Ismaíl I (Granada, 1279 ‑ Granada, 6 de julio de 1325) fue el quinto soberano de la dinastía nazarí de Granada entre los años 1314 y 1325, tras destronar a su tío, el emir Nasr. Tras once años y medio de gobierno; le sucedió su hijo Muhámmad IV.
Inaugura el cambio de rama familiar reinante dentro de la dinastía nazarí. El padre de Ismaíl I, el caudillo Abu Said Faray, fue uno de los hombres más poderosos e influyentes del reino, llegando a conquistar la plaza de Ceuta. Faray era sobrino de Muhammad ibn Nasr, primer emir de Granada.
En la levantisca ciudad de Málaga, se declaró independiente en 1312 y proclamó emir a su hijo Ismaíl I, de treinta y cinco años de edad. En 1314, y tras varias batallas en los alrededores de Granada, entraron ambos en la capital nazarí, tomando posesión de la Alhambra. Designó secretario al poeta Ibn al-Yaayab, maestro epigráfico que decoró las estancias palaciegas levantadas en la Alhambra por Ismaíl I, aposentos que, en época de Yúsuf I, fueron reemplazados por el de Comares, la puerta de las Armas y una Mezquita. Acuñó moneda en oro (dinar) en la ceca de Granada. Prohibió el consumo de bebidas alcohólicas y la aparición de esclavas cantoras ante hombres en los banquetes.
Accedió al trono tras destronar, con la ayuda del general meriní Ozmín, al sultán Nasr, quien buscó el apoyo de los castellanos para recuperar el poder, teniendo que hacer frente a la sublevación en Guadix del derrocado Nasr, quienes llegaron a infligirle la derrota de Guadahortuna en 1316. El infante Pedro, hermano del difunto rey Fernando IV de Castilla y tutor de su sobrino, el rey Alfonso XI, menor de edad, efectuó diversas campañas de saqueo por tierras granadinas, pero el rey Ismaíl reaccionó y en el año 1319 solicitó ayuda a los benimerines que sin embargo impusieron duras condiciones por su ayuda, siendo rechazadas por los nazaríes. Sin la ayuda de sus antiguos aliados, Ismail armó a su ejército y en una batalla que tuvo lugar en la Vega de Granada, y conocida como el Desastre de la Vega de Granada, los infantes Pedro y Juan, tutores del rey Alfonso XI, fueron derrotados y muertos por el mismo y fatídico general Ozmín. Se inauguró entonces un periodo de treguas entre el reino de Granada y el reino de Castilla. Unos años después, el rey Ismaíl logró recuperar diversas plazas fronterizas, entre ellas Baza, Orce o Huéscar, en cuya conquista se emplearon cañones. Al año siguiente, fue saqueada la ciudad de Martos, pero al poco tiempo el rey Ismaíl I fue asesinado en la Alhambra de una puñalada en la carótida, cuando se dirigía al salón de audiencia.
Abu'l-Walid Ismail ibn Faraj era hijo de Fátima bint al-Ahmar y Abu Said Faraj ibn Ismail. La madre era hija del sultán Muhammad II (1273-1302) y hermana de los sultanes Muhammad III (1302-1309) y Nasr (1309-1314), hijos y sucesores inmediatos de Muhammad II. El padre también era miembro de la familia real: era hijo de Ismail ibn Nasr, hermano del fundador de la dinastía nazarí, Muhammad I (1238-1273). Esto hacía que Ismail estuviese vinculado a la dinastía nazarí tanto por parte de madre (era nieto de Muhammad II y bisnieto de Muhammad I) como por parte de padre (era nieto de Muhammad I). Abu Said desposó a Fátima durante el reinado del padre de esta, Muhammad II; era un consejero de confianza del sultán, además de ser su primo. El sultán lo nombró gobernador de Málaga, que era la segunda ciudad del emirato de Granada, tras la capital, Granada, el puerto principal y la vía de comunicaciones con el exterior. El padre de Abu Said, Ismail ibn Nasr, también había gobernador la ciudad hasta su fallecimiento en 1257.
