El Jardín Botánico de la Ciudad «Carlos Thays», conocido popularmente como El Botánico, es un jardín botánico y parque público ubicado en el barrio de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. Se encuentra próximo al Parque 3 de Febrero y al ex Zoológico de Buenos Aires (actual Ecoparque). Fue inaugurado el 7 de septiembre de 1898. El 31 de agosto de 1937 fue nombrado oficialmente en honor al arquitecto y paisajista Carlos Thays, quien realizó su diseño. Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 11 de abril de 1996.
Con una extensión de 77 649 m² (unas 7,7 ha), alberga cerca de 1500 especies vegetales (plantas y hongos) y una gran variedad de especies animales (aves, artrópodos e insectos). Cuenta con cinco invernaderos, dos bibliotecas, una huerta, un herbario, numerosos senderos para contemplar la biodiversidad y más de treinta obras de arte (esculturas, monumentos, bustos y fuentes).
Desde 2020 su mantenimiento depende de la Secretaría de Ambiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El 22 de febrero de 1892 Carlos Thays, Director de Parques y Paseos de Buenos Aires entre 1891 y 1913, elevó un proyecto a la Intendencia Municipal, a cargo de Francisco Bollini, exponiendo la necesidad de crear un «jardín botánico de aclimatación» para objetivos científicos, recreativos y paisajísticos, aconsejando hacerlo en el lugar que ocupa actualmente —un perímetro de ocho manzanas delimitado por la avenida Santa Fe, la avenida Las Heras, la calle República Árabe de Siria y la Plaza Italia— y en el que funcionaban en ese entonces el Departamento Nacional de Agricultura y el Museo Histórico Nacional. El proyecto resultó aprobado y se entregaron dichos terrenos el 2 de septiembre de 1892. Para tal fin, fueron rellenados con tierra más fértil de otras regiones.
El solar se encontraba en un lugar alto (desde allí se divisaban los «bañados de Palermo» y la costa del Río de la Plata) y hasta los finales de la época colonial había sido un almacén de pólvora, llamado «polvorín de Cueli», por el nombre de una familia que tenía su residencia en el lugar.
En el Jardín Botánico, Thays investigó los métodos de germinación de las semillas y llevó a cabo varios experimentos para la producción industrial de la yerba mate. Mediante el método científico pudo redescubrir el sistema que se había perdido luego de la expulsión de los jesuitas. Esto ya había sido enunciado por el naturalista Aimé Bonpland, quien había vivido con herederos de las misiones jesuíticas, pero sus estudios se habían perdido. En 1895 recibió las primeras semillas de yerba mate y gajos de plantas. Los gajos no prosperaron, pero logró hacer germinar las semillas al someterlas a una prolongada inmersión en agua a elevada temperatura.
Así se refirió a su descubrimiento:
Debido al éxito obtenido, la Dirección de Agricultura y Ganadería de la Nación Argentina confirmó la eficacia del llamado «método Thays» y lo divulgó en la región noroeste del país.
Entre 1914 y 1918, durante la gestión del ingeniero agrónomo Benito Javier Carrasco, sucesor de Thays, se incorporó la Escuela de Jardineros (la actual Escuela Técnica de Jardinería «Cristóbal María Hicken»), el herbario, el semillero, la biblioteca especializada en botánica y el taller de fotografía. Al igual que Thays, Carrasco impulsó el desarrollo de varias de las obras que hoy en día conforman el Jardín Botánico y el sistema de espacios públicos verdes de la ciudad de Buenos Aires.
El 13 de septiembre de 2012 se inauguró la Biblioteca Infantil de la Naturaleza, que cuenta con 1000 libros de literatura infantil para la divulgación y el aprendizaje de las ciencias naturales.
En marzo de 2023 fue reconocido como el primer «refugio climático» de la ciudad de Buenos Aires por la Agencia de Protección Ambiental, perteneciente a la Secretaría de Ambiente porteña. En promedio, se registraron cerca de 5 °C menos al comparar las temperaturas en su interior con las obtenidas en sus alrededores.
En 2025 y 2026 se llevaron a cabo diversas obras de restauración y puesta en valor del Jardín Botánico, que abarcaron su patrimonio arquitectónico y artístico, la accesibilidad y sus instalaciones destinadas a actividades científicas y educativas.
Entre las principales intervenciones se contó la restauración integral de la Casona, construida en 1881, que comprendió trabajos en su interior y exterior, la recuperación de fachadas, escaleras y carpinterías originales y la instalación de un ascensor para facilitar el acceso de personas con movilidad reducida a las plantas superiores. También se realizaron mejoras de accesibilidad en sectores de los senderos, manteniendo su trazado histórico, y se incorporaron señalización en braille, planos hápticos y sanitarios adaptados.
Durante 2025 fueron restauradas veinte esculturas del predio por especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte de la ciudad. En 2026 se recuperó además el funcionamiento de la Fuente del Pato y la Fuente Oval, mientras que el invernáculo principal fue sometido a tareas de limpieza y mantenimiento. Asimismo, se incorporaron un nuevo laboratorio y dependencias para las áreas de Educación y Ciencia y Técnica, destinadas a mejorar las tareas de propagación, investigación y conservación de especies.
El Día Nacional de la Botánica se conmemora en Argentina el 7 de septiembre de cada año, en el aniversario de la apertura del Jardín Botánico, concretada en 1898.
Thays concibió el Jardín Botánico con seis sectores fitogeográficos: cinco contienen especies de cada continente y uno está dedicado exclusivamente a las especies autóctonas de la Argentina. En cada sector los especímenes vegetales se ordenan sistemáticamente, según la clasificación taxonómica.
Aquí se encuentran zonas donde las plantas se ordenan de acuerdo a su origen, con un énfasis en la flora de Argentina. Se aprecian ejemplares procedentes de Asia, tales como ginkgos, nísperos, sugis y sóforas; de Oceanía, acacias, eucaliptos y casuarinas; de Europa, robles, avellanas y olmos; de África, helechos, palmeras y gomeros; y de América, sequoias, araucarias y cacaoteros.
Además cuenta con varios estilos de la jardinería paisajista, como el simétrico, el mixto y el pintoresco. Se distinguen el jardín francés (de trazado simétrico e inspirado en los Jardines de Versalles) y el jardín romano, donde se han reunido las especies vegetales que el botánico romano del siglo I, Plinio el Joven, tenía en su villa de los Apeninos, tales como cipreses, álamos y laureles.