Tal Día como Hoy

Jerez de la Frontera

Municipio de la provincia de Cádiz, España

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Jerez de la Frontera es un municipio de España perteneciente a la Provincia de Cádiz, en la comunidad autónoma de Andalucía. Tiene una población de 213 634 habitantes (INE 2025), es la 26.ª más grande de España, la 5.ª de Andalucía y la más poblada de la provincia, así como del área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez, tercer conglomerado urbano de Andalucía con una población de 639 560 habitantes y una extensión de 2026,3 km².​

Está situada al sur de la península ibérica, a 11 km del océano Atlántico y 85 km del estrecho de Gibraltar. En una posición céntrica y bien comunicada, Jerez se ha convertido en el principal nudo de comunicaciones de la provincia de Cádiz y en uno de los centros logísticos y de transportes de Andalucía Occidental.​ Su tamaño y capacidad de crecimiento le han otorgado mayor dinamismo económico que la capital provincial.​​​​

Su término municipal ocupa una extensión de 1188,14 km² que se extienden sobre el valle del Guadalquivir.​ El término municipal de Jerez ha sido el más extenso de Andalucía hasta la escisión de San José del Valle en 1995. A partir de ese momento es el segundo, justo por detrás de Córdoba, y sexto de España. Además, incluye una amplia extensión del parque natural de Los Alcornocales y la sierra de Gibalbín, conocido como Montes de Propio de Jerez.​ Es sede episcopal de la diócesis de Asidonia-Jerez, tomando el río Guadalete como frontera natural.

El 27 de mayo de 2009 el Parlamento de Andalucía aprobó por unanimidad la declaración del municipio bajo régimen de organización de la Ley 8/08, de Ciudades de gran población,​ conocida como ley de grandes ciudades andaluzas.​​ Gran parte del centro histórico de la ciudad es bien de interés cultural con la categoría de conjunto histórico-artístico.​

El nombre latino clásico de Asta Regia, sin ninguna conexión con el nombre actual, se aplica a una antigua ciudad que se encuentra hoy en Mesas de Asta, a unos 11 km del centro de Jerez.

A partir del relativo parecido del nombre, el topónimo «Jerez» se ha querido derivar de Xera, una ciudad supuestamente fenicia situada cerca del estrecho de Gibraltar.​ Posteriormente, los romanos la habrían llamado Ceret, y los visigodos Seritium o Xeritium.​ Pero las ciudades antiguas más próximas a Jerez fueron la ciudad púnica situada en Doña Blanca y la ciudad tartésica de Asta Regia. El nombre de Seritium o Xeritium es solo la latinización del nombre castellano de Xerez en época moderna. La supuesta ciudad de Ceret responde a la existencia de una moneda turdetana con la leyenda CERIT o CERTI, y de algunas referencias históricas a los Ceretani, que eran en realidad los habitantes de la ciudad etrusca Caere, hoy Cerveteri. Es posible que el nombre de Jerez documentado por primera vez en textos árabes, Šeriš, proceda del nombre de un vicus o aldea de carácter industrial llamado Seriensis en el que se elaborarían vinos en tinajas o serias, topónimo que habría sido pronunciado serés en época tardía.​

Con la invasión musulmana, el asentamiento comenzó a consolidarse como ciudad y su denominación evolucionaría a la forma árabe شريش Sherish.​ Cuando el Reino de Castilla tomó Jerez el 9 de octubre de 1264 a los musulmanes, en el periodo conocido como la Reconquista, la ciudad pasa a denominarse Xerez en castellano medieval, representando el fonema /ʃ/ (similar a la sh inglesa) con el grafema «X», como era regla en la época. A Xerez se le añadiría al poco tiempo de la Frontera, al encontrarse en la frontera con el Reino de Granada, y ser escenario habitual de escaramuzas y enfrentamientos entre ambos reinos. Más de dos siglos más tarde, tras la conquista de Granada en 1492, Xerez pierde su condición de ciudad fronteriza definitivamente, pero no pierde tal denominación. En el siglo XVI, el fonema /ʃ/ notado «X» (Xerez) evoluciona hasta el fonema actual /x/ (jota), y en el siglo XVIII la reforma ortográfica de la Real Academia sustituye la «X» por el grafema «J» (Jerez).

La forma antigua Xerez quedó así en el nombre que se daba a la ciudad en varios idiomas extranjeros hasta un pasado muy reciente, y hoy sigue influyendo en el nombre que se da al vino de jerez: en portugués y en gallego xerez [ʃəˈɾɛʃ], en catalán xerès [ʃəˈɾɛs], en inglés sherry [ˈʃeɹɪ], en francés xérès [gzeʀɛs], en italiano xeres [ˈksɛɾes], etc.

