Jacinto Jijón y Caamaño (Quito, 11 de diciembre de 1890 - Quito, 17 de agosto de 1950) fue un destacado aristócrata, historiador, arqueólogo, coleccionista de arte y político ecuatoriano, nacido en Quito en el seno de una influyente familia. Bajo la mentoría del arzobispo y arqueólogo Federico González Suárez, dedicó gran parte de su fortuna y esfuerzo a la investigación científica, fundando la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos (hoy Academia Nacional de Historia) y financiando expediciones que sentaron las bases de la arqueología moderna en Ecuador.
Fue pionero en el uso de métodos estratigráficos para definir las secuencias culturales del Ecuador precolombino, colaborando con científicos como Max Uhle, Paul Rivet e impulsó la carrera de José Rumazo González. Identificó y clasificó culturas como la Proto-Panzaleo, Tuncahuán y Puruhá, además de realizar importantes excavaciones tanto en la sierra ecuatoriana como en el Perú. En la historia, destacó por su rigor crítico, al cuestionar la veracidad de la "Historia del Reino de Quito" del padre Juan de Velasco. Con sus investigaciones se fundó el Museo Jacinto Jijón y Caamaño y que en la actualidad, cuenta con 14.000 bienes, 12.500 arqueológicos y 1.600 de arte.
En su faceta política, Jijón y Caamaño fue un líder clave del Partido Conservador, llegando a ser candidato presidencial en 1924, proceso que terminó en un fraude electoral y un posterior levantamiento armado y exilio. En 1946, se convirtió en el primer Alcalde de Quito elegido por votación popular, gestión durante la cual impulsó la modernización vial, la planificación técnica y la conservación del patrimonio histórico de la ciudad.
Nació en la ciudad de Quito el 11 de diciembre en el año 1890. Hijo de Manuel Jijón y Larrea y de Dolores Caamaño y Almada. Sus apellidos Jijón Caamaño los unió con la inclusión "y" por ser costumbre de la época el usar apellidos compuestos, por lo que modificó su apellido uniendo el paterno con el materno. Estuvo emparentado con el expresidente Antonio Flores Jijón. Su tío el Mayor del Ejército del Ecuador Fernando Jijón, hermano de su padre, es el patriarca de la familia Jijón de Guayaquil y padre de Don Mario Jijón Peñaherrera, Fernando Jijón Merisalde separó sus bienes familiares por una disputa con su primo minusválido Carlos Jijón. De allí se diferencian los apellidos pero Jijón es el apellido original y Jijón y Caamaño un apellido modificado para fines fonéticos que requerían la venta de títulos nobiliarios de aquella época. Comenzó sus estudios en la Universidad de Quito (hoy Universidad Central del Ecuador) en derecho hasta que partió a Europa a estudiar idiomas, indispensables para continuar con la labor científica y académica que sería su pasión durante toda su vida. De regreso en Ecuador fundó la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Católicos tomando la posta del historiador Arzobispo Federico González Suárez al que conoció a los 16 años de edad.
Fundado el Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos americanos en 1918, elevada muy luego ésta a la alta categoría de Academia Nacional, Jijón, Presidente y protector de ella, publicó, en cada número, sabias monografías que iban esclareciendo diversos aspectos ignorados o superficialmente conocidos de la prehistoria ecuatoriana y continental e hizo, a la par, llamamiento eficaz a todos los especialistas de América para que diesen a la luz, en el mismo órgano, el resultado de sus trabajos, pues estaba convencido de que ni la historia, ni la prehistoria entregarían sus secretos sino en virtud de la labor tesonera y solidaria de todos los investigadores de América.
Entre 1912 y 1916 estuvo en Europa asistiendo a congresos, visitando archivos, bibliotecas y relacionándose con científicos de la época, antropólogos y arqueólogos. A través de sus estudios estratigráficos, definió la primera secuencia cultural del Ecuador precolombino. Su concepto difusionista, interpreta el desarrollo de los habitantes de estas tierras como el resultado de influencias culturales de los Andes centrales y Centroamérica. Definió las culturas: Proto-Panzaleo, Panzaleo, Tuncahuán y Puruhá. Contribuyó a definir mejor las culturas: Imbabura, Manteño-Huancavilca e Inca. Fue gran amigo del arqueólogo e investigador alemán Max Uhle a quien invitó a Ecuador y con quien realizó algunos trabajos de investigación.
