad Vieja y algunos de los principales lugares religiosos del judaísmo, el islam y el cristianismo, como el Muro de las Lamentaciones, el Santo Sepulcro y el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas.
La locución «Jerusalén oriental» se refiere a dos áreas distintas según el período histórico contemplado:
Puede aplicarse únicamente al municipio jordano anterior a 1967, que cubría un área de 6,4 km². En aquellos años, la expresión «Jerusalén Occidental» se refería al municipio israelí que cubría la parte occidental de la ciudad.
Desde la guerra de 1967, se refiere a los 70 km² que fueron incorporados por el gobierno israelí al municipio de Jerusalén y que desde 1948 habían permanecido bajo administración jordana como parte de Cisjordania. Esta área incluye no solo la parte oriental de la ciudad, sino que se extiende al norte, al sur y al este de la ciudad e incluye 28 pueblos de Cisjordania.
Durante la guerra de independencia de Israel, la parte occidental de Jerusalén se mantuvo en poder de Israel, mientras que Jerusalén Este (incluyendo la Ciudad Vieja) era controlada por la Legión Árabe de Transjordania. La contienda llegó a su fin con la firma de los Acuerdos de Armisticio de 1949.
Inmediatamente después de tomar la ciudad, los 2000 habitantes del barrio judío de la Ciudad Vieja fueron expulsados en masa cuando la Legión Árabe ocupó la ciudad el 28 de mayo de 1948. Dos días después, la Sinagoga Hurva, construida originalmente en 1701, fue volada por las tropas árabes. Todas menos una de las cincuenta y tres casas de culto judío que existían en la Ciudad Vieja fueron destruidas. Las sinagogas fueron destruidas o saqueadas y expoliados sus interiores, para ser utilizados como gallineros o establos. y el barrio judío fue prácticamente demolido. El antiguo cementerio judío en el Monte de los Olivos fue profanado, y sus lápidas y tumbas se utilizaron para la construcción y pavimentación de caminos. Tras la total expulsión de los judíos, Jordania también destruyó las aldeas judías de Atarot y Neve Yaakov, al norte de la ciudad. El comandante jordano que lideró la operación informó a sus superiores:
Jerusalén Este recibió algunos refugiados procedentes de los barrios árabes de Jerusalén occidental que quedaron bajo dominio israelí, estableciéndose en las casas y áreas previamente judías de la ciudad.
Durante los 19 años de dominio jordano, Jerusalén Este perdió parte de su importancia, ya que dejó de ser una capital y, sumado esto con la pérdida de su vínculo con la costa, disminuyó su papel como centro comercial. Incluso se produjo un descenso de población, con la consecuencia de que sus comerciantes y administraciones se desplazaron a Amán. Durante la década de 1960 sus lugares sagrados atrajeron a un creciente número de peregrinos, pero a los israelíes de todas las religiones no se les permitió el ingreso a Jerusalén Este.
El Esquema Ciudadano Kendall fue encargado por el gobierno de Jordania en 1966 para unir Jerusalén oriental con las poblaciones circundantes, para su integración en un área metropolitana. Este plan finalmente no se llevó a cabo, ya que la ciudad fue reunificada definitivamente por Israel al año siguiente.
En lugar de intentar establecer un estado árabe independiente en Cisjordania, el 24 de abril de 1950 Jordania anexó formalmente Jerusalén Oriental y Cisjordania, dando automáticamente a todos sus residentes la ciudadanía jordana. La medida formaba parte de la política expansionista de Jordania denominada «Plan de la Gran Siria». El Reino Unido, Irak y Pakistán fueron los únicos países que reconocieron formalmente esa anexión, que de facto llevaba consigo el reconocimiento de la anexión de Jerusalén Oriental. El 12 de junio de 1950, la Liga Árabe aprobó la anexión catalogándola como «medida temporal y práctica» y que Jordania poseía el territorio como un «administrador» en espera de una futura solución. La «solución» llegó el 27 de julio de 1953, cuando el rey Huséin de Jordania anunció que Jerusalén Este era «la capital alternativa del Reino Hachemita [y que forma] parte integral e inseparable» de Jordania. Reafirmando esta declaración, en 1960 declaró a Jerusalén su segunda capital.
Cuando Israel atacó a la alianza egipcio-siria en la guerra de los Seis Días en junio de 1967, Israel estableció contactos con Jordania a través de las Naciones Unidas, dejando claro que si Jordania se abstenía de atacar a Israel, Israel no atacaría a Jordania. Sin embargo, los jordanos hicieron valer su alianza con Egipto y Siria, atacaron al oeste de Jerusalén y ocuparon el edificio del ex Alto Comisionado. Después de intensos combates, el ejército israelí recuperó el complejo y expulsó al ejército jordano del este de Jerusalén, dando lugar a la reunificación de la ciudad.
Después de la conquista de la ciudad por el ejército israelí, los muros que la dividían fueron derribados. Tres semanas más tarde, la Knéset promulgó la legislación unificadora de la ciudad, extendiendo la soberanía israelí sobre la parte oriental de la misma, aunque no concedió la ciudadanía israelí a sus habitantes, que fueron considerados solamente "residentes permanentes". El barrio judío, destruido en 1948, fue reconstruido y repoblado nuevamente. El barrio marroquí fue demolido por completo para dejar sitio a la explanada del Muro de las Lamentaciones, y sus habitantes fueron expulsados.
Un año más tarde, en 1968, se decidió que el día que marca la reunificación de Jerusalén -28 de Iyar de acuerdo con el calendario judío- sería declarado celebración nacional en Israel, conmemorando el Día de Jerusalén.
El gobierno de Israel afirma que desde entonces existe tolerancia religiosa, que los miembros de todas las religiones tienen libre acceso a sus sitios sagrados, permitiendo a los judíos a regresar al Muro de las Lamentaciones y otros lugares sagrados, así como que los musulmanes y los cristianos israelíes pueden visitar sus lugares sagrados en Jerusalén Este, ya que también a ellos se les había prohibido el ingreso desde 1948. Si bien el gobierno israelí apoya la libre práctica de las religiones, en noviembre de 2010 el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en la sección dedicada a Israel y los Territorios Ocupados de su informe anual sobre la libertad religiosa en el mundo, afirmó que existe una discriminación legal y estatal contra los no judíos y las ramas no ortodoxas del judaísmo, así como impedimentos y restricciones de acceso a los lugares santos para los fieles de religiones distintas a la judía, un hecho que el informe viene denunciando desde hace varios años. Los judíos no ortodoxos y las mujeres, entre otros colectivos, no pueden rezar ni leer la Torá en voz alta frente al Muro de las Lamentaciones, lo que ha llevado a importantes choques y protestas. Por su parte, la UNESCO condenó el 13 de octubre de 2016 "las medidas ilegales" de Israel "contra la libertad de culto y el acceso de musulmanes" a la explanada de las mezquitas y a la mezquita de Al Aqsa.