Tal Día como Hoy

Isaac Casaubon

Académico francés

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Isaac Casaubon (Ginebra, 18 de febrero de 1559 - Londres, 1 de julio de 1614) fue un erudito clásico y filólogo, primero en Francia y después en Inglaterra,​​ considerado por muchos en su tiempo como el más ilustrado de Europa.

Nació en Ginebra, hijo de refugiados hugonotes franceses. Su familia volvió a Francia después del Edicto de Saint-Germain en 1562 y se estableció en Crest, en el Delfinado, donde Arnaud Casaubon, padre de Isaac, se convirtió en ministro de una congregación hugonote. Hasta que llegó a los diecinueve años, Isaac no tuvo ninguna educación más que la dada por su padre. Arnaud pasó mucho tiempo en el campamento calvinista, y la familia huyó a las colinas con regularidad para esconderse de las bandas de católicos armados que patrullaban el país.​ En una cueva, en las montañas de Dauphiné, después de la matanza de San Bartolomé, Isaac recibió su primera clase de griego, del libro de texto Isocrates ad Demonicum.

A la edad de diecinueve años, Isaac fue enviado a la Academia de Ginebra, donde estudió Griego bajo la tutela del cretense Francis Portus. Portus murió en 1581 y al hacerlo recomendó a Isaac, con solo 22 años, como su sucesor. Se quedó en Ginebra como profesor de Griego hasta 1596. Allí se casó dos veces, siendo su segunda mujer Florence Etiennes, la hija de Henri Estienne, el erudito-impresor. En Ginebra, Casaubon carecía de ejemplo, estímulo y ayuda, y luchó contra las tropas de los duques católicos de Saboya. Se convirtió en un erudito consumado de Griego y los clásicos. Gastó todo el dinero que pudo en libros, incluyendo copias de clásicos que en aquel entonces no fueron publicados. Aunque Henri Estienne, Teodoro de Beza (rector de la universidad y profesor de teología) y Jacques Lect fueron hombres de educación superior, a veces no tuvieron tiempo para Casaubon.

Casaubón buscó ayuda para cultivar su conocimiento en eruditos extranjeros pues Ginebra, la metrópoli del calvinismo, recibía una multitud constante de visitantes. Finalmente conoció a Henry Wooton, un poeta y diplomático, que se alojó con él y le prestó dinero. De mayor importancia fue el conocimiento que tuvo de Richard Thomson, profesor de Clare College, Cambridge, y a través de Thomson llamó la atención de Joseph Scaliger. Scaliger y Casaubon intercambiaron cartas por primera vez en 1594. Nunca se conocieron, pero mantuvieron una larga correspondencia que demuestra su mutua admiración, estima y creciente amistad. Hombres influyentes como el protestante Jacques Bongars, el católico Jacques de Thou, y el converso católico Philippe Canaye (señor de Fresne) intentaron que Casaubon fuera invitado a Francia.

En 1596 tuvieron éxito, y Casaubon aceptó un puesto en la Universidad de Montpellier,​ con los títulos de conseilleur du roi (consejero del rey) y professeur stipendié aux langues et bonnes lettres​ (profesor universitario asalariado de lenguas y literatura). Se quedó allí solo tres años, con varias ausencias prolongadas. Fue maltratado y mal pagado por las autoridades universitarias. Casaubon empezó a ver la redacción de los libros griegos como un trabajo más apto para él. En Ginebra había escrito algunas notas sobre Diógenes Laercio, Teócrito y el Nuevo Testamento. Hizo su debut como editor con una edición completa de Estrabón (1587), de la que estaba tan avergonzado después que se disculpó ante Scaliger. Esto fue seguido por el texto de Polyaenus, una edición príncipe, en 1589; un texto de Aristóteles, en 1590; y unas notas aportadas a las ediciones de Henri Estienne de Dionisio de Halicarnaso y Epistulae por Plinio el Joven. Su edición de Los Caracteres de Teofrasto (1592) es el primer ejemplo de su estilo peculiar de comentario ilustrativo, al mismo tiempo apto y abundante. Cuando salió de Montpellier ya estaba ocupado con su magnum opus, su redacción y comentario sobre Athenaeus.

