Tal Día como Hoy

Isabel Bowes-Lyon

Reina consorte del Reino Unido (1900-2002)

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Isabel Bowes-Lyon (Elizabeth Angela Marguerite Bowes-Lyon; Londres, 4 de agosto de 1900-Windsor,​ 30 de marzo de 2002) fue la esposa del rey-emperador Jorge VI, por lo tanto, ostentó el título de reina consorte del Reino Unido y los dominios británicos, entre 1936 y 1952. También fue la última reina consorte de Irlanda y la última emperatriz consorte de la India. Después del fallecimiento de su marido, comenzó a ser conocida como la reina Isabel, la Reina Madre, para evitar confusiones con su hija, la reina Isabel II.​

Nacida en el seno de una familia de la nobleza escocesa —su padre heredó el condado de Strathmore y Kinghorne en 1904—, en 1923 se casó con Alberto, duque de York, segundo hijo del rey Jorge V y la reina María. Como duquesa de York, junto con su esposo y sus hijas Isabel y Margarita, personificó la idea tradicional de familia y de servicio público.​ Asumió diversos compromisos públicos y llegó a ser conocida como la «duquesa sonriente» debido a su constante expresión.​

En 1936 su marido se convirtió inesperadamente en monarca del Reino Unido después de que su hermano, el rey Eduardo VIII, abdicase para poder casarse con Wallis Simpson, una socialite estadounidense divorciada. Ya como reina consorte, acompañó a su esposo en giras diplomáticas por Francia y Estados Unidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su espíritu aparentemente indomable proporcionó apoyo moral al pueblo británico, lo que hizo que el mismo Adolf Hitler la describiera como «la mujer más peligrosa de Europa»​ en reconocimiento a su papel como medio propagandístico; otros líderes del conflicto la calificaban como «un malvavisco asado en una soldadora».

Después de la guerra, la salud de Jorge VI se deterioró hasta su muerte en 1952, dejándola viuda a la edad de 51 años. Con la muerte de su esposo, seguida por la de su suegra al año siguiente, y con su cuñado viviendo en el extranjero y su hija mayor convertida en soberana a la edad de 25 años, Isabel se convirtió en el miembro más antiguo de la Familia real británica y asumió la posición de matriarca.

En sus últimos años, fue uno de los miembros más populares consistentemente de la realeza, cuando otros tenían bajos niveles de aprobación.​ Continuó con una vida pública activa hasta pocos meses antes de su muerte en marzo de 2002, a la edad de 101 años, siete semanas después de la muerte de su hija menor, la princesa Margarita.​

Isabel fue la menor y novena hija de Claude Bowes-Lyon —más tarde 14.º conde de Strathmore y Kinghorne— y de Cecilia Cavendish-Bentinck. Su madre era descendiente del primer ministro británico William Cavendish-Bentinck, 3.er duque de Portland, y del gobernador general de la India, Richard Wellesley, 1.er marqués Wellesley, hermano mayor de otro primer ministro, Arthur Wellesley, 1.er duque de Wellington.

La ubicación de su nacimiento es incierta, pero se presume que nació en la mansión de sus padres en Belgrave Square, en los Jardines Grosvenor o en una ambulancia tirada por caballos durante el trayecto al hospital.​ Como posible lugar de su nacimiento también se ha mencionado la casa en Londres de su abuela materna, Luisa Burnaby.​ Su nacimiento se registró en Hitchin, Hertfordshire,​ cerca de la casa de campo de los Strathmore, St. Paul's Walden Bury; también se dio como lugar de nacimiento en el censo del año siguiente.​ De religión anglicana, fue bautizada el 23 de septiembre de 1900 en la iglesia parroquial de Todos los Santos y sus padrinos fueron su tía paterna lady Maud Bowes-Lyon y su prima, la esposa de Arthur James.​ Según un censo de 1911, continuaba viviendo en Hitchin.