El emirato era el último Estado musulmán de la península ibérica y lo había fundado Muhammad I en la década de 1230. Había logrado mantenerse independiente mediante una combinación de maniobras diplomáticas y operaciones militares, pese a estar situado a dos Estado mayores: la cristiana Corona de Castilla al norte y el musulmán sultanato benimerín al sur, en el moderno Marruecos. Granada alternó las alianzas y las guerras con estos dos vecinos y en ocasiones azuzó las guerras entre ambos para evitar ser dominada por ellos. Los sultanes granadinos pagaban parias y juraban lealtad a los reyes de Castilla; los tributos granadinos eran un importante ingreso para la Corona castellana. Para Castilla, el emirato era un vasallo del rey, situación que no reflejan las fuentes musulmanas y los sultanes, como fue el caso de Muhammad I, a veces proclamaron su lealtad a otros señores musulmanes.
Ismaíl nació el 3 de marzo de 1279 (17 de shawwal de 677 AH), poco después de que se hubiese despachado a su padre Abu Said a gobernar Málaga el 11 de febrero de ese año. Posiblemente nació en la Alhambra, el palacio real granadino, porque su madre estaba en los últimos días del embarazo cuando Abú Saíd marchó a tomar posesión del gobierno del puerto mediterráneo y la autoridad nazarí en Málaga todavía no estaba afianzada tras haber sido retomada tras una larga rebelión de los Banu Ashqilula. Ismaíl y su madre se trasladaron luego a Málaga, en la que el padre sirvió tanto de eficaz gobernador y consejero de confianza primero de Muhammad II y luego de Muhammad III. Ismaíl tenía un hermanos menor, Muhammad, cuya fecha de nacimiento se desconoce. Parece que durante su juventud gozó del aprecio tanto de su padre como de su abuelo materno, el sultán Muhammad II. Los biógrafos afirman que le gustaba la caza y, en cuanto a su aspecto, que era barbitaheño.
El tío materno de Ismaíl, el sultán Nasr, perdió las simpatías de los cortesanos en los últimos años de su reinado. Ibn Jaldún, historiador ligeramente posterior a la época, afirmó que se debía a la tendencia a la violencia y la injusticia tanto del sultán como del visir, si bien historiadores modernos señalar que tal explicación es mera propaganda y que la razón del derrocamiento del sultán se desconoce. Fernández-Puertas indica que el disgusto de la nobleza con el sultán se debió a las actividades científicas del soberano, en especial su dedicación a la astronomía. Además, se sospechaba que Nasr era demasiado favorable a los cristianos debido a la educación que había recibido de su madre, cristiana, y por las buenas relaciones que mantenía con Fernando IV. Su visir, Ibn al-Hach, tampoco era bien visto, pues se consideraba que tenía demasiada influencia con el sultán. Por añadidura, tanto el sultán como el visir solían vestir al estilo castellano. Harvey opina qu también se culpó injustamente al sultán por las pérdidas granadinas en la guerra que se libró durante su reinado con el sultanato benimerín, Castilla y Aragón. Nasr frustró un primer intento de devolver el trono a su predecesor en el cargo, el destronado Muhammad III, en noviembre de 1310. Luego Abu Said Faraj se rebeló al año siguiente, exhortado por la fracción cortesana hostil al sultán, abogando por colocar en el trono a su hijo Ismaíl, que tenía mayores derechos a él merced a los antepasados maternos. Fernández-Puertas asevera que la decisión de Abu Said de alzarse contra el sultán se debió en parte al ajusticiamiento de Muhammad III por orden del sultán, que tuvo lugar tras el golpe frustrado, aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo sucedió; otros historiadores como Vidal Castro creen que ocurrió en febrero de 1314, bastante después del comienzo del levantamiento de Abu Said.
Los rebeldes se apoderaron de Antequera, Marbella y Vélez-Málaga y avanzaron por la Vega de Granada; vencieron al ejército del sultán en un lugar llamado al-Atsha, posiblemente correspondiente a Láchar. A continuación, Abu Said sitió la capital, aunque carecía de los medios necesarios para sostener el cerco largo tiempo. Un ejército castellano al mando del hermano del rey Fernando IV (1285-1312), el infante Pedro venció a Abu Said e Ismaíl el 28 de mayo de 1312. Abu Said entabló conversaciones de paz, que se firmó el 5 de agosto; Abu Said pudo conservar el gobierno de Málaga, aunque tuvo que seguir pagando tributo al sultán.