En 1598 Casaubon estaba en Lyon, supervisando la impresión de su Athenaeus.Aquí vivía en la casa de Méric de Vicq, surintedant de la justice (Inspector de la Justicia), un católico de pensamiento liberal. Acompañado por de Vicq, Casaubon visitó brevemente París, donde fue presentado al rey Enrique IV de Francia.​ El Rey dijo algo sobre emplear los servicios de Casaubon en la 'restauración' de la Universidad de París caída. En enero de 1599, recibió un citación para volver a París, pero los términos de la carta fueron tan vagos que Casaubon vaciló en actuar. Sin embargo, jubiló su silla en Montpellier. Se quedó un año más en Lyon con de Vicq, donde esperó que pudiera conocer el Rey, quien se espera visitara al sur. Se oyó nada más sobre el puesto de profesor, en vez de Vicq lo llamó a París para negocios importantes: la Conferencia Fontainebleau. Casaubon fue persuadido a sentarse como árbitro en el desafío mandado a Du Plessis Mornay por Cardinal Duperron. En hacer esto, lo colocó en una posición falsa, como dijo Scaliger:

"Non debebat Casaubon interesse colloquio Plessiaeano; erat asinus inter simias, doctus inter imperitos" (Scaligerana 2). ['Casaubon no debería haber implicado en la conferencia sobre Du Plessy; fue un burro entre monos, un hombre docto entre los ignorantes'.]

Se inventó el asunto que el partido protestante (De Plessis Mornay) fracasaría sin falta. Al concurrir con esta decisión, Casaubon afirmó las sospechas de los protestantes que, como su amigo, Canaye du Fresne, estaba contemplando la abjuración. Desde entonces, se convirtió en el objeto de las esperanzas y miedos de las dos religiones; los católicos le prodigaba argumentos; los ministros protestantes insinuaba que fue preparando a abandonar una causa perdiendo, y solo regateando su precio. Ningún lado pudo entender que la lectura de Casaubon de los Padres de la Iglesia le dirigió a adoptar una posición intermedio entre el Calvanismo ginebrino y el Ultramontanismo.

Entretanto, el rey repitió su invitación a Casaubon a vivir en París y le dio una pensión. No se dijo nada más sobre la universidad. La reforma reciente de la Universidad de París cerraron sus puertas a todos salvo los católicos; y mientras las sillas del Collège de France no fueron gobernadas por las estatutos de la universidad, la opinión pública fue tanto contra los protestantes, que Enrique IV no se atrevió a nombrar un calvinista a esta posición. Cuando el sub-bibliotecario del Rey, Jean Gosselin murió de vejez extrema en 1604, Casaubon le sucedió con un sueldo de 400 livres en adición a su pensión.

Casaubon se queda en París hasta 1610. Esta década fue el periodo más brillante de su vida. Había conseguido la reputación de ser, después de Scaliger, el hombre más docto de la edad, durante una edad en la cual la enseñanza formó el único estándar de mérito literario. Tuvo dinero, la capacidad de venerar como hugonote (aunque tuvo que viajar a Hablon o Charenton para venerar), y la sociedad de hombres de letras, domésticos y extranjeros. Sobre todo, tuvo facilidades abundantes para usar libros griegos, impreso y en manuscrito, el deseo de los cuales le había dolido en Ginebra y Montpellier, y que solo París puede proveer en este momento.

A pesar de todas estas ventajas, Casaubon consideró muchas esquemas para salir de París y establecerse en otro lugar. Ofertas le vinieron de varios cuadros, incluyendo Nimes, Heidelberg y Sedán, Ardenas. Sus amigos Lect y Giovanni Diodati desearon, en vez de esperaron, hacerle volver a Ginebra. En París, Casaubon todavía fue indeciso sobre su religión: la vida de un hugonote parisino solía ser insegura, porque la policía probablemente no fue lo suficientemente fuerte para protegerles contra un alzamiento imprevisto de la turba. Desde la Conferencia de Fontainebleau, una impresión prevaleció que Casaubon flaqueaba. Los católicos le dijeron que podría ser profesor, solo si renunciaba al protestantismo. Cuando se hizo claro que Casaubon no pudo ser comprado, Enrique IV, a quien le gustaba a Casaubon personalmente, se encargó de intentar convertirlo. (Enrique se había convertido al catolicismo para gobernar Francia). El cardenal del rey, Duperron, en su capacidad de aumonier, se peleó con Casaubon en la biblioteca del rey. Por otra parte, los teólogos hugonotes, especialmente Pierre du Moulin, el pastor jefe de la iglesia de París, acusó a Casaubon de conceder demasiado, y de ya haber salido de las líneas de la ortodoxia estricta del calvinismo.

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