Pasó gran parte de su infancia en St. Paul's Walden, así como en el Castillo de Glamis, hogar ancestral del conde de Glamis, en Angus, Escocia.​ Fue educada en casa por una institutriz hasta la edad de ocho años y era aficionada a los deportes de campo, los caballos y los perros.​ Cuando comenzó sus estudios en Londres, sorprendió a sus profesores por iniciar un ensayo con dos palabras griegas del Anábasis de Jenofonte. Las asignaturas en las que tenía mejor desempeño eran la literatura y la escritura. Más adelante retomó sus estudios de forma privada con Käthe Kübler, una institutriz judía alemana, y pasó el examen local de Oxford con honores a los trece años de edad.​

El día de su decimocuarto cumpleaños, Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania. Su hermano Fergus, oficial en el Regimiento Black Watch, murió en acción en Francia durante la Batalla de Loos en 1915. Otro de sus hermanos, Michael, fue reportado como desaparecido el 28 de abril de 1917.​ Tres semanas después, la familia descubrió que había sido herido y capturado, y permaneció en un campo de prisioneros de guerra durante el resto del conflicto bélico. Glamis se convirtió en una clínica de reposo para soldados heridos e Isabel ayudó a brindar atención a los soldados​ junto con su madre y su hermana Rose.​ También colaboró durante la organización del rescate de los enseres del castillo tras un grave incendio el 16 de septiembre de 1916.​

Matrimonio con el duque de York

El segundo hijo del rey Jorge V, Alberto de York —«Bertie» para la familia— conoció a Isabel cuando eran niños, ya que era amigo de sus hermanos mayores, y le propuso matrimonio por primera vez al poco tiempo, en 1921, pero ella lo rechazó porque estaba temerosa de «nunca, nunca más tener la libertad de pensar, hablar y actuar como siento que realmente debería hacerlo».​ Cuando Alberto declaró que no se casaría con ninguna otra mujer, su madre, la reina María, visitó el castillo de Glamis, la residencia oficial de los condes de Strathmore y Kinghorne, para conocer a la joven. Quedó convencida de que Isabel era «la única que podía hacer feliz a Bertie», pero se negó a intervenir.​ Al mismo tiempo, Isabel era cortejada por James Stuart, que fue escudero de Alberto hasta que dejó el servicio del duque por un trabajo mejor remunerado en el negocio petrolero estadounidense.​ Stuart era además descendiente de la antigua familia real escocesa. También contaba entre sus pretendientes al príncipe Pablo de Serbia.​

En febrero de 1922, fue dama de honor en la boda de María, hermana de Alberto, con el Vizconde de Lascelles.​ Al mes siguiente, Alberto le propuso nuevamente matrimonio pero lo rechazó una vez más.​ Finalmente, en enero de 1923, accedió a casarse con el duque a pesar de sus dudas acerca de la vida dentro de la realeza.​ La libertad que tuvo Alberto para elegir a Isabel (pese a ser un matrimonio desigual, al ser hija de un conde) se consideró un gesto a favor de la modernización política; anteriormente se esperaba que los príncipes se casaran con princesas de otras casas reales.​​

Contrajeron matrimonio el 26 de abril en la Abadía de Westminster. Inesperadamente, durante el camino a la abadía, Isabel puso su ramo de flores en la Tumba del Soldado Desconocido,​​ gesto que desde entonces ha copiado cada novia real, aunque las novias posteriores han optado por hacerlo en el camino de regreso del altar. A partir de su matrimonio recibió el tratamiento de Su Alteza Real la duquesa de York.​ Después de un desayuno nupcial en el Palacio de Buckingham, preparado por el chef Gabriel Tschumi, partieron en luna de miel a Polesden Lacey, una casa solariega en Surrey, y luego se dirigieron a Escocia, donde Isabel se contagió de tosferina.​

Después de una exitosa visita a Irlanda del Norte en 1924, el gobierno laborista estuvo de acuerdo en que el matrimonio podía visitar África Oriental desde diciembre de 1924 hasta abril de 1925.​ Este gobierno fue derrotado por los conservadores en las elecciones generales de noviembre —hecho que Isabel describió a su madre como «maravilloso»—​ y el gobernador general del Sudán Anglo-Egipcio, Lee Stack, fue asesinado tres semanas después. A pesar de esto, la gira siguió adelante y recorrieron Adén, Kenia, Uganda y Sudán, pero evitaron Egipto debido a las tensiones políticas presentes en ese país.​

Alberto tenía un tartamudeo que afectaba su capacidad para pronunciar discursos y después de octubre de 1925, Isabel lo ayudó a través de una terapia ideada por Lionel Logue, como quedó reflejado en el filme El discurso del rey.

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