Irving Grant Thalberg (Brooklyn, Nueva York, 30 de mayo de 1899-Santa Mónica, California, 14 de septiembre de 1936) fue un galardonado productor cinematográfico estadounidense de las primeras décadas del cine. Era conocido como The Wonder Boy ("el chico maravilla") por su juventud y por su habilidad innata para elegir buenos guiones, seleccionar a los actores adecuados, contratar al mejor equipo y, sobre todo, hacer rentables todas las películas en las que participó.
Adueñándose de todas las facetas de la producción, en una época en la que el director aún era considerado el máximo responsable de la película, Thalberg estableció la película de productor. Hombre de frágil salud, moriría a la temprana edad de 37 años, no sin antes haber alterado, y consolidado para siempre el poder de la figura del productor, el que rechaza los créditos pero es dueño absoluto de cada uno de los aspectos de la producción.
Hijo de inmigrantes judío-alemanes, Thalberg nació en Brooklyn, Nueva York, en 1899. De salud frágil, ya de niño tuvo problemas de corazón y otras dolencias que le acompañaron toda su vida. Tras completar sus estudios en 1919, consiguió trabajo en la sucursal neoyorquina de la Universal Pictures, donde ejerció de secretario del legendario fundador del estudio, su tío Carl Laemmle, dueño de los estudios Universal. Persona inteligente, persistente y con una forma de ver la vida muy intensa (debido quizás a su mala salud y a su miedo a una muerte próxima), a los 21 años ya era productor ejecutivo del estudio en Universal City, el estudio de producción de Universal en California.
En 1922 se ganó su reputación de controlador absoluto cuando entabló batalla con Erich von Stroheim, uno de los grandes directores de la época, por la duración de Esposas frívolas, para luego despedirlo fulminantemente de su película Merry-Go-Round. También pasó a controlar cada aspecto de la película Nuestra Señora de París (1923). Dos años más tarde, a la edad de 25 años, se unió a Louis B. Mayer para convertirse en vicepresidente y jefe de producción de Metro Goldwyn Mayer (MGM), el nuevo gran estudio nacido en 1924 de la fusión corporativa entre Metro Picture Corporation (fundada en 1915), Goldwyn Picture Corporation (fundada en 1917), y Louis B. Mayer Pictures (fundada en 1918).
Durante la década siguiente Thalberg iba a producir y supervisar decenas de películas sin necesitar aparecer él en la ficha técnica, ya que el poder de la creación, y su resultado final, eran más importantes para él que el reconocimiento del público. Precursor de la actual figura del productor controlador, Thalberg apareció en una época en la que el director aún era considerado el responsable final de la película, invirtiendo esa tendencia de la historia del cine.
El mayor éxito de Thalberg al frente de MGM fue El gran desfile, de King Vidor, y, hasta su ataque al corazón de 1932, Thalberg originó, reescribió, eligió reparto y montó gran parte de las películas de la MGM de los años 20 y 30. Incluidas Ben-Hur (1925), El gran desfile (1925), Melodías de Broadway (1929), Mata Hari (1931) o Tarzán de los monos (1932), entre otras muchas.
Tras conocer a la actriz Norma Shearer se casó con ella en 1927, con la que tuvo dos hijos Irving Jr. (1930 – 1988) y Katherine (1935 – 2006). Tras el nacimiento de su segundo hijo, Shearer pensó en retirarse, pero su marido estaba obsesionado por convertir a su esposa en la mayor estrella de la pantalla.
El poder de Thalberg era tal que mientras se recuperaba de su ataque cardíaco, Louis B. Mayer decidió sustituirlo por David O. Selznick y Walter Wanger. A su regreso, Thalberg no era más que uno de los productores del estudio. Pero eso no le impidió seguir fabricando algunos de los grandes éxitos de MGM como Grand Hotel (1932), Mutiny on the Bounty (1935), Mares de China (1935), Una noche en la ópera (1935) con los hermanos Marx, No más mujeres (1935), y Romeo y Julieta (1936).
