El Júcar (en valenciano, Xúquer; en aragonés, Xúcar) es un río de la península ibérica, que discurre por el este de España y atraviesa las provincias de Cuenca, Albacete y Valencia hasta desembocar en el mar Mediterráneo. Con una longitud de 509 km, es el decimonoveno río más largo de los que desembocan en el Mediterráneo. Era conocido como Sucro por los romanos. Nace a 1700 m sobre el nivel del mar, en la vertiente meridional del cerro de San Felipe (Tragacete) (Montes Universales), en el paraje conocido como los Ojos de Valdeminguete y cerca también del nacimiento de los ríos Cuervo (cuenca del Tajo), Guadalaviar-Turia, Cabriel (cuenca del Júcar) y del propio Tajo, en la Cordillera Ibérica. Puede decirse que las principales sierras de la zona limítrofe entre Cuenca y Teruel, en especial, los Montes Universales, constituyen el principal divortium aquarum o la principal divisoria de aguas entre los ríos de la vertiente atlántica y los que drenan hacia el Mediterráneo incluyendo, obviamente, a la cuenca del río Ebro con el nacimiento del río Jiloca en el subsuelo de las parameras de Pozondón (al norte de los Montes Universales).
En su curso bajo, el río hizo desde el siglo XIII al XVIII de límite norte de la Gobernación de Játiva.
Toponimia de la cuenca del Júcar
Un trabajo de Joan Carles Membrado Tena, de la Universidad de Valencia, titulado Toponimia sucronense en Valencia, trata este tema. Coexisten topónimos de origen prerromano con otros propiamente romanos, árabes (muy numerosos, especialmente en el curso bajo, en la Comarca de La Ribera), valencianos y castellanos.
Las primeras menciones del río están atestiguadas por geógrafos de la Antigüedad, quienes lo denominaron en latín «Sucro» (genitivo: «Sucrōnis»). Los árabes de Al-Ándalus lo llamaban «Xuqr» (como se atestigua, por ejemplo, en «al-Jazira Xuqr», la isla del Júcar, de ahí el nombre de la ciudad de Alcira).
En valenciano, en el curso bajo del Júcar, es conocido como «Xúquer».
En su curso alto, el río Júcar recorre las tierras montañosas de Cuenca con una dirección norte-sur en una zona de precipitaciones medias superiores a los 800 mm anuales por lo que alcanza un caudal absoluto en Cuenca de 11,25 m³/s y un relativo de 11,43 l/s/k².
Esta parte de su curso es sumamente pintoresca y podría definirse como un verdadero muestrario de formas cársticas del relieve. En especial abundan los cañones y gargantas entalladas por los propios ríos, así como las cuevas, las torcas, dolinas, lenares y otros fenómenos de erosión fluvial en rocas calizas. Los ejemplos más notables de estas formas cársticas pueden encontrarse en la Ciudad Encantada, en Las Majadas y en el propio cauce del río Júcar y varios de sus afluentes, como es el caso del río Huécar en la propia ciudad de Cuenca, el cual forma la Hoz del Huécar, donde se encuentran las famosas Casas Colgadas de Cuenca y en la acumulación de arcillas de descalcificación de las margas en las partes deprimidas, formando lo que se conoce como dolinas o planicies arcillosas. Antes de llegar al Ventano del Diablo recibe a su afluente, el río Uña, por su margen derecha, el cual forma una laguna justo antes de la confluencia, al represar sus aguas por el dique que se forma en la ribera derecha del Júcar.
En realidad, no resulta fácil explicar lo que podríamos definir como curso medio en el caso del río Júcar. Si se tratara de un pequeño torrente, en el que se pueden identificar sobre el terreno las tres partes en que se divide (cuenca de recepción, canal de desagüe y cono de deyección) no se presentaría este problema. Y tampoco se presentaría en el caso de un río típico, en el que entre la parte montañosa de mayor pendiente y el curso bajo, con un desnivel mínimo, se presenta una parte intermedia en la que la pendiente y la erosión que produce son aún bastante fuertes (el Guadalquivir sería un ejemplo en este sentido).
