Tal Día como Hoy

Jaffa

Parte sur y más antigua de Tel Aviv

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Jaffa, Jafa o Yafo (en hebreo יָפוֹ, , en hebreo tiberiano Yāp̄ô; en árabe يَافَا, ; en latín Japho o Joppe, esta última del griego antiguo Ιόππη, Joppa; Jope o Joppe en diferentes traducciones de la Biblia al español)​ es una ciudad portuaria de Israel en la costa mediterránea, situada inmediatamente al sur de Tel Aviv, con la cual forma, desde 1950, una misma entidad municipal, Tel Aviv-Yafo, dentro del distrito de Tel Aviv.

Se ubica en la llanura costera de Israel, bañada por el mar Mediterráneo, y es considerada uno de los puertos más antiguos del mundo.​ Su población se censa dentro del municipio que forma con Tel Aviv, y se estima en unos 54 000 habitantes; el 74% son judíos y el 26% árabes, la mayoría de los cuales residen en el barrio de Ajami.​

Jaffa es famosa por su asociación con las historias bíblicas de Jonás, Salomón y San Pedro, así como por la historia mitológica de Andrómeda y Perseo, y más tarde por sus naranjas.

El nombre de Jaffa es, probablemente, de origen semita occidental y está relacionado con la palabra hebrea yafa, que significa «bella».​ En hebreo la etimología indica que la ciudad se llama Jaffa por su belleza (yofi en hebreo).

En la Torá el Mediterráneo es el Mar de Yafo (en hebreo: ים יפו, Yam Yafo) y en el Midrash, el Mar de Yafo (en hebreo: ימה של יפו, Yama shel Yafo).

Otra versión es que el nombre de Jaffa, Yafo o Yaffa es una distorsión de Jaffee, palabra de origen semítico occidental, específicamente del cananeo,​​ la cual presta su fonética a las palabras de otros idiomas derivados de este lenguaje. Tanto en hebreo como en árabe la palabra tiene el significado de «bella» o «la bella».

Según una vieja leyenda, Jaffa fue nombrada así después de que Jafet, uno de los tres hijos de Noé, la construyera cuarenta años después del Diluvio universal.​

La tradición helenística relaciona el nombre con Iopeia, que es Casiopea, madre de Andrómeda. Después de Plinio el Viejo el nombre está conectado con Jopa, que era la hija de Eolo, dios del viento.

El nombre de la ciudad se menciona en las fuentes egipcias y en las Cartas de Amarna como Yapu.

El geógrafo árabe Al-Muqaddasi la menciona con el nombre de Yaffa,[cita requerida] que es utilizado por los árabes hasta nuestros días.

En Israel es llamada como La Ciudad Sin Par,​ en tanto que los árabes palestinos suelen llamarla La novia de Palestina[cita requerida] o La novia del mar.[cita requerida] Otros pueblos de oriente solían llamarla La novia de Oriente.[cita requerida]

Tel Yafo (la colina de Jaffa) contaba con gran importancia estratégica militar en la antigüedad porque su altura (40 m sobre el nivel del mar) ofrecía una vista privilegiada del puerto y de los alrededores de la ciudad. Las evidencias arqueológicas muestran que Jaffa estuvo habitada hacia 7500 a. C.​ El puerto natural de Jaffa se ha usado desde la Edad del Bronce, y sus primeros habitantes fueron probablemente cananeos.

La ciudad de Jaffa se menciona en un escrito de 1470 a. C. del antiguo Egipto, glorificando la conquista por el faraón Tutmosis III, quien escondió guerreros armados en grandes cestas y luego las obsequió al gobernador cananeo de la ciudad. La ciudad también es nombrada en las Cartas de Amarna por su nombre egipcio Ya-Pho. En 1991, se erigió nuevamente una réplica de los portones de Egipto, con la denominación del faraón Ramsés II, en su sitio original. La ciudad estuvo bajo poder egipcio hasta el año 800 a. C.

Jaffa es mencionada en la Torá como una de las ciudades hebreas de la Tribu de Dan (una de las Tribus de Israel), y de allí el término «Gush Dan», que se utiliza hoy en día para la planicie costera. Muchos descendientes de Dan vivieron a lo largo de la costa y se ganaban la vida como marinos y navegantes. En la "Canción de Débora" la pitonisa pregunta: "דן למה יגור אוניות": "¿Por qué quieres Dan detenerme en buques?"​

Tras la dominación cananea y filistea, el rey David y su hijo Salomón conquistaron Jaffa y utilizaron su puerto para llevar, desde la ciudad de Tiro, los cedros utilizados para la construcción del Primer Templo (2.º de Crónicas 2:16). La ciudad permaneció en manos de los judíos, incluso después de la división del Reino de Israel. En 701 a. C., en los días del rey Ezequías (חזקיהו), el rey asirio Senaquerib invadió la región de Jaffa.

También es el lugar donde el profeta Jonás se embarcó para Tarsis (Libro de Jonás 1:3) y fue el puerto de entrada para los cedros del Líbano para el Segundo Templo de Jerusalén (Libro de Esdras 3:7).

Después de un período de ocupación de babilónica, bajo el dominio del Imperio persa, Jaffa fue ocupada por los fenicios de Tiro. Derrotados por Alejandro Magno en el famoso asedio de Tiro, se especula que la ciudad conoció la dominación del Reino de Macedonia para luego ser controlada por el Imperio seléucida, aunque en permanente disputa por parte de la Dinastía Ptolemaica gobernante durante el período helenístico de Egipto.

Jaffa fue un puerto del Imperio seléucida que fue recobrado por los Macabeos (1.º de los Macabeos 10:76; 14:5). Durante la represión romana de la primera guerra judeo-romana, Jaffa fue capturada y quemada por Cestio Gallus. El historiador judío-fariseo Flavio Josefo escribió que ocho mil habitantes fueron masacrados. Los piratas que operaban desde el puerto reconstruido desataron la ira de Vespasiano, que arrasó la ciudad y erigió una ciudadela en su lugar, instalando una guarnición romana. Plinio el viejo la cita como; "Jope de los Fenícios, la más antigua luego del diluvio según la tradición".​

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