Javier Sotomayor Sanabria (Limonar, Matanzas, Cuba, 13 de octubre de 1967) es un exatleta cubano, considerado el mejor de la historia en salto de altura. Logró un título olímpico, dos campeonatos mundiales, cuatro en pista cubierta y tres títulos panamericanos, entre otros. Su primera plusmarca la obtuvo con dieciséis años. Ostenta el récord mundial desde 1993 con un salto de 2,45 m que sigue imbatido.
En 1993, recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, pero en el ocaso de su carrera fue suspendido en dos ocasiones debido al involucramiento con sustancias prohibidas.
Los primeros pasos en el atletismo de Javier Sotomayor los dio muy joven. A los diez años ya practicaba el salto de altura, a pesar de que se mostraba muy temeroso de la prueba y prefería las carreras de velocidad. A los trece, cuando su entrenador era Carmelo Benítez, logró una marca de 1,65 m, y a los catorce, se dice que superaba los dos metros. Por esos méritos la joven promesa obtuvo una beca para estudiar en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), donde comenzó a ser entrenado por José Godoy. Aunque a veces su ánimo decaía, era su abuelo el que lo motivaba a cumplir con sus tareas.
En 1984, a los dieciséis años, estableció la marca mundial juvenil aún vigente de 2,33 m en La Habana. De hecho, él ostenta las tres mejores marcas de esa categoría, siendo las otras de 2,31 m (La Habana) y 2,30 m (Londres), todas conquistadas en el mismo año. En 1986 asistió al primer campeonato mundial junior, que tuvo lugar en Atenas, Grecia, y se agenció el primer lugar con un salto de 2,25 m. Ya un año antes había asistido a una competición en categoría senior en los Juegos Mundiales en Pista Cubierta en los que se ubicó en el segundo puesto con un resultado de 2,30 m.
Para 1987 se estrenó en dos importantes eventos: en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, donde obtuvo el primer lugar y registro de 2,32 m y en el campeonato mundial de Roma, en el que se ubicó en el noveno puesto con marca de 2,29 m.
El año 1988, Sotomayor se sumó a la élite del atletismo cuando contaba con veinte años cumplidos. En el Gran Premio Diputación de Salamanca, España, el 8 de septiembre superó por un centímetro el récord mundial de 2,42 m del sueco Patrik Sjöberg. De esta manera, se convirtió en el quinto plusmarquista en la historia del atletismo cubano. Por dicha hazaña fue reconocido como el mejor deportista mundial masculino por la Asociación Española de Prensa Deportiva.
Cabe agregar que ese año se vio impedido de asistir a los Juegos Olímpicos de Seúl, debido al boicot en el que participó Cuba junto a otros países en apoyo a Corea del Norte. Tiempo después aseveraría que, lejos de sentirse frustrado, era una decisión que los atletas cubanos entendían «perfectamente».
Los buenos resultados continuaron en 1989 cuando implantó nuevas marcas mundiales, tanto en pista cubierta como al aire libre. En el primero de ellos, alcanzó los 2,43 m en el campeonato mundial en pista cubierta de Budapest (Hungría) y en el campeonato centroamericano y del Caribe de atletismo de San Juan (Puerto Rico) superó su propio registro absoluto con un salto de 2,44 m el día 29 de julio.
Sin embargo, en 1990 una lesión en el pie lo alejó de las competiciones. Además, su entrenador José Godoy falleció a principios de año, lo que representó un fuerte golpe emocional para Sotomayor. Pese a todo, y bajo la dirección de su nuevo entrenador Guillermo de la Torre, regresó con la conquista de la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de la Ciudad de México. Luego, en 1991 hizo su segunda aparición en un campeonato mundial, el cual tuvo lugar en Tokio (Japón) y se ubicó segundo con 2,36 m siendo superado por el estadounidense Charles Austin con 2,38 m. Asimismo, en marzo de ese año compartió el tercer puesto con el soviético Alexei Yemelin (2,31 m) en el campeonato mundial en pista cubierta de Sevilla; y en agosto se agenció su segunda victoria consecutiva en Juegos Panamericanos con una marca de 2,35 m los cuales se desarrollaron en su país.