Enfrentamiento con Erich von Stroheim
No tardó en demostrar su tenacidad al enfrentarse al conocido director Erich von Stroheim por la duración de Esposas tontas' (1922). El biógrafo Roland Flamini señala que la película era la "joya" más cara de Universal jamás producida, y su director y estrella, von Stroheim, estaba llevando la película muy por encima del presupuesto. Thalberg, ahora director general de Universal, se vio obligado a hacer que el director finalizara rápidamente la producción antes de que se agotara el capital circulante del estudio. Flamini describe la situación:
Thalberg hizo que von Stroheim acudiera a su despacho, lo que hizo todavía vestido con su traje cinematográfico de guardia imperial ruso y escoltado por miembros de su equipo de producción. Thalberg le dijo tranquilamente: "He visto toda la película y tienes todo lo que necesitas para el filme. Quiero que dejes de rodar", a lo que von Stroheim respondió: "Pero aún no he terminado". "Sí, lo has hecho", dijo Thalberg. "Has gastado todo el dinero que esta compañía puede permitirse. No puedo permitir que gastes más".
Thalberg explicó en voz baja que el director trabajaba a las órdenes del productor, y que era su responsabilidad controlar los costes. Von Stroheim, rodeado de sus ayudantes, se enfrentó entonces a Thalberg: "Si usted no fuera mi superior, le partiría la cara". Thalberg, inquebrantable, dijo: "Que eso no te detenga". Poco después, Thalberg retiró las cámaras del estudio de von Stroheim y se hizo cargo del montaje. El metraje sin cortes se redujo de cinco horas y media a tres horas, para profundo descontento de von Stroheim.
Un problema similar surgió con la siguiente película de von Stroheim, Merry-Go-Round (1923). Aunque le había prometido a Thalberg que esta vez no sobrepasaría el presupuesto, continuó con la producción hasta duplicar la duración acordada y aún no estaba a punto de terminarse. Flamini especula por qué ocurrió esto:
Dados sus problemas anteriores con Thalberg, el comportamiento del director parecía suicida. Es posible, sin embargo, que la idea del despido le resultara simplemente impensable o que sintiera que podía pasar por encima de Thalberg ante Laemmle, y el jefe del estudio seguramente querría mantener contento a su director más prestigioso.
Thalberg volvió a llamar a von Stroheim a su despacho, le entregó una larga carta escrita y firmada por él mismo, en la que describía los problemas, y despidió sumariamente a von Stroheim a partir de ese momento. La carta de Thalberg exponía entre las razones,
actos de insubordinación totalmente inexcusables y repetidos... ideas extravagantes que usted no ha estado dispuesto a sacrificar... retrasos innecesarios... y su aparente idea de que usted es más grande y más poderoso que la organización que le emplea.{rp|35}}
Su despido de von Stroheim fue considerado un "terremoto en los círculos cinematográficos", señala Flamini. El productor David O. Selznick dijo que "era la primera vez que se despedía a un director. Se necesitaron grandes agallas y coraje... Von Stroheim era totalmente indiferente al dinero y podría haber seguido adelante y gastado millones, sin que nadie se lo impidiera". La opinión fue compartida por el director Rouben Mamoulian, quien dijo que el "pequeño tipo de la Universal", de un solo golpe, había "afirmado la primacía del estudio sobre el director" y alterado para siempre el equilibrio de poder en la industria cinematográfica.{rp|36}}
Según Flamini, su juventud fue tema de conversación en la comunidad cinematográfica. Ejecutivos de otros estudios, actores y personal de rodaje le confundían a menudo con un empleado subalterno. La columnista de cine Louella Parsons, cuando se lo presentaron por primera vez, preguntó: "¿Cuál es el chiste? ¿Dónde está el nuevo director general?". Sin embargo, a los cinco minutos de hablar con Thalberg, escribió más tarde sobre el "Chico Maravilla de Universal": "Podía ser un niño en apariencia y edad, pero no era la mente de un niño a la que se le pedía que se ocupara de la intrincada política de Universal City." La novelista Edna Ferber respondió de la misma manera, escribiendo que "había imaginado a los productores de películas como grandes caballeros fumando puros de gran tamaño. Pero este joven cuya palabra parecía tan definitiva en Universal City... me impresionó profundamente."