Jaca (en aragonés: Chaca)es un municipio y una ciudad española de la provincia de Huesca, en la comunidad autónoma de Aragón. Es capital de la comarca de la Jacetania.
El término municipal, que tiene una población de 14 024 habitantes (INE 2025), incluye, además del casco urbano de Jaca, los núcleos de Abay, Abena, Ara, Araguás del Solano, Ascara, Asieso, Astún, Atarés, Badaguás, Banaguás, Baraguás, Barós, Bernués, Bescós de Garcipollera, Binué, Botaya, Caniás, Espuéndolas, Fraginal, Gracionépel, Guasa, Guasillo, Ipas, Jarlata, Lastiesas Altas, Lastiesas Bajas, Lerés, Martillué, Navasa, Navasilla, Novés, Orante, Osia, Ulle y Villanovilla, denominados «barrios rurales». También incluye los núcleos despoblados de Acín, Bataraguá, Bergosa, Bescansa, Larrosa y Yosa de Garcipollera, y la población residente en Puerto de Astún, la urbanización de la estación de esquí de Astún.
Jaca es la capital de la comarca de La Jacetania y dista 72 km de Huesca y 143 km de Zaragoza. El término municipal está atravesado por la autovía A-23 y por las carreteras nacionales N-240, que discurre por el Canal de Berdún hacia Pamplona, y N-330, entre los pK 636 y 649, que conecta con Canfranc y Huesca, además de por las carreteras autonómicas A-1205, que conecta con Riglos, y A-1603, que se dirige hacia Santa Cruz de la Serós.
La ciudad de Jaca se halla en la depresión media altoaragonesa, entre las sierras interiores del Pirineo. La ciudad se alza en una meseta situada a 820 m de altitud, junto al río Aragón, que se dirige hacia el oeste por la canal de Berdún. El municipio tiene una extensión muy amplia, de 392 km².
La altitud de la zona oscila entre los 2197 m de la Punta de La Espata, al noreste, en el límite con Villanúa, y los 670 m junto al río Aragón a su entrada en Santa Cilia de Jaca. Tal diferencia ha facilitado la existencia de gran variedad de formas de relieve, que van de los fuertes escarpes y abruptas laderas dominantes en la mitad norte, a las suaves lomas y extensos sistemas de glacis-terrazas de la zona sur, donde configuran un relieve más horizontal. Por el norte del Canal de Berdún se encuentra la sierra de Novés (918 m), que se extiende entre el valle de Aísa (río Estarrún) y la sierra de los Ángeles (pico Grosín, 1423 m), que a su vez hace de límite occidental del valle de Canfranc (río Aragón). Por el noreste, la sierra de Baraguás (pico Alvarín, 1551 m) separa el Valle de la Garcipollera (río Ijuez) de la Val Ancha y el río Gas, afluente del Aragón. Al sur del Canal de Berdún, destaca la sierra de San Juan de la Peña (1546 m) y la Peña Oroel (1770 m).
El clima de Jaca se denomina como oceánico de interior con matices de clima continental.
La temperatura media anual es de 12,2 °C por lo que las temperaturas no son muy elevadas, excepto en verano: pudiendo bajar de los –10 °C en invierno y subir a más de 35 °C en verano. Las precipitaciones, que alcanzan los 768 mm anuales, son más importantes en invierno, primavera y otoño, pudiendo ser de nieve en estas estaciones, con espesores importantes. El verano es la estación menos lluviosa acompañada de algunas tormentas que varían según la temporada. El viento puede llegar a soplar con rachas muy fuertes durante el invierno. En las estaciones de esquí del entorno hay que destacar las importantes nevadas que pueden empezar en octubre-noviembre y acabar en abril-mayo.
Aparece citada en la documentación histórica a partir de 828 como Jaca, Iaca, Iacca, Iace, Iaceensium, Iacensis, Iaccensium, Iacha, Iaka, Gacea y Yaca.