El año 1992, Sotomayor asistió por primera ocasión a los Juegos Olímpicos. El evento se desarrolló en Barcelona, y fue parte de un conjunto de renombrados deportistas cubanos que ha logrado el mayor número de victorias olímpicas para el país caribeño en la historia. Entre ellos se encontraban Ana Fidelia Quirós, Félix Savón, Orlando Hernández, y Orestes Kindelán. «Soto» aportó su medalla dorada y primer triunfo olímpico cuando ganó con la marca decisiva de 2,34 m la cual sobrepasó en el primer intento; al contrario que Patrik Sjöberg, Tim Forsyth, Artur Partyka, y Hollis Conway, competidores que la superaron en el segundo ensayo. Según sus palabras, dicha competencia fue la que le generó más nerviosismo y ansiedad en toda su carrera.
Nuevos éxitos llegaron en 1993, cuando ganó el campeonato mundial en pista cubierta de Toronto (Canadá) con una marca de 2,41 m por lo que recobró el título perdido dos años antes. Meses después, y previo a la cita mundial de Stuttgart (Alemania), Sotomayor participó en la reunión anual de Salamanca el 27 de julio.
En ese momento, había quienes consideraban que la marca lograda por el cubano en Barcelona un año antes había sido mediocre. Se decía también que la prueba pasaba por un momento de crisis, y además se conjeturaba acerca de los efectos negativos de los controles antidopaje en los atletas. En ese contexto, Sotomayor volvió a ubicarse en el tope de la prueba en Salamanca, donde había conseguido su primera plusmarca. Ese día realizó tres saltos exitosos de 2,23 m; 2,32 m y 2,38 m, en un solo intento. Por último pidió la marca de los 2,45 m que superaba su propia marca mundial por un centímetro. Sin viento y con temperatura alta, falló el primer salto. Pero el objetivo estaba claro y lo volvió a intentar. El periódico El País relata aquel momento:
En agosto, refrendó su buen estado de forma en Stuttgart con el segundo título mundial de su carrera con un salto de 2,40 m. De esta manera, el caribeño había logrado en dos años los máximos logros para cualquier atleta: los campeonatos olímpico y mundial, y la plusmarca de la prueba. Esos resultados no pasaron desapercibidos para la Fundación Príncipe de Asturias que le adjudicó el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en noviembre. Herminio Menéndez, jefe de gabinete del Consejo Superior de Deportes, opinó sobre Sotomayor: «es una gran referencia para la juventud cubana. Además de un campeón, es una persona sencilla, afable, que sigue en su país pese a que podría disfrutar de todas las comodidades en Estados Unidos». En la semblanza sobre su carrera, la institución se expresa del galardonado en estos términos:
Sotomayor retornó al campeonato mundial en pista cubierta en 1995, en el que saltó 2,37 m y con el que se colgó la medalla de oro por tercera vez. Además acudió por tercera ocasión a los Juegos Panamericanos que se realizaron en Mar del Plata (Argentina) y nuevamente se alzó con la medalla dorada con un salto de 2,40 m marca de la competencia todavía vigente. En tanto, en el campeonato mundial de Gotemburgo (Suecia) se ubicó en el segundo puesto con 2,37 m. Hasta ese año había saltado más de 2,30 m en 192 competiciones y desde 1988, diecisiete de ellas habían sido por encima de los 2,40 m.
Segunda participación en Juegos Olímpicos y otras victorias internacionales
Para 1996, los años de trabajo comenzaron a perjudicar el físico de Sotomayor. En lo que era su segunda asistencia a los Juegos Olímpicos, en esa ocasión realizados en Atlanta (Estados Unidos) se presentó aquejado de una lesión en su pierna izquierda, la que le servía para el impulso ascendente. Apenas alcanzó los 2,25 m en la ronda final, ganada por el estadounidense Charles Austin quien saltó 2,39 m.
La quinta presentación de Sotomayor en campeonatos mundiales ocurrió en 1997. Las dudas sobre su desempeño pesaban sobre el cubano. Sin embargo, había demostrado buen estado de forma antes del evento, e incluso se atrevió a dar un pronóstico: que el ganador sería aquel que saltase 2,37 m. De hecho, él mismo logró esa marca y por consiguiente la medalla dorada con un salto preciso en su segundo intento, que no pudo ser superado por Artur Partyka ni Tim Forsyth, quienes acabaron con 2,35 m. En 1998 sus resultados más relevantes fueron un primer puesto en el Grand Prix Final de Moscú con 2,31 m y un segundo lugar en la Copa del Mundo de Atletismo de Johannesburgo con registro de 2,28 m.