Isaías Medina Angarita (San Cristóbal, 6 de julio de 1897-Caracas, 15 de septiembre de 1953) fue un político y militar venezolano.
Desempeñó los cargos de ministro de Guerra y Marina entre 1936 y 1941 bajo la presidencia de Eleazar López Contreras y fungió como Presidente de la República desde 1941 hasta 1945. Durante este tiempo Medina lideró a Venezuela en la Segunda Guerra Mundial, en la que la Alemania nazi atacó a Venezuela en 1942, declarando posteriormente la guerra a las Potencias del Eje, ganando la guerra en 1945.
A pesar de que fue elegido para el período 1941-1946, no terminó su mandato presidencial, ya que fue derrocado por un golpe de Estado, en una alianza entre oficiales medios del ejército y miembros del partido Acción Democrática, por lo que Medina se exilió en Estados Unidos hasta 1952.
Carrera militar y formación académica
Fue el hijo menor del matrimonio de José Rosendo Medina y Alejandrina Angarita García. Su padre, murió en combate durante la batalla de San Cristóbal cuando Medina Angarita tenía cuatro años. Estudió primaria y bachillerato en la escuela de San Cristóbal.
En 1912, se traslada a Caracas para cursar estudios en la Escuela Militar (actual Academia Militar de Venezuela). Medina Angarita se graduó de subteniente el 23 de julio de 1914 y ocupó el puesto diecisiete de su promoción.
Colaborador del presidente Juan Vicente Gómez, fue nombrado por este Jefe de Estado Mayor. Siendo teniente coronel (1927), trabajará como profesor de Castellano y de Conocimiento de Servicio en la Escuela de Aspirantes a Oficiales, así como Educación Física en las Escuelas Federales de Caracas, en el liceo Andrés Bello y en la Escuela Normal de Hombres. Al desempeñar estas tareas docentes, se relacionará con otros profesores y estudiantes, siendo parte de grupos donde se discutirían ideas y tendencias políticas de novedad, mostrándose incluso a favor de la autonomía universitaria. Más tarde, estrecharía su relación con los círculos intelectuales al unirse al Club de los Siete y al Grupo Atenas.
Durante este tiempo fue nombrado también jefe de servicio de la Dirección de Guerra del Ministerio de Guerra y Marina, siendo allí donde se iniciaría su amistad con Eleazar López Contreras, bajo su propio gobierno, desde 1936 hasta 1941.
En 1930 fue designado miembro de la Comisión de Reglamentos Militares y Navales; en 1931, ayudante interino de la Jefatura del Estado Mayor y a partir del 15 de julio de ese mismo año, jefe de servicio del Gabinete del Ministerio de Guerra y Marina y secretario, cargo que desempeñó hasta el 12 de julio de 1935. Ascendido al grado de coronel (1935), es nombrado por decreto ejecutivo ministro de Guerra y Marina, el 1 de marzo de 1936 es nombrado ministro de Guerra y Marina. En 1940 es ascendido a general de brigada, de ahí se convierte en candidato a la presidencia de la República propuesto por el general Manuel Brito.
Medina llegó a la presidencia arrastrando una leyenda negra acerca de sus simpatías por el fascismo y de su inclinación por Benito Mussolini, que lo acompañó durante los años en que había sido ministro de Guerra y Marina. Según crónicas del periodista Miguel Otero Silva, durante ese período lo hicieron responsable de todos los actos del gobierno que se consideraran antidemocráticos, como el destierro de un dirigente de la oposición o la clausura de un periódico. En cambio, si Eleazar López Contreras tomaba una medida de índole democrática, se decía que lo hacía «a pesar de Medina». Debido a estos antecedentes, existía el temor de que la elección de Medina como presidente significara un retroceso en la evolución política desde la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935. Esta componenda de desacreditación al presidente Medina se llevó libremente; el gobierno del General Medina permitía y garantizaba la plena libertad de expresión, situación aprovechada por los dirigentes adecos para calumniar al propio presidente y su gestión. El 13 de agosto de 1942 sanciona un nuevo Código Civil de Venezuela.[cita requerida]
Mantuvo la neutralidad de Venezuela durante la Segunda Guerra Mundial a pesar de verse involucrado desde el hundimiento del buque petrolero Monagas tras el ataque de la flota submarina nazi en la Operación Neuland de 1942. El Presidente Medina Angarita declaró la guerra al Eje el 15 de febrero de 1945 como requisito para participar en la conferencia fundacional de la Organización de las Naciones Unidas en sustitución de la Sociedad de las Naciones organización que había fallado en su propósito de evitar otro conflicto internacional.