En 1929, como arqueólogo ya establecido invitó al joven José Rumazo González a colaborar en trabajos de arqueología junto a Uhle. Fruto de esto publicaría Rumazo su investigación El Ecuador en la América Prehispánica en 1933, donde retrataría la importancia de Jijón y Caamaño en las siguientes palabras:
Colaboró además con el antropólogo Paul Rivet quien llegó a Ecuador junto a la Segunda Misión Geodésica Francesa y después desarrollaría su teoría oceánica de la población del continente americano.
Realizó excavaciones arqueológicas desde 1912 en la sierra, en Manabí. Su destierro del Ecuador lo condujo a Lima, Perú, donde entre el 15 de marzo y el 11 de julio de 1925 hizo excavaciones en el Complejo Maranga de la antigua Cultura Lima. Luego pasó al Cusco, donde vivió entre 1926 y 1928 y, finalmente, visitó Tiahuanaco en Bolivia antes de volver a Ecuador, en 1929.
Sus primeros trabajos publicados "El Tesoro del Itschimbía" y "Los Aborígenes de la Provincia de Imbabura en la República del Ecuador", vinculaban en metodología y tema a los trabajos de González Suárez reflejados en su libro "Los Aborígenes de Imbabura y el Carchi". Sin embargo, el aporte de Caamaño se encontraba en la realización de excavaciones en los lugares de interés. Específicamente en tres, a saber: las haciendas del Hospital y San José en Imbabura y el pueblo del Quinche, en Pichincha. Aquí también se empiezan a esbozar los argumentos que después conformarían la crítica a la Historia del Reino de Quito de Juan de Velasco. En el estudio introductorio a su obra que forma parte de la Biblioteca Ecuatoriana Mínima, el historiador Julio Tobar Donoso destacó su rol como discípulo y continuador de González Suárez, llamándolo su alter ego en los estudios de la prehistoria de ese país. Además, también complementó sus estudios arqueológicos con sus investigaciones históricas, siguiendo a su maestro, y publicó una vasta obra histórica que incluye títulos como "Disertación acerca del establecimiento del Colegio de San Fernando" y su brillante aporte sobre la "Influencia de Quito en la emancipación del Continente Americano".
Debate con Pío Jaramillo Alvarado
Fruto de sus investigaciones, Caamaño se convenció de los errores en la publicación de Juan de Velasco y publicó entonces su Examen crítico de la veracidad de la "Historia del Reino de Quito". Esta monografía causó una reacción puesto que Velasco es uno de los historiadores más importantes de la época colonial de Ecuador, probablemente junto a Pedro de Mercado son siempre las principales referencias. No solo eso: es la primera historia que toma a Ecuador como un país y lo narra desde esa perspectiva, por lo que la crítica no fue bien recibida. La respuesta de Pío Jaramillo Alvarado se puede ver en varios escritos, como por ejemplo en "El indio ecuatoriano", donde detalla las distintas posiciones de varios autores respecto a la validez de la obra de Velasco y busca defender las imprecisiones haciendo la distinción entre historia y leyenda. Esto es importante ya que en la obra de Velasco, no solo se guía por investigaciones historiográficas sino también por testimonios orales y leyendas populares. Si bien el argumento de Alvarado es válido en algunas aseveraciones al final del debate, se terminó dando la razón a Caamaño y ahora se valora la obra de Velasco por su importancia patriótica antes que histórica.
Colaboración con los científicos de la Segunda Misión Geodésica
Durante esta época Ecuador recibió la visita de científicos franceses a propósito de la segunda misión geodésica francesa. Esta tenía como objetivo el afirmar el tamaño y la forma de la Tierra, a través de la reelaboración y revisión de algunas mediciones realizadas durante el siglo XVIII. Sin embargo, también incluyó a antropólogos que venían a investigar las posibles causas de la población del continente. En el año 1913, González Suárez envío una carta recomendando a Jijón y Caamaño para que conozca a Paul Rivet. Con el estudiarion Antropología, Física y Craneología. Por otro lado con René Verneu y Salomón Reinach enfocaron sus investigaciones en Etnología y Lingüística. Esto les permitió que un año más tarde representen a Ecuador en el Congreso de Historia y Geografía de Sevilla. Además, publicaría su monografía “Los Tinculpas y notas acerca de la metalurgia de los aborígenes del Ecuador” donde incluiría notas bibliográficas sobre los antropólogos y exploradores Georges de Crequi-Montfort y Paul Rivet.