En el caso del Júcar, la salida hacia la llanura aluvial que forma la comarca valenciana de La Ribera procede de una zona bastante abrupta, donde el río va muy encajado y esa llanura aluvial constituye una zona bastante reducida. Así pues, el Júcar se podría considerar como un río que sólo presenta, a grandes rasgos, dos tramos: uno montañoso (o con mayor propiedad, mesetario) y uno de llanura. En resumen, el curso medio del Júcar podría considerarse ubicado entre Villalba de la Sierra (cerca del Ventano del Diablo) y el pantano de Tous (84 m s. n. m.) en el comienzo de La Ribera que ya forma parte del curso inferior.
Sin embargo, esta extensa parte media del Júcar no es completamente uniforme, y presenta tramos donde forma meandros divagantes y otras zonas de mayores pendientes, en los que se encaja profundamente, como es el área de meandros encajados donde se encuentra la localidad de Alarcón (Cuenca). Precisamente, es en esta localidad donde se encuentra la presa homónima que embalsa las aguas del Júcar a lo largo de más de 40 km de longitud, lo cual da idea de la escasa pendiente en este tramo. El que se encaje en el relieve en Alarcón significa el inicio de una zona de mayor pendiente en el punto donde se desvía de nuevo hacia el sur, donde comienza la gran curva hacia el este para salir de la región de La Mancha.
Antes recogerá, por medio de un cauce artificial desde Albacete (municipio por el que discurre el Júcar), el Canal de la Reina María Cristina, y a la altura de la localidad de Valdeganga, los excedentes hídricos que manan por los rebosaderos del acuífero de Los Llanos, nutrido este a su vez por la cuenca endorreica del Río Jardín/Balazote que viene desde la alta Sierra de Alcaraz.
Así pues, en La Mancha (concretamente, en La Manchuela), el Júcar describe un arco de unos 90° y cambia su dirección hacia el este, como resultado de un antiguo fenómeno de captura que ocurrió hace unos dos millones de años, y después del codo de captura, toma la dirección hacia el este para buscar el Mediterráneo, y su curso dibuja numerosos meandros encajados (la Hoz del Júcar, con cortes de unos 150 m de altura, entre Jorquera (Albacete) y Alcalá del Júcar (Albacete), abiertos en una especie de relieve ligeramente plegado que formaba originalmente la divisoria de aguas entre la vertiente atlántica y la mediterránea. Aquí su caudal absoluto disminuye debido a la utilización de sus aguas (antes ya se ha iniciado el trasvase Tajo-Segura) y la menor cantidad de lluvias. Cosme Morillo nos describe el fenómeno de captura y las consecuencias del mismo:
Además de los meandros divagantes también existen antiguos meandros abandonados que dan fe de una antigua migración del cauce cuando la erosión regresiva del río capturó el curso actual del mismo, con lo que los meandros ya existentes comenzaron a profundizarse y encajarse en el relieve.
Poco después vuelve a encajarse en la depresión tectónica de norte a sur por donde discurre la carretera N-330 y en Cofrentes, donde se ubica la Central nuclear de Cofrentes, recibe al Cabriel (su afluente más importante) y sus aguas son represadas en el embalse de Embarcaderos, tras de lo cual vuelve a encajarse profundamente en el macizo del Caroche, a lo largo de un cañón de unos 350 m de altura, entre las muelas de Cortes de Pallás (Valencia) y del Albéitar.
En esta zona encajada entre estratos buzando hacia afuera del cauce, lo que indica probablemente un antiguo anticlinal fallado y erosionado (valle anticlinal), visible en la imagen tomada cerca del salto de Millares, el río se ha represado en una sucesión de embalses escalonados hasta llegar al más reciente e importante, el pantano de Tous, ubicado a unos 84 metros sobre el nivel del mar, a partir del cual entramos de lleno en la llanura aluvial de la Ribera.
Tras atravesar la zona montañosa del Caroche y salir del embalse de Tous, alcanza su máximo caudal en Sumacárcel, con 49,22 m³/s y 2,75 l/s/k²; en este punto, o para ser más precisos, en la Masía de Mompó (en el tradicional sitio de aforo), el Júcar se abre en la llanura después de haber pasado por los cañones y gargantas donde se ubica el pantano de Tous, y a partir de ese momento sus niveles disminuyen debido al intenso aprovechamiento para el regadío en las Riberas Alta y Baja.