Hay atestiguada presencia humana en la zona desde el Calcolítico o Neolítico superior atraídos por la riqueza natural del entonces existente Lacus Ligustinus.​ No está muy clara la identidad de esos indígenas con los que se encontraron los fenicios, pero se atribuye a Tartessos el primer gran asentamiento protohistórico de la zona alrededor del iii milenio a. C.

En recientes excavaciones llevadas a cabo en el mes de julio de 2009 en el alcázar de Jerez han aparecido fondos de cabañas así como la huella de la presencia de antiguos silos que parece que correspondían a asentamientos de época prehistórica, concretamente del periodo Calcolítico de hace 5000 años.​

Desde entonces han pasado siete culturas por el término municipal, tartesia, fenicia, romana, visigoda cristiana, musulmana, judía y cristiana.

Su territorio fue explotado por los fenicios y luego fue intensamente romanizado,​ de lo que dan fe numerosos restos arqueológicos,​ sobre todo de la ciudad de Asta Regia, cuyos restos arqueológicos se encuentran en la barriada rural de Mesas de Asta.​ Pero aunque a este territorio se le dado el nombre de Ager Ceretanus mencionado por Columela,​ este nombre corresponde realmente a la ciudad etrusca de Caere.

Aunque algunas teorías con base científica aún no demostrada apuntan hacia una población en Gibalbín,​ parece que los orígenes de la ciudad de Jerez se remontan a la ciudad de Asta Regia, fundada por los Tartessos. Asta Regia (del latín regĭus: real) fue una antigua ciudad situada en la barriada rural de Mesas de Asta, a 8 km del centro de Jerez. Sus orígenes se remontan al Bronce Final, en torno a 1200 a. C., como asentamiento fundado por la antigua civilización tartésica, llegando a la hipótesis de que podría llegar a ser la antigua capital del reino de Tartessos. Otros estudios sugieren la posibilidad de que podría haber sido una ciudad de la antigua civilización de la Atlántida.

Asta Regia, con una extensión de 40 hectáreas, se situaba junto al Lacus Ligustinus​ y era una ciudad costera que disponía de puerto propio. La ciudad era un centro cultural y administrativo importante y actuaba como punto de control de los cargamentos de metales que, desde las minas de Cástulo y las riberas onubenses del Lago Ligustino, llegaban hasta Gadir, desde donde se enviarían al Mediterráneo oriental.​

La ciudad se integró en el círculo de Gadir mediante una alianza comercial. Era un emporio abierto al tráfico de mercancías de procedencia púnica y griega, y en el que se establecían acuerdos comerciales. Es en esta época cuando el nombre de la ciudad cambia a Hasta Regia, por los vínculos comerciales que tenía la ciudad. La ciudad ya extendía su influencia a gran parte de la Turdetania occidental. La ciudad se embelleció y se consolidó su recinto amurallado. Hasta Regia administraba los territorios del interior de la provincia de Cádiz, mientras que las factorías libiofénices de la costa (desde Carteia o Baelo) estarían en la órbita de Gadir.

Tras la caída de Tartessos en el año en el 500 a. C., la notoriedad del asentamiento dependería de las relaciones con la ciudad de Gadir. Cartagineses y griegos introducirían entonces un nuevo tipo de relaciones de intercambio, priorizando las materias primas a la manufactoría, lo que originaría la aparición de una nueva clase mercantil, en detrimento de la vieja aristocracia tartésica y que desarrolló Gadir hasta convertirse en polis.

Hasta el estallido de la segunda guerra púnica (218 a. C.-201 a. C.), las ciudades turdetanas, que estaban bajo la tutela de Cartago desde la invasión cartaginesa a partir del 241 a. C. tras la derrota en la primera guerra púnica, no mantenían relación comercial alguna con Roma, pero esta nueva contienda dejó abierta la posibilidad de nuevos acuerdos comerciales. En el año 206 a. C., Gadir abrió sus puertas a Roma, y posteriormente Asta, que como el resto de ciudades turdetanas opusieron resistencia, caería ante la conquista romana. Desde entonces la polis de Gadir tendría un trato preferente en la región como premio por su lealtad, aunque en época romana la ciudad de Asta tuvo mayor importancia que otras ciudades como Baelo Claudia o Itálica, de ahí su apelativo de Regia.​

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