Jeanne-Émilie de Villeneuve (Toulouse, 9 de marzo de 1811 - Castres, 2 de octubre de 1854). Fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres en 1836. Fue canonizada junto a Mariam Baouardy, María Cristina de la Inmaculada Concepción Brando y Marie-Alphonsine Ghattas, por el papa Francisco el 17 de mayo de 2015 en la Ciudad del Vaticano.
Jeanne Émilie de Villeneuve nació en Toulouse el 9 de marzo de 1811 y murió en Castres el 2 de octubre de 1854. Desde muy pequeña, vive en el castillo de Hauterive (cerca de Castres), dónde su madre enferma se ha retirado para cuidarse. Pierde a su madre a la edad de 14 años en 1825, poco después muere su hermana Octavie, en 1828.
Después de la muerte de su madre, vive algún tiempo en Toulouse donde su abuela asume su educación y la de sus hermanas. A los 19 años, Jeanne-Émilie regresa a Hauterive, donde administra la vida familiar, aliviando de esta tarea a su padre, entonces alcalde de Castres (de 1826 a 1830). Piensa entrar con “Las Hijas de la Caridad”. Pero, durante el tiempo de reflexión impuesto por su padre, funda (con el acuerdo de su Obispo), y en colaboración con dos compañeras, la congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 1836. Rápidamente se conoce a la comunidad religiosa con el nombre de “Hermanas Azules de Castres” debido al color de su hábito.
En el anonimato de una casa de Castres, sirve a los más pobres con sus compañeras: a las jóvenes trabajadoras, a los enfermos, a las prostitutas, y a los presos. Pronto la congregación ve crecer el número de sus hermanas, y su fama se extiende a África (Senegal, Gambia, Gabón).
La congregación no tenía más que 12 años y sólo unos 40 miembros cuando sonó la llamada de África en el corazón de Emilie. En efecto, es en 1847 cuando Emilie maduró el proyecto para enviar a las hermanas al Senegal. En 1848, después de una breve estancia en Gorée, la primera comunidad, formada de 4 hermanas, se estableció en Dakar. En el año 1849, la misión se extenderá a Gambia y luego a Gabón. Una preocupación, una ambición en el corazón de Emilie y de las valientes misioneras: "Ir donde nos llama la voz del pobre". Muy pronto esta misma voz se oirá en América Latina. Hoy la congregación, habitada por el mismo dinamismo, sigue respondiendo con el mismo espíritu y la misma generosidad a esa voz que la llama para extender su misión a través de cuatro continentes. Las hermanas, fieles a la intuición primera de Emilie queriendo ser discípulas de Jesús Salvador, fortalecen un único deseo: ofrecer el Evangelio y promover la vida, la paz y la justicia a través del compromiso misionario.
En 1853 Jeanne-Émilie de Villeneuve dimite de su cargo de Superiora General para ser sustituida por la Hermana Hélène Delmas. En 1854, la epidemia de cólera llegó a Castres y la Fundadora de las hermanas Azules morirá el 2 de octubre, rodeada de sus hermanas.
El carisma de Émilie: La opción privilegiada por los pobres
Jeanne-Émilie hizo de la disponibilidad y del cuidado con los pobres una prioridad; tomó el riesgo de ir al encuentro de los excluidos, de los presos o pobres muchachas de las calles de Castres… Dedicó su vida a los cuidados de los enfermos, a la educación de los jóvenes, a la evangelización, a la oración y a la caridad. El carisma de Jeanne-Émilie de Villeneuve explica perfectamente el abanico y la diversidad de las competencias aplicadas por los miembros de la congregación: envío Misionero, educación, salud, social, participación en la vida de la Iglesia local.
La Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres
En 1836, Jeanne Émilie de Villeneuve fundó en Castres (Francia) la Congregación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres (constituciones aprobadas en 1842 y revisadas en 2004).
Su fuerte vocación misionaria se manifiesta sólo doce años después de la fundación de la Congregación en Senegal (1848). En la actualidad, esta Congregación dispone de escuelas, hospitales y obras parroquiales y sociales en los siguientes países (aparecen ordenados según el año de implantación): Francia (1836), Senegal (1848), Gambia (1848), Gabón (1849), España (1903), Italia (1904), Brasil (1904), Argentina (1905), Paraguay (1939), Uruguay (1957), México (1982), Benín (1988), República Democrática del Congo (1990), Bolivia (1992), Venezuela (1996) y Filipinas (1997). Otros países donde en algún momento la Congregación ha dispuesto de sede permanente han sido Portugal (1886-1910), Guinea Ecuatorial (1897-1918) y Camerún (1915-1916).
En Roma la congregación dispone de una residencia para acogida de peregrinos denominada Il Romitello.
La misión de la congregación y su proyecto
Generalmente, si las hermanas Azules sirven a “solo Dios” según la divisa de su fundadora, es en el encuentro con los pobres donde están a su servicio. En el espíritu mismo de su fundadora, serán pues enviadas a los lugares de pobreza:
en misión de proximidad con la gente del barrio, allí donde viven,
en la vida asociativa y parroquial,
en distintos medios profesionales, en particular con los pobres, las personas en situación de fragilidad,
con los presos, los niños de las calles, las mujeres prostitutas o, violentadas