En política, la izquierda es el sector del espectro político que defiende la igualdad social y el igualitarismo, frecuentemente en contraposición a las jerarquías entre individuos.
El término «izquierda» se utilizó por primera vez para referirse al republicanismo, el renacimiento de la democracia durante la Revolución francesa y el liberalismo clásico. Después también comenzó a aplicarse a la socialdemocracia, al progresismo, al laborismo, y al socialismo, aunque algunos sectores, especialmente de la derecha política, usan el término también para referirse al comunismo y varias formas de anarquismo, mientras que en algunos países, como Estados Unidos y Canadá, se le suele describir como de izquierda al socioliberalismo y al liberalismo moderno. A la izquierda política también se le asocia con los movimientos por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra y al ecologismo.
El término izquierda política, como el de derecha política, tiene su origen histórico en la votación que tuvo lugar el 28 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey solo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente.
Esta manera de sentarse se trasladó a la Asamblea Legislativa, que se reunió por primera vez el 1 de octubre de 1791. Los diputados sentados a la derecha pertenecían al Club des Feuillants y al grupo de los girondinos, portavoces republicanos de la gran burguesía. En el centro figuraban diputados independientes, carentes de programa político definido. A la izquierda diputados inscritos en el club de los jacobinos, que representaban a la pequeña burguesía y el Club de los cordeliers, que representaban al pueblo llano parisino.
Así el término izquierda quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el término «derecha» quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios.
Izquierda democrático-reformista
La «izquierda democrático-reformista» es la que propugna que el principal marco de actuación deben ser las elecciones libres (en que no existe coacción sobre el votante y se presentan los resultados de manera transparente), la acción parlamentaria y las reformas progresivas y con amplio consenso en amplios sectores sociales. Es el tipo de izquierda predominante en la mayor parte de los sistemas democráticos de principios del siglo XXI. Ideológicamente rechaza los sistemas políticos dictatoriales y marca distancia con cualquier teoría que inspire dicho tipo de sistemas dictatoriales. Actualmente son las corrientes mayoritarias dentro de la izquierda democrática-reformista:
Socialdemocracia: Defiende la igualdad social y el estado de bienestar dentro de una democracia liberal. La socialdemocracia está relacionada con el socioliberalismo y el progresismo, así como también con el laborismo.
Socialismo: Se distingue de la socialdemocracia, el progresismo, el socioliberalismo y el laborismo por ser más crítico del sistema capitalista y por buscar soluciones más drásticas a las desigualdades y problemáticas socioeconomicas. Dentro de este grupo se encuentran principalmente el ecosocialismo y el socialismo democrático.
Esta última rama de la izquierda usualmente está desvinculada de otras opciones de izquierda, como la izquierda revolucionaria que propugna cambios estructurales radicales y relativamente rápidos y abruptos. Así la izquierda democrático-reformista antepone el progresismo y el reformismo, a métodos más expeditivos y que pudieran topar con un mayor grado de rechazo en ciertos sectores socioeconómicos que podrían oponerse a esos cambios, especialmente si se realizan de manera acelerada y sin el consenso suficiente.
Este tipo de izquierda se remonta al siglo XIX, y tuvo un papel destacado en periodo revolucionario europeo de 1848. La Revolución rusa de 1917 o la revolución alemana de 1918 contaron con una amplia participación de movimientos de izquierda revolucionaria, y tendrían una considerable influencia en las décadas posteriores tanto en Europa como América. En el período 1960-70, existió un número importante de grupos armados insurgentes y de guerrillas de extrema izquierda. Estos grupos lucharon por hacer caer a regímenes ideológicamente opuestos a ellos y propugnaban la equidad y la igualdad, frecuentemente desde postulados marxista-leninistas. Este tipo de guerrillas y grupos fueron especialmente frecuentes en Latinoamérica (y en menor medida en África y Asia), donde la constante pobreza e inequidad de sus sociedades llevaron a sectores de las clases menos favorecidas a la lucha armada. También han existido agrupaciones políticas de izquierda revolucionaria que conforman partidos políticos y se presentan a elecciones, mostrándose en contra del modus operandi del foco guerrillero.
Por lo general, estos grupos de izquierda son conocidos como extrema izquierda o ultraizquierda debido a que los detractores del comunismo (conservadores, liberales, socialdemócratas, etc.) suelen usar esos términos de connotación peyorativa como una generalización sobre cualquier posición que critique al sistema capitalista o democrático, a la propiedad privada y a la economía de mercado, por lo que es frecuente que la derecha considere a la izquierda revolucionaria como «extremista».
Por su parte, la llamada izquierda revolucionaria no se denomina a sí misma con la terminología peyorativa con la cual la derecha y otras ideologías rivales la denominan, sino que ellos prefieren términos como izquierda tradicional, que hace alusión a que sus ideologías se basan en los principios originales de los pensadores socialistas y marxistas, que tradicionalmente dieron origen a los movimientos políticos de izquierda.
Por otro lado, dentro del propio ámbito de las diferentes corrientes de izquierda revolucionaria, ninguno de ellos se considera «extremista» o de «ultraizquierda», pero sí hacen tales críticas a otros sectores opuestos, como es el caso de los trotskistas, quienes por apelar a la revolución intelectual y obrera, e incluso a la democracia socialista, no se consideran «extremistas» ni de «ultraizquierda», pero sí consideran de esa forma a los antirrevisionistas, ya que estos avalan regímenes, como los de Stalin, Mao Tse-Tung o Enver Hoxha, y también a los partidarios de la guerrilla foquista se los considera como de ultraizquierda.
Cabe aclarar que en la actualidad, varias fuerzas políticas socialistas o comunistas están organizadas en partidos políticos y luchan por un cambio hacia el socialismo mediante los parámetros de las democracias liberales.
Marxismo-Leninismo: Defiende la conquista del poder por el proletariado, la extinción de la propiedad privada sobre los medios de producción y la desaparición de las clases sociales.
Maoísmo: Versión del marxismo-leninismo aplicado a los países semifeudales y semicoloniales diferenciándose de los países capitalistas, llamándose «pensamiento de Mao Zedong».
Trotskismo: Defiende la abolición de cualquier organismo estatista, la organización bajo la superestructura del socialismo y la abolición de la diferencia entre las clases sociales, todo de una forma voluntaria y gradual,[cita requerida] según un Programa de Transición que conduzca a la clase trabajadora a desarrollar la Revolución Permanente en pos de la Emancipación.