Iaca o Iacca —nombre antiguo de Jaca— era la capital de los iacetanos, citados por el historiador griego Estrabón (siglo I) como un pueblo que se extendía desde las estribaciones del Pirineo hasta las llanuras, llegando hasta la región de los ilergetes alrededor de Ilerda (Lérida) y Osca (Huesca).
Poco se sabe de su límite occidental, pero se ha sugerido que pudo estar en Navardún, término céltico que aludiría al antiguo nombre de unos extintos navarri sobre los cuales surgió luego el topónimo Navarra. Los iacetanos (Iakketanoi, en griego) eran parientes de los aquitanos (Akkitanoi), siendo ambos pueblos parecidos. De acuerdo a Estrabón, hubo entre los iacetanos reminiscencias de usos matrilineales, predominio del pastoreo, agricultura complementaria —acaso a cargo de las mujeres— y actividades guerreras como solución habitual a los problemas económicos.
Iaca acuñó moneda autónoma con alfabeto ibérico y se piensa que controlaba la actual Jacetania y la Canal de Berdún
Excavaciones arqueológicas dentro del casco urbano han descubierto en el nivel más profundo fragmentos de cerámica fabricada a torno con «técnica ibérica», así como cerámica campaniense de tipo A. Dicho material, fechado en el siglo II a. C., supone la aparición de los primeros indicios arqueológicos que se pueden relacionar con la población indígena de Iaca.
Existe una hipótesis alternativa, menos plausible, postulada en el siglo XVI por el cronista imperial Florián de Ocampo —y que decía haber explicado Alonso de Nebrija—, que afirma que Jaca fue fundada por el capitán griego Dionisio Baco —de sobrenombre Yaco— en el año 1325 a. C.
En el año 195 a. C., el cónsul romano Marco Porcio Catón inició la conquista de la ciudad que terminó en la primavera de 194 a. C. A finales del siglo III a. C. y comienzos del II a. C., los iacetanos habían efectuado numerosas expediciones de rapiña sobre los suesetanos afincados en las llanuras centrales de Aragón y parece ser que, en general, lo habían hecho impunemente.
Conociendo la enemistad entre iacetanos y suesetanos, Catón situó a estos últimos delante de la escasa caballería romana ante las puertas de Iaca, provocando la salida de los montañeses, acostumbrados a vencer siempre a sus vecinos; una vez quedó desguarnecida la ciudad, esta fue conquistada por el cónsul.
Integrada en el Imperio romano, Jaca constituyó un punto de vigilancia de los caminos del Pirineo y desarrolló una próspera economía cuyo auge se mantuvo hasta el siglo III. En el siglo IV entró en decadencia por la amenaza de los bandidos que atacaban a las caravanas y a los mercaderes que transitaban los caminos pirenaicos.
En las montañas de los Pirineos se conservaron territorios cristianos tras la conquista de los árabes debido al protectorado carolingio establecido por Carlomagno en la llamada Marca Hispánica. Uno de esos condados fue el núcleo del Reino de Aragón. Hacia 920, establecido por el Reino de Pamplona como condado independiente de los francos, Galindo II Aznárez repobló antiguas poblaciones de la cuenca del río Aragón, a lo largo de la cual se articulaba el condado, entre las que se encontraba Jaca, que entonces era una fortaleza habitada por unos pocos pobladores, una aldea con actividad meramente agropecuaria. Pertenecía a una zona dependiente del monasterio de Siresa y contaba con un monasterio con una iglesia de planta basilical, una nave y cabecera plana, que fue reformada en el siglo XI y derribada en 1841.
Jaca era a comienzos del siglo XI un castro (o campamento militar fortificado) perteneciente al Reino de Pamplona, a cuyo entorno había surgido un conjunto exiguo de viviendas, pero que iría cobrando cada vez mayor importancia por su situación al pie del paso de Somport (uno de los más accesibles para acceder a Francia desde la Edad Antigua) y por su situación estratégica en el Camino de Santiago que, en este siglo, iba a cobrar creciente importancia, y como cabeza del camino hacia Pamplona que recorría la Canal de Berdún.