Tal Día como Hoy

Józef Beck

Político y diplomático polaco

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Józef Beck (['juzɛf 'bɛk] José Beck; (Varsovia, Polonia, 4 de octubre de 1894 - Stanesti, Rumanía, 5 de junio de 1944) fue un político Polaco. Entre el 2 de noviembre de 1932 y el 30 de septiembre de 1939 desempeñó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Beck estaba estudiando en la facultad de ingeniería.​ Durante la guerra se afilió a la Organización Militar Polaca (Polska Organizacja Wojskowa, o POW), formación clandestina fundada en octubre de 1914 por Józef Piłsudski, futuro mariscal y jefe de estado polaco. Enrolado en 1914,​ Beck sirve hasta 1917 en la primera brigada de las Legiones Polacas y es edecán de Piłsudski. Cuando las Potencias Centrales arrestan a sus miembros Beck logra escapar.

Tras la independencia, Beck es nombrado comandante de una batería de artillería y pasa a formar parte del Alto Mando polaco. Entre 1922 y 1923 sirve como agregado militar en Francia,​ donde no es bien recibido.​

En 1926 participa en el golpe militar que lleva al poder a Piłsudski.​

De 1926 a 1930 es jefe del estado mayor del ministerio de asuntos militares y, de 1930 a 1932, como vice primer ministro​ y viceministro de exteriores.​

Viceministro de exteriores desde 1930, Beck llega al ministerio como hombre de confianza de Piłsudski.​

Al frente del ministerio a lo largo de la mayor parte de la década de los años treinta, Beck se caracterizó por su trato altivo y cortante con sus interlocutores extranjeros, lo que le convirtió en un personaje impopular tanto entre sus colegas en la Sociedad de Naciones como ante Francia y Gran Bretaña, las principales potencias occidentales hasta el resurgir alemán.​

Polonia como gran potencia y la Tercera Europa

Beck llegó al ministerio en noviembre de 1932 y su nombre quedó pronto asociado a la política exterior polaca de la década, hasta la derrota del país en la Segunda Guerra Mundial.​ Esta política consistía en reclamar para la nación el puesto de gran potencia en la política europea y mantener unas relaciones igual de buenas y distantes con sus grandes vecinos al este (la Unión Soviética) y al oeste (Alemania).​ Para lograr la posición de gran potencia, tanto Pilsudski como más tarde Beck trataron, desde 1931, de construir un bloque de países (la llamada Tercera Europa) aliados con las naciones del este europeo, entre Alemania y la Unión Soviética.​ Dadas las grandes diferencias políticas entre vecinos, solo un cierto anticomunismo y el miedo a caer bajo el poder de alguna potencia europea unía a todos estos países, dificultando el objetivo de Beck.​

Ante la postura ambigua de Francia y Gran Bretaña, que aparecían dispuestas a realizar concesiones para apaciguar al nuevo canciller Hitler, Piłsudski decidió lograr la aclaración de las relaciones con Alemania, antes de que un acuerdo entre las potencias occidentales pudiese empeorar la posición polaca.​ Para ello se llevaron a cabo negociaciones secretas con Hitler a la vez que se daba la impresión de estar dispuestos para realizar una intervención militar si no mejoraban las relaciones entre los dos países.​

En mayo de 1933, una entrevista entre el canciller alemán y un representante polaco logró la mejora inmediata de relaciones,​ que culminó en enero de 1934 en la firma del pacto de no agresión entre las dos naciones.

Tras la muerte del Mariscal, un conjunto de sus colaboradores pasó a ejercer el poder. La figura más destacada de entre ellos fue Beck.

Cuando la crisis entre Alemania y Checoslovaquia se acentuó en la primavera de 1938, Beck quedó convencido de la falta de intención de las potencias occidentales y la Unión Soviética de intervenir del lado checoslovaco, decidiendo cooperar con Alemania de manera indirecta, a cambio de ciertas compensaciones.​ Hitler, interesado al principio con la posibilidad de lograr la cooperación polaca en su disputa con Checoslovaquia, perdió interés en su apoyo cuando quedó claro que Francia y Gran Bretaña estaban dispuestas a aceptar sus exigencia, haciendo innecesario el apoyo polaco.​

Beck presentó un ultimátum a Checoslovaquia a finales de septiembre, independientemente de las exigencias alemanas y con la intención de no aparecer como un títere e Hitler, por el que logró pequeñas concesiones territoriales.​ La crisis, sin embargo, no se resolvió satisfactoriamente para Polonia: Hungría, tradicional aliado, acudió a los oficios del Eje para lograr parte de sus ambiciones territoriales (Primer arbitraje de Viena) y Francia y Gran Bretaña vieron con malos ojos el apoyo polaco a Hitler durante la crisis.​

Danzig y el desencadenamiento de la guerra mundial

Tras lograr la anexión de las zonas fronterizas checas y la neutralización política y militar de Checoslovaquia, Danzig pasó a ser el siguiente objetivo de Hitler. A pesar de sus deseos de mantener las buenas relaciones con los alemanes, Beck hubo de reconocer el empeoramiento de la situación.​ El 10 de noviembre de 1938 las autoridades de la ciudad libre aprobaron leyes similares a las de Núremberg.​ Aun así, en diciembre aún estaba convencido de la posibilidad de evitar la crisis debida a la ciudad entre los dos países y la posibilidad de mantener buenas relaciones con Alemania.​ En su reunión con Hitler en enero de 1939 este trató de calmar las inquietudes del ministro polaco, dejando que fuese el ministro de exteriores Ribbentrop quien reclamase la vuelta de Danzig a poder alemán y rechazando una solución por la fuerza.​

La ocupación alemana del resto de Bohemia y Moravia a mediados de marzo sin consultar al gobierno polaco y la de Memel una semana después volvieron a avivar los miedos polacos.​ La ocupación húngaro-polaca de Rutenia el 16 de marzo de 1939 que creó una frontera común entre ambos países fue una pobre compensación.​

La conversación entre Ribberntrop y el embajador polaco en Berlín el 21 de marzo de 1939 en que el primero exigió la resolución de las diferencias entre los dos países se consideró un ultimátum alemán.​ Beck decidió mantener al posibilidad de un acuerdo con los alemanes, pero sin ceder en los derechos polacos, rechazando admitir exigencias.​

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