Contrariamente a lo esperado por sus detractores, Medina permitió una amplia apertura democrática, permitiendo la confrontación de distintas ideologías y la expresión de criterios diversos en torno a los problemas del país y a sucesos internacionales, incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Es precisamente durante el gobierno de Medina, gracias a la legalización de las agrupaciones políticas, cuyos grupos de origen habían tenido una vida política discontinua y accidentada debido a las limitaciones impuestas a los mismos en los períodos de Gómez y de López Contreras, que tienen su origen los partidos políticos modernos en Venezuela: Acción Democrática, formado por fracciones del Partido Democrático Nacional (PDN) del periodo Lopecista, fue el primer partido en ser legalizado, al poco tiempo de asumir Medina la Presidencia, en junio de 1941. AD se convertiría con el tiempo en uno de los iconos más importantes de la lucha por la democracia en la Venezuela moderna.
Ese mismo año los comunistas -que todavía eran ilegales- se agruparon en Caracas en la llamada Unión Municipal. Siguiendo su ejemplo, se formaron ligas similares -todas de tendencia marxista leninista- en 11 estados del país y luego todas estas uniones se fusionaron en un gran partido a escala nacional llamado Unión Popular Venezolana (UPV) que sería utilizada como fachada legal del Partido Comunista de Venezuela. Otro partido, Acción Nacional, aparece en el panorama político en 1942; sus miembros, que procedían de la Unión Nacional Estudiantil y de Acción Electoral, se agruparon luego en COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente). En mayo de 1943 los partidarios del partido oficialista PPG se reunieron en una nueva agrupación que en septiembre de ese año dio origen al Partido Democrático Venezolano (PDV).
La actividad partidista se pudo desarrollar gracias al clima de respeto y de libertad de expresión que supo imprimir a su gobierno el general Medina. La creencia que había entre los líderes políticos preocupados por el progreso de una democracia que apenas empezaba a cristalizar, de que el sufragio universal directo y secreto acabaría con todas las imperfecciones del sistema iniciado por López Contreras y continuado y profundizado por Medina, minimizaba los rasgos positivos del mismo en el aspecto electoral: la elección uninominal de concejales, que permitía a los votantes escoger como su representante a una persona realmente preocupada por los problemas de la comunidad y con la cual se sintieran plenamente identificados.
Otro fue la renovación del Congreso por mitad cada 2 años y en el cual concedió el voto a la mujer. Fue intenso el movimiento electoral durante el gobierno del General Medina Angarita; bien para elegir popularmente concejales o bien para que los concejos municipales eligieran a los diputados y las asambleas legislativas a los senadores, lo cierto es que durante su período presidencial hubo elecciones todos los años.
Seguridad social, Derecho laboral e Infraestructura
La apertura política que permitió la legalización y actuación de los partidos facilitó, igualmente, la permanencia de los sindicatos existentes y la legalización de los que se iban organizando. En el sistema de democracia que Medina estaba empeñado en fortalecer; aparece una clase obrera más organizada y que, con la experiencia adquirida en años de represión, venía preparándose para hacerse sentir. Por ello, la democratización en la esfera sindical no se presenta en este período en términos de una lucha de clases, sino más bien, como una lucha partidista por el control de los sindicatos. Este enfrentamiento, llevaron a que 93 sindicatos, junto con 3 centrales obreras, fueran disueltos por el Ministerio del Trabajo, por considerarlos tentáculos de partidos políticos de Venezuela.