Amchitka es una isla volcánica en una zona de inestabilidad tectónica. Forma parte del grupo de islas Rata en el sistema formado por las islas Aleutianas en el sudoeste de Alaska. Tiene una longitud de 68 kilómetros y varía entre los 3 y los 6 kilómetros de anchura. Tiene un clima oceánico, con muchas tormentas y con cielos generalmente nublados.
La isla estuvo ocupada durante más de 2500 años por los pueblos aleut o esquimal, pero no ha habido una población permanente desde 1832. Se incluyó en la compra de Alaska de 1867, y desde entonces ha formado parte de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial se usó como aeródromo para las fuerzas estadounidenses en la batalla de las Islas Aleutianas.
Amchitka fue elegida por la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos para llevar a cabo detonaciones de armas nucleares bajo tierra. Se llevaron a cabo tres pruebas de este tipo: Long Shot, que produjo una explosión de 80 kilotones en 1965, Milrow, que produjo una explosión de 1 megatón en 1969 y Cannikin en 1971. Esta última explosión, de «menos de 5 megatones», es la mayor explosión subterránea nuclear que se ha llevado a cabo en suelo estadounidense. Las pruebas tuvieron muchas críticas, ya que los grupos ecologistas tenían miedo de que la explosión Cannikin en particular pudiese desencadenar graves terremotos y tsunamis.
Desde entonces, Amchitka no se ha usado más para pruebas nucleares, aunque está bajo vigilancia por la presencia de contaminación radioactiva.
Amchitka es la isla que se encuentra más al sur del grupo de las islas Rat en la cadena Aleutiana, entre 51°21′N 178°37′E y 51°39′N 179°29′E. Está rodeada por el mar de Bering por el norte y el este, y por el océano Pacífico por el sur y el oeste.
La parte este de la isla se trata de una meseta de baja altura, con estanques aislados y colinas de pendientes moderadas. Hay una baja pero abundante vegetación, con musgos, líquenes, helechos, hierbas y arbustos del género Empetrum. El centro de la isla es montañoso, y el extremo oeste es una tierra estéril y la vegetación es escasa.
Amchitka tiene un clima oceánico, y normalmente hay niebla y viento, con nubes cubriendo el cielo el 98% del tiempo. Mientras que las temperaturas son moderadas gracias al océano, las tormentas son frecuentes. Desde el punto de vista geológico, la isla es volcánica, formando parte de un sector del arco insular aleutiano que está escindiéndose por subducción oblicua. Es uno de los entornos tectónicos más inestables de los Estados Unidos.
La presencia humana en Amchitka se remonta a 2.500 años, cuando se estableció en la isla el pueblo aleut (esquimales). En 1980 se descubrieron restos humanos que se consideran pertenecen a los aleut y que datan del 1.000 a. C.
La primera persona europea en ver y poner nombre a Amchitka fue Vitus Bering en 1741, que le dio el topónimo de San Makarius. Más tarde volvió a ser visitada por Joseph Billings en 1790.
En 1783 15 náufragos japoneses, liderados por Daikokuya Kōdayū, llegaron a la isla. En los siguientes 3 años, 6 de ellos murieron. Los náufragos encontraron ayuda en los trabajadores rusos liderados por un tal Nevisimov, que trabajaban para un empresario moscovita de pieles, Vassily Yakovlevic Zhigarev. Los japoneses empezaron a trabajar con la gente aleut y sirvieron de enlace entre rusos y aleutianos. Cuando volvieron a Japón, uno de los náufragos, Isokichi (磯吉), le dijo a un estudioso japonés:
Los rusos robaban las pieles que tenían los aleutianos. Si se enfadaban con los rusos y no les daban pieles o no les daban las suficientes, los aleutianos eran golpeados hasta casi la muerte. Si no obedecían las órdenes, les mataban
Las pieles se repartían a partes iguales entre el Imperio ruso, Vassily Zhigarev y los trabajadores. Nueve de los náufragos japoneses, con la ayuda de los rusos, y llevando un gato, abandonaron la isla en 1787 en un barco que construyeron con madera a la deriva y clavos.
Los habitantes de la isla intercambiaban mercancías y bienes como tabaco, utensilios de metal, pieles de caballo y buey, y algodón a cambio de nutrias y focas.
Otros comerciantes de pieles y vendedores rusos establecieron asentamientos en las islas y explotaron a los pueblos nativos, cuya población descendió rápidamente.
A partir de 1832 la isla no estuvo permanentemente habitada, y tras la Segunda Guerra Mundial, lo único que quedaba de la presencia rusa era un pueblo pesquero.
Las islas se inspeccionaron en la North Pacific Exploring Expedition de 1855 y se incluyeron en la Compra de Alaska de 1867. En 1913, el presidente estadounidense William Taft protegió las Islas Aleutianas, incluyendo Amchitka, como una reserva natural salvaje. Los nativos residentes en las Islas Atka prestaron sus islas para la caza del zorro en 1920, y siguieron usando las islas hasta la invasión del Imperio japonés a las Aleutianas en 1942.
Según lo que los aleutianos dijeron a los náufragos japoneses, la caza de nutrias descendía cada año, y su parte de beneficios por las pieles que comerciaban también se reducía, ya que los barcos rusos asediaban la isla. Los náufragos sentían que los aleutianos tenían una sensación de crisis al afrontar la situación.
En mayo de 1784, según se lee en el diario de Daikokuya Kōdayū, los habitantes de la isla se levantaron en armas contra los rusos. Hubo negociaciones entre los representantes aleutianos y los rusos, por incumplimiento de los rusos hacia los aleutianos por el pago de las pieles. Por orden de Nevizimov, dos rusos llamados Stepano y Kazhimov mataron a la hija del jefe local y a la amante de Nevizimov, ya que tenían sospechas de que ellas eran los que apoyaban a los nativos. Esa noche, cientos de aleutianos empezaron a juntarse en las montañas y marcharon hacia las casas de los rusos. Cinco rusos abrieron fuego, dispersando a los aleutianos, quienes intentaron un nuevo ataque al día siguiente. Sin embargo, una vez más, al abrir fuego los rusos, los aleutianos se dispersaron. Tras la desbandada, los rusos se dieron cuenta de que todos los hombres aleutianos estaban en las montañas discutiendo el siguiente ataque, de manera que aprovecharon para secuestrar a cuarenta mujeres y niños aleutianos, logrando así la rendición los hombres aleutianos, ejecutando a cuatro de